TL;DR:
- Zendaya llegó al photocall londinense de La Odisea el 5 de julio de 2026 con aretes armados sobre discos de oro iraní del primer milenio a.C., montados en oro de 18 quilates y diamantes.
- Barron London sostiene que las piezas fueron autenticadas por el marchante David Aaron, vendidas al joyero Glenn Spiro en 2016 y adquiridas por la firma en 2025, y que nunca se ofrecieron a la venta.
- El tesoro de Ziwiye apareció en 1947 sin excavación arqueológica: ese hueco en el registro, y no una acusación probada contra estos aretes, es el centro de la discusión.
Zendaya posó el 5 de julio de 2026 en el photocall de La Odisea en Londres con un vestido blanco hecho a medida por Jacquemus y unos aretes que en cuestión de días le robaron cámara al vestido: dos discos de oro iraní fechados en el primer milenio a.C. La casa londinense Barron London los describe como placas medallón de oro de Ziwiye, montadas por el joyero Glenn Spiro con diamantes en oro amarillo de 18 quilates. Desde entonces, arqueólogos e historiadores señalan a la actriz y a su estilista, Law Roach, por pasear arqueología auténtica como accesorio de alfombra roja. El joyero ya salió a responder. La pregunta de fondo, quién puede ponerse el pasado de otro país, sigue sin respuesta.
El estilismo entero apuntaba a la antigua Grecia: Zendaya interpreta a Atenea en la película de Christopher Nolan, que llega a cines el 17 de julio de 2026. Los discos, en cambio, son persas. Spiro los sumó a una colección suya construida con artefactos auténticos, y las piezas pasaron después al acervo privado de Barron London. El montaje, según la casa, usa un engaste de garras no invasivo para no alterar ni dañar el objeto original.
La crítica empezó en redes y la encabezó una arqueóloga que publica como Dr. Z, con 43,000 seguidores en Instagram bajo el handle @dr_archaeology. Su reproche no iba contra el gusto de Zendaya sino contra el mercado que hay detrás: de las piezas, dijo, no se sabe nada de su recorrido desde su tierra de origen, que probablemente sea Irán. Notó además que esa colección se nutre de objetos auténticos de Medio Oriente y África Occidental adquiridos por medios que nunca se revelan.
"Es probable que estas piezas hayan sido saqueadas de Irán."
Si lo que se buscaba era el look, argumentó, existían las réplicas. Usar la pieza real es señalización de clase y fetichización del pasado, y calienta un mercado negro que termina golpeando a comunidades reales.
No todo el gremio opinó igual. La arqueóloga Annelise Baer, que celebró el look, le dio la vuelta al argumento y preguntó a los críticos si les importarían tanto esas piezas de estar simplemente en una vitrina del Museo Británico. Montarlas como aretes, sostuvo, convirtió un objeto estático de museo en una conversación pública sobre la ética de poseer antigüedades. La arqueóloga Lauren Lien, citada por ThePrint, se paró del lado contrario: la moda de llevar artefactos reales como joyería mantiene vivo el tráfico de bienes culturales y le resta crédito a quienes trabajan en conservación.
El tesoro de Ziwiye salió de la tierra en 1947 y ningún arqueólogo llegó a tiempo
El hallazgo ocurrió en 1947 en la aldea de Ziwiye, cerca de Saqqez, en el noroeste de Irán. La periodista Shabnam Nasimi relata que los aldeanos dieron con un gran sarcófago lleno de objetos de oro y que, al no haber arqueólogos en el lugar, buena parte del tesoro terminó saqueada y vendida pieza por pieza. El arqueólogo francés André Godard exhibió varias en París en 1948. Roman Ghirshman documentó después más de 600 objetos asociados al conjunto. Museos y coleccionistas de medio mundo se repartieron lo que sobrevivió.
Esto es lo que quedó de aquel reparto:
- El Metropolitan de Nueva York, el Louvre, el Museo Británico y el Museo Nacional de Irán conservan piezas del tesoro.
- Colecciones privadas absorbieron el resto, que circuló durante décadas entre coleccionistas y casas de subastas sin documentación formal de su extracción.
- El contexto arqueológico, la información que le da sentido a cada objeto, se perdió por completo. Eso no se recupera.

