TL;DR:
- Investigadores de la University of the Sunshine Coast grabaron dos episodios de "shelling", la técnica de pescar dentro de conchas vacías, en Hervey Bay, Queensland, entre julio y octubre de 2025.
- En el segundo episodio una cría levantó la misma concha que su madre había soltado minutos antes, algo que el equipo describe como la primera evidencia potencial de transmisión de madre a hijo.
- El estudio de referencia sobre el mismo comportamiento, publicado en 2020 sobre la población de Shark Bay, había concluido que la técnica se aprende entre pares y no de la madre.
El 6 de julio y el 1 de octubre de 2025, un equipo de la University of the Sunshine Coast grabó desde un bote y con dron algo documentado hasta ahora solo en el extremo opuesto de Australia: delfines nariz de botella del Indo-Pacífico (Tursiops aduncus) que arrinconan peces dentro de conchas vacías, las levantan fuera del agua y las sacuden hasta vaciarlas en la boca. La maniobra se llama shelling, y el artículo que la describe, publicado el 8 de agosto de 2026 en Marine Mammal Science, es el primer registro publicado del comportamiento en la costa este del país. El segundo avistamiento dejó el dato que los autores señalan como novedad. Una cría recogió la concha que su madre acababa de soltar y la sostuvo igual, la primera evidencia potencial de que la técnica pasa de madre a hijo.
Dos hembras, una cría y un archivo fotográfico que nadie había mirado
El primer episodio fue el de una hembra adulta que maniobró la concha sola en la superficie y terminó soltándola. El segundo, casi tres meses después, dejó la secuencia completa: la hembra salió a la superficie con una concha que llevaba un pez adentro, el pez escapó, ella soltó la concha para perseguirlo y, minutos más tarde y en el mismo punto, su cría levantó esa concha y la sostuvo igual. Sci.News detalla los nombres con los que los animales aparecen en el estudio: Stevie Nicks la primera hembra, Maserati la segunda y Bentley su cría.
La concha tampoco es cualquiera. Es una Melo amphora, un caracol marino cuyo caparazón vacío puede llegar al tamaño de un balón, lo bastante grande para que quepa un pez y para que un delfín pueda encajar el rostro en la abertura.
El tercer hallazgo del trabajo llegó de un disco duro ajeno. Al comentar el avistamiento con los operadores de Blue Dolphin Marine Tours, una empresa de avistamiento de la zona, el equipo se enteró de que pasajeros de esos paseos ya habían fotografiado shelling en Hervey Bay en 2013 y 2019, una de esas veces el 4 de enero, según Sci.News. Nadie en la empresa sabía qué tenía guardado. La lectura de los autores es directa: el comportamiento llevaba más de una década ocurriendo ahí sin que se reportara, porque casi no había investigación en la región.

El "por primera vez" de los titulares es regional, no mundial
El comunicado de la universidad, difundido el 12 de agosto de 2026 y distribuido a la prensa por el Australian Science Media Centre, acota la afirmación con cuidado. Habla del primer video de delfines usando conchas para pescar "frente a la costa de Queensland" y, en boca de Alexis Levengood, autora principal del estudio, del "primer registro publicado en la costa este de Australia". Buena parte de la cobertura en inglés se quedó con la primera mitad de la frase y tituló que el comportamiento se filmaba por primera vez, sin apellido geográfico.
La distinción importa porque el shelling se conoce desde hace 15 años. La primera descripción científica apareció en 2011, también en Marine Mammal Science. En 2020, un equipo publicó en Current Biology el análisis que hoy funciona como referencia: 42 episodios protagonizados por 19 delfines, extraídos de 5,278 encuentros con grupos en el golfo occidental de Shark Bay entre 2007 y 2018.
Hasta los medios que cubrieron el estudio nuevo se contradicen en este punto. ScienceAlert describe esos 42 episodios de 2020 como observaciones en video; Discover Wildlife, la publicación digital de BBC Wildlife, afirma que en Shark Bay nunca se capturó metraje. Ninguna de las dos versiones sale del artículo de Hervey Bay, y el comunicado de la universidad no toma partido.
En 2020, el mismo comportamiento apuntaba a los amigos y no a la madre
Aquel trabajo de Shark Bay concluyó que el shelling se propaga sobre todo fuera del vínculo madre-cría, entre individuos que se frecuentan. Eso lo volvió un caso extraño dentro de su propia especie, donde casi todas las tácticas de caza bajan de una generación a la siguiente. El episodio de Queensland empuja en la dirección contraria, y por eso Levengood planteó a ScienceAlert que si la técnica viaja de madre a cría y también entre pares, entonces hay más de una vía de aprendizaje y falta averiguar cuál pesa más.
Las dos únicas poblaciones donde se ha documentado la maniobra llegaron a ella por caminos que la evidencia describe distinto:
| Población | Primer registro publicado | Episodios documentados | Transmisión que sugiere