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El ADN identificó el hongo que hace ver personitas, pero no el compuesto que las provoca

La secuenciación genómica confirmó que el hongo comestible que provoca visiones de cientos de personas diminutas en China y Filipinas es la misma especie. El análisis no encontró los genes de la psilocibina ni del ácido iboténico, así que la molécula responsable sigue sin identificarse.

por Alejandro Castillo Leone
Bustling Asian market stall with vendor selling fresh produce and vegetables.
Foto de Da Na en Pexels

TL;DR:

  • La secuenciación de ADN confirmó que el hongo que provoca visiones de personas diminutas en Yunnan (China) y en la Cordillera Norte de Filipinas es una sola especie, Lanmaoa asiatica.
  • El rastreo del genoma no encontró los genes asociados a la psilocibina ni al ácido iboténico, lo que apunta a un compuesto psicoactivo aún sin describir.
  • El estudio se publicó el 5 de junio de 2026 en Mycologia; la Universidad de Utah lo difundió el 6 de agosto y la ola de cobertura llegó una semana después.

Investigadores de la Universidad de Utah secuenciaron el genoma de 53 ejemplares del género Lanmaoa y confirmaron que las visiones de decenas o cientos de personas diminutas reportadas en el suroeste de China y en el norte de Filipinas provienen de la misma especie, Lanmaoa asiatica, un hongo comestible que se vende en mercados y restaurantes y que produce el efecto cuando se cocina de menos. El rastreo genómico tampoco encontró los genes de las rutas conocidas de psilocibina o ácido iboténico, así que la molécula responsable sigue sin nombre. El trabajo, firmado por el doctorando Colin Domnauer y el micólogo Bryn Dentinger, se publicó el 5 de junio de 2026 en la revista Mycologia. La universidad lo difundió el 6 de agosto, y SciTechDaily, Gizmodo y BBC Science Focus lo retomaron entre el 12 y el 13 de agosto.

Tres culturas, tres nombres y una sola especie confirmada dos veces

El expediente empezó en 1934, cuando exploradores llegados a las tierras altas de Papúa Nueva Guinea documentaron que quienes comían un hongo silvestre llamado "nonda" cambiaban de golpe de ánimo y conducta. Al fenómeno lo bautizaron "locura por hongos". En los años cincuenta y sesenta, antropólogos y micólogos acotaron el culpable a unas cuantas especies de la familia Boletaceae y buscaron el principio activo sin encontrarlo. Enviaron muestras incluso a Albert Hofmann, el químico que aisló la psilocibina y descubrió el LSD, y él tampoco halló nada. La investigación se apagó en los años sesenta con una hipótesis cómoda: que el efecto era cultural y no químico.

Los reportes reaparecieron en Yunnan en la década de 1990, esta vez asociados a un bolete que los locales llaman jian shou qing, que se traduce aproximadamente como "se pone azul en la mano" por el color que toma al cortarlo. En 2024, Domnauer supo de un tercer caso: una comunidad indígena de la Cordillera Norte de Filipinas comía un hongo llamado sedesdem que, según el conocimiento local, a veces hacía aparecer a los ansisit, los seres diminutos de su tradición. Viajó a los dos lugares, recolectó ejemplares y los secuenció. Salieron idénticos.

Esta tabla resume qué se sabe hoy de cada uno de los tres focos históricos del fenómeno:

Región Nombre local del hongo Nombre de las visiones Estado del ADN
Yunnan, China Jian shou qing Xiao ren ren Confirmado: L. asiatica
Cordillera Norte, Filipinas Sedesdem Ansisit Confirmado: L. asiatica
Tierras altas, Papúa Nueva Guinea Nonda No consignado Sin confirmar

El caso de Papúa Nueva Guinea sigue abierto por una razón banal: Dentinger viajó al país, pero una sequía inusual impidió recolectar ejemplares comparables. Aun así, con dos de los tres focos secuenciados, la explicación cultural se vuelve difícil de sostener. Domnauer lo resumió así en la entrevista que publicó su universidad: estos efectos psicológicos «no son manifestaciones culturales ni coincidencias» y deben tener una base química y neurológica compartida.

El estudio buscó genes, no moléculas

Según el resumen publicado por Mycologia, el equipo combinó 21 especímenes tipo con la secuenciación completa de 53 ejemplares y construyó la filogenia del género a partir de 1,515 ortólogos de copia única. De ahí salieron seis combinaciones nuevas y cuatro especies desconocidas para la ciencia, dos de ellas descritas en el propio artículo como Lanmaoa fallax y Lanmaoa carbonilivor, hasta un total de 17 especies reconocidas en el género. Dos de las cuatro especies nuevas llevaban años guardadas en colecciones estadounidenses.

La parte psicoactiva del trabajo es una ausencia. El rastreo del genoma de L. asiatica no detectó los grupos de genes biosintéticos canónicos asociados a la producción de psilocibina o de ácido iboténico, y de ahí el artículo deduce que sugiere la presencia de un compuesto psicoactivo nuevo. El verbo importa, porque nadie ha aislado esa molécula todavía. El comunicado de la Universidad de Utah saltó ese matiz y afirmó que los resultados apuntan a un alucinógeno enteramente nuevo.