El joyero responde y su cadena documentada arranca en 2016
Barron London contestó por dos vías. A The New Arab le dijo que los aretes nunca estuvieron destinados a la venta y que siguen en la colección personal de la firma. En un comunicado enviado a ARTnews, Charlie Barron puso fechas sobre la mesa: las piezas se atribuyen al tesoro de Ziwiye, las autenticó el marchante londinense David Aaron, se vendieron a Glenn Spiro en 2016 y la casa las adquirió en 2025. Nunca se han ofrecido a la venta, insiste, y se custodian conforme a su procedencia documentada y a la ley aplicable.
"Nuestra intención no era comercializar estos objetos."
La idea, según Barron, era acercar al público a un ejemplo notable de la orfebrería persa. El montaje de Spiro, agrega, preserva la integridad del objeto antiguo sin alterarlo ni dañarlo.
Entre 1947 y 2016 no hay papeles, y ahí está el nudo
La cadena que exhibe Barron London es comercial y legal: quién autenticó, quién vendió, quién compró, todo a partir de 2016. La cadena que reclaman los arqueólogos es otra: cómo salió ese oro de Irán desde 1947 y por qué manos pasó antes de aterrizar en el mercado. Ese tramo no está en ningún papel, y no lo está para casi ninguna pieza del tesoro de Ziwiye, incluidas las que hoy se exhiben en el Met o el Louvre. Procedencia documentada y procedencia arqueológica no son lo mismo. Un objeto puede tener la primera impecable y seguir sin la segunda.
Conviene decirlo con todas sus letras: ARTnews reportó que no se conoce que estos aretes tengan una procedencia problemática. Lo que sí está documentado es el entorno en el que aparecen. Solo este mes, investigadores de Nueva York devolvieron decenas de antigüedades saqueadas a países como Indonesia, Italia e Irak, valuadas en conjunto en cerca de 300,000 dólares.
La guerra con Irán le cambió el peso a la joya
Zirrar Ali, autor y especialista en historia, arte y arquitectura islámicas radicado en Londres, le dijo a The New Arab que Occidente suele leer la historia antigua de Irán o de Arabia como algo desconectado de los Estados que hoy habitan esos territorios. De ahí, sostiene, que ponerse la pieza no parezca grave. Calificó la decisión de Zendaya de mal gusto y alineada con prácticas orientalistas.
"Una cultura que se afirma dueña del patrimonio de otra."
El calendario tampoco ayudó. ARTnews apunta que el photocall ocurrió un día antes de que la Guardia Revolucionaria iraní atacara tres buques comerciales en el Golfo Pérsico, y que Donald Trump ordenó restablecer el bloqueo naval el 13 de julio. La guerra arrancó en febrero con ataques israelíes sobre Irán y, según el mismo reporte, deja miles de muertos iraníes y daños en varios sitios patrimoniales. Con ese telón de fondo, unos discos persas colgando de las orejas de una actriz estadounidense en Londres dejaron de leerse como un detalle de moda.
Tampoco es la primera vez que una alfombra roja tropieza con lo mismo. En enero, Margot Robbie recibió críticas por llevar el diamante Taj Mahal, valuado en 8.8 millones de dólares, al estreno de Cumbres borrascosas en Los Ángeles.
Preguntas rápidas sobre los aretes de Zendaya
¿De dónde son los aretes que usó Zendaya en 'La Odisea'?
Son discos de oro del primer milenio a.C. atribuidos al tesoro de Ziwiye, hallado en 1947 en el noroeste de Irán. El joyero Glenn Spiro los montó con diamantes en oro amarillo de 18 quilates y hoy forman parte de la colección privada de Barron London, una casa de Mayfair, en Londres.
¿Los aretes de Zendaya son robados?
No está probado, y ARTnews reportó que no se les conoce una procedencia problemática. Barron London afirma que los autenticó el marchante David Aaron, que se vendieron a Glenn Spiro en 2016 y que la firma los compró en 2025. Lo que ningún registro cubre es cómo salieron de Irán desde 1947.
¿Cuándo se estrena 'La Odisea' de Christopher Nolan?
Llega a cines el 17 de julio de 2026, con Matt Damon como Odiseo y Zendaya como Atenea. La polémica no salió de la película sino de su gira de prensa: el photocall de Londres del 5 de julio, donde la actriz apareció con las placas de oro de Ziwiye en las orejas.
Zendaya y Law Roach no han respondido en público, pese a que varias voces pidieron una disculpa y señalaron que una réplica habría dado exactamente el mismo resultado en la foto. Mientras tanto, La Odisea abre en cines el 17 de julio y se lleva pegada una discusión que no tiene nada que ver con Homero: qué significa que el patrimonio de un país en guerra aparezca, con papeles y todo, colgando de una oreja en la alfombra roja de otro.