TL;DR:
- Un estudio revisado por pares identifica los clics lentos de los cachalotes machos como la señal de comunicación más potente medida en un mamífero.
- El equipo obtuvo niveles superiores a 200 dB bajo el agua y calculó un alcance máximo de 70 km, pero esa distancia procede de un modelo acústico.
- Aún no se sabe si el sonido atrae hembras, disuade rivales o comunica otra cosa; tampoco debe compararse directamente con los decibelios de un cohete o un avión en el aire.
Los cachalotes machos producen clics lentos capaces de superar los 200 dB re 1 µPa, medidos pico a pico bajo el agua, y de propagarse hasta unos 70 km en un escenario oceánico modelado. Esa combinación de intensidad, baja frecuencia y ritmo los convierte, según un estudio revisado por pares publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, en la señal de comunicación más potente medida en un mamífero. El trabajo no demuestra qué mensaje llevan ni que otro cachalote los haya escuchado a esa distancia: el alcance depende de una simulación y la función de los clics sigue abierta.
El ruido es grave, metálico y espaciado. Simone Videsen y Peter Teglberg Madsen, investigadores de Aarhus University, lo describieron a Live Science como algo parecido a "una puerta de cárcel al cerrarse". De ahí que en inglés también se conozca a estas señales como clangs.
El equipo difundió una grabación de los clics lentos de un cachalote macho, captada con un hidrófono frente a las Seychelles. No son los clics rápidos que el animal usa para encontrar presas mediante ecolocalización ni las secuencias sociales breves llamadas codas. Son una tercera clase de señal, más lenta y de menor frecuencia, que hasta donde llega la evidencia solo producen los machos.
Los 70 km salen de un modelo, no de una escucha directa
La medición de potencia partió de un encuentro de 30 minutos registrado frente a las Seychelles en 2002. Un macho de entre 15 y 16 metros nadaba cerca de una unidad social de aproximadamente 10 hembras y crías. Los investigadores extrajeron 65 clics emitidos a no más de 200 metros del hidrófono y calcularon su nivel aparente de fuente, es decir, la presión acústica estimada a un metro del emisor.
La mediana fue de 196 dB re 1 µPa pico a pico, con algunos clics de hasta 226 dB. A partir de esas propiedades, el estudio caracteriza la señal con niveles de fuente superiores a 200 dB. Después construyó un clic sintético y simuló su propagación en aguas profundas. El resultado fue un alcance acústico cercano a 70 km bajo las condiciones utilizadas por el modelo.
Eso no significa que la señal siempre llegue tan lejos. Temperatura, salinidad, profundidad, relieve del fondo y ruido de fondo cambian la propagación. El tránsito de barcos puede reducir el espacio en el que otro cachalote detectaría el clic. El estudio tampoco observó a un receptor situado a 70 km ni midió su respuesta.
El análisis del ritmo fue más amplio. Reunió 1,839 clics, 56 grabaciones y seis puntos de muestreo: Seychelles, Sri Lanka, Noruega y tres ubicaciones frente a Escocia. Los datos procedían de 2002, 2003, 2005 y 2020-2021. El artículo de 2026, por tanto, combina registros acumulados durante casi dos décadas con una nueva evaluación acústica y estadística.
Más de 200 dB bajo el agua no equivalen a un cohete junto al oído
El número impresiona, pero los decibelios son una medida relativa. En acústica submarina se usa como referencia 1 micropascal; en el aire, 20 micropascales. El agua y el aire también difieren en densidad y velocidad del sonido. Por eso, la iniciativa científica Discovery of Sound in the Sea advierte que ambos valores no pueden compararse directamente.
El estudio, además, reporta presión pico a pico. Esa métrica no es lo mismo que la presión RMS, la exposición acústica total o el volumen que percibiría un oído. Decir que estos 200 dB son "más fuertes que un cohete" mezcla escalas, medios y formas de medición distintas.
El récord necesita otra precisión. Los autores hablan de la señal de comunicación con mayor nivel de fuente registrada en un mamífero. Los clics habituales de ecolocalización del propio cachalote pueden tener picos mayores sobre su eje. Las llamadas de ballenas azules y de aleta presentan menor presión pico, pero duran mucho más, transportan más energía total y, bajo condiciones favorables, pueden cubrir distancias superiores. "El sonido animal más fuerte" es una simplificación que borra esas diferencias.
Una nariz de cinco toneladas podría anunciar el tamaño del macho
El mecanismo está en la cabeza. El complejo nasal de un cachalote macho adulto puede superar las cinco toneladas y ocupar cerca de un tercio de su longitud corporal. Dentro se encuentran los labios fónicos, estructuras que se cierran de golpe cuando pasa aire presurizado y producen el clic.
Una nariz mayor genera señales más graves y deja una firma acústica relacionada con el tamaño del animal. Esa relación llevó al equipo a proponer una hipótesis de "publicidad honesta": el clic podría anunciar a distancia que se acerca un macho grande, ya sea para atraer hembras o reducir encuentros con competidores. También podría comunicar madurez, identidad o dominio. Ninguna de esas funciones está demostrada.
Los clics analizados mantuvieron una cadencia extraordinariamente lenta. El intervalo mediano fue de 5.15 segundos, con ritmos dominantes entre 0.1 y 0.3 Hz. Muchas series conservaron espacios casi iguales y otras alternaron intervalos dobles o de la mitad. A grandes distancias se pierden detalles de frecuencia y estructura interna, mientras el tiempo entre golpes puede sobrevivir mejor a los múltiples ecos del océano.
Los investigadores plantean incluso que el cachalote podría usar el eco que regresa del fondo marino como referencia para lanzar el siguiente clic. El propio artículo califica esta explicación como especulativa. Para saber qué significa la señal y cómo la reciben otros animales, el equipo propone experimentos de reproducción con cachalotes equipados con sensores.
Hasta que esas pruebas midan una reacción, el hallazgo tiene un límite claro: documenta una señal masculina muy potente, rítmica y con potencial de largo alcance, pero no descifra un mensaje ni demuestra un lenguaje.