El petróleo ignora el ataque en Ormuz y cae casi 10% en la semana, su sexta baja consecutiva
WTI y Brent caminan hacia una baja semanal del 9%, su sexta consecutiva, pese al ataque iraní en Ormuz.
TL;DR:
- El Brent rondaba los 73-74 dólares el viernes 27 de junio y el WTI cerca de 69 dólares, en camino a su sexta semana consecutiva de pérdidas de alrededor del 9%.
- Irán atacó con un dron el portacontenedores Ever Lovely el 25 de junio; EE. UU. respondió militarmente, pero el tráfico de petroleros por Ormuz continuó sin interrupción.
- JPMorgan no prevé recortes de tasas de la Fed en 2026 y advierte que la inflación subyacente puede forzar una subida en 2027.
Dos noticias con potencial para sacudir los mercados energéticos llegaron casi al mismo tiempo esta semana: Irán atacó con un dron un portacontenedores en aguas del Golfo Pérsico y Estados Unidos respondió con ataques militares a instalaciones iraníes. El crudo siguió cayendo. El Brent se negociaba el viernes 27 de junio en torno a los 73-74 dólares por barril —según datos de Fortune— y el WTI rondaba los 69 dólares, encaminándose a una pérdida semanal de aproximadamente 9% y acumulando su sexta semana consecutiva de descensos. La prima de guerra que había inflado el crudo a casi 97 dólares a principios de junio prácticamente desapareció. El mercado ya no lee el ruido de Ormuz como un riesgo real para el suministro.
El incidente que los mercados decidieron ignorar
El miércoles 25 de junio, fuerzas militares iraníes atacaron con un dron el Ever Lovely, portacontenedores de bandera singapurense, cerca de la costa omaní. Estados Unidos atribuyó el ataque a Teherán. El presidente Donald Trump calificó el episodio de "violación imprudente" del alto el fuego alcanzado la semana anterior, según reportó Al Jazeera. No hubo víctimas a bordo.
Pocas horas después, el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM) ejecutó represalias contra instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, y contra radares costeros. La Organización Marítima Internacional (OMI) de la ONU detuvo brevemente su plan de evacuación para marineros varados en el Golfo Pérsico. Pero el tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz —arteria por la que fluye aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo— no se interrumpió. Los mercados leyeron eso y no necesitaron más argumentos para seguir vendiendo crudo.
De 99 dólares a 73 dólares en menos de un mes
El desplome de esta semana no llegó de golpe. Datos de Fortune muestran que el Brent superaba los 99 dólares por barril hace un mes y aún rozaba los 97 dólares a principios de junio. El detonante fue el marco de paz preliminar firmado el 19 de junio de 2026 en Suiza entre Estados Unidos e Irán, que le quitó al crudo la prima geopolítica que venía acumulando desde inicios de año.
El resultado en cifras:
- Brent, 27 de junio: en torno a 73-74 dólares por barril (Fortune)
- WTI, 27 de junio: cerca de 69 dólares por barril
- Caída mensual del Brent: superior al 24%, una de las más abruptas desde la pandemia
- Caída semanal estimada: ~9%, sexta semana consecutiva de descensos
Para los mercados energéticos, la señal es concreta: mientras el crudo fluya por Ormuz, ningún incidente aislado —aunque incluya represalia militar— puede revertir este ciclo descendente por sí solo.
La inflación que no cede aunque el petróleo sí
Aquí está el problema que ningún analista quiere dejar pasar. La gasolina en EE. UU. llegó a subir más del 40% interanual durante los meses del conflicto con Irán, empujando la inflación del IPC a 4.2% anual en mayo. Con el crudo ahora en retroceso, la lógica indica que los precios de energía deberían aliviar ese dato.
Pero Bruce Kasman, economista jefe global de JPMorgan, tuvo otra lectura. El miércoles 25 de junio, en declaraciones a CNBC, advirtió:
"La narrativa fundamental de la inflación es más persistente de lo que muchos creen."
La señal apunta a que los componentes subyacentes de la inflación —servicios, vivienda, salarios— no responden a la misma velocidad que el surtidor de gasolina. Según Yahoo Finance, JPMorgan no espera recortes de tasas de la Reserva Federal durante 2026 y proyecta que el próximo movimiento del banco central podría ser precisamente el contrario: una subida de tasas en 2027.
Para México y América Latina el cuadro mezcla alivio e incertidumbre. El crudo barato reduce costos de importación y puede aligerar los precios internos de combustibles; pero una Fed que no recorta —o que eventualmente aprieta— mantiene al dólar fuerte y encarece el servicio de deuda en divisas duras. Dos fuerzas que jalan en direcciones opuestas, y cuál gane en los próximos meses dependerá de datos que todavía no existen.
La pregunta central para la segunda mitad de 2026 es si el alivio del petróleo llegará a la economía real lo suficientemente rápido como para que la Fed no tenga que actuar. Por ahora, el mercado apostó por el alto el fuego. Si la inflación subyacente no cede, esa apuesta puede salir cara.