FomoEra revisó hace unos días un caso con la misma mecánica, en el que la frase que dio la vuelta al mundo estaba en el comunicado universitario y no en el texto científico.

Dos orígenes de la vida: la frase no está en el estudio
El estudio no afirma dos orígenes de la vida: esa frase salió del comunicado de la Universidad de Düsseldorf.

La búsqueda química corre por otro carril. En el blog del Museo de Historia Natural de Utah, Domnauer escribió en noviembre de 2025 que los análisis químicos y genómicos del hongo no encontraron rastro de ningún compuesto psicoactivo conocido, y que por eso «algo completamente nuevo espera a ser descubierto». Cuando dan extractos del hongo a ratones, su conducta cambia frente a los controles; el equipo está fraccionando esos extractos y probándolos uno por uno para acorralar la molécula. La investigación se financió con una ayuda de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Los paquetes de hongo seco que secuenciaron traían especies venenosas

El dato más útil para quien compra hongos está enterrado en el pie de una foto de ese mismo blog, y el comunicado del 6 de agosto no lo recoge. Domnauer cuenta ahí que su equipo secuenció el contenido de paquetes vendidos en línea como jian shou qing deshidratado y encontró varias especies venenosas dentro, sin rastro de la especie psicoactiva que el empaque prometía.

Bags filled with dried mushrooms and tea at an outdoor market stall.
Los paquetes de hongo silvestre deshidratado son difíciles de identificar a simple vista. Imagen ilustrativa, no corresponde a las muestras analizadas por el equipo de Utah. · Foto de mingche lee en Pexels

La razón es estructural. L. asiatica no se cultiva en condiciones controladas, así que todo lo que se vende es recolección silvestre, y el hongo tiene varios parecidos que confunden hasta a los compradores locales. China es el mayor exportador mundial de hongos silvestres, y esa escala convierte un error de identificación en un problema de salud pública.

En Yunnan, donde el hongo lleva décadas en el menú, el efecto tampoco es raro. Según los registros del hospital de Yunnan que cita Domnauer, 96 de cada 100 pacientes intoxicados por esta especie describen a las personitas o los duendes moviéndose alrededor. La revista BBC Science Focus, que publicó su propio repaso el 13 de agosto, detalla el protocolo que desarrollaron los restaurantes de la provincia para servirlo: cocción prolongada, prohibición de acompañarlo con alcohol y, en algunos casos, la conservación de una muestra por si hay que analizarla. La misma publicación sitúa la duración del episodio entre uno y tres días, y hasta una semana en los casos peores.

El pariente más cercano de L. asiatica vive en Norteamérica

Yunnan concentra 40% de los hongos silvestres comestibles del mundo, según el mismo texto de Domnauer, y sus mercados de Kunming van de unas cuantas cuadras a lo que él describe como el mayor mercado de hongos silvestres del planeta, con más de 200 especies comestibles a la venta. Ahí compraron y secuenciaron unos micólogos los ejemplares que llevaban décadas vendiéndose, y descubrieron que la especie no tenía nombre científico. Quedó descrita en 2015 como Lanmaoa asiatica.

Ese árbol genealógico deja un cabo suelto del lado americano. Domnauer escribe que el pariente más cercano de L. asiatica es una especie común en Norteamérica que casi nadie come, sin reportes de efectos psicoactivos en Estados Unidos, y añade que resulta plausible que esos efectos hayan pasado inadvertidos.

El museo publicó un video corto en el que el propio Domnauer explica el efecto:

Las personitas también aparecen sin hongos

El nombre clínico del fenómeno es alucinaciones liliputienses, por los habitantes diminutos de la isla de Liliput en Los viajes de Gulliver. Lo acuñó el psiquiatra francés Raoul Leroy en 1909, y lo hizo desde la experiencia propia.

La revisión sistemática más completa la firmó Jan Dirk Blom en 2021 en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, y ordena el cuadro con precisión: 145 reportes de caso que suman 226 casos únicos, de los cuales 61% fueron puramente visuales y 39% multimodales. En 97% de los casos las figuras se perciben ancladas al entorno real, el mismo rasgo que describen quienes comen el hongo. Blom atribuye la mitad de los casos al espectro de la esquizofrenia, al trastorno por consumo de alcohol y a la pérdida de visión, y otro 36% a enfermedad neurológica, y concluye que estas alucinaciones no son tan inofensivas como se asumía.

Ahí está el valor científico del hongo. En los cuadros que documentó Blom las personitas aparecen de forma rara e impredecible; L. asiatica las produce de manera fiable. Aislar la molécula daría una herramienta para estudiar cómo el cerebro encaja una figura inventada dentro de un modelo coherente de la habitación real.

Mientras el laboratorio de Utah sigue fraccionando extractos, el género ya quedó ordenado en 17 especies y lo pendiente cabe en tres puntos: la molécula, los ejemplares de Papúa Nueva Guinea que la sequía impidió recolectar y una explicación de por qué el cerebro fabrica siempre la misma escena.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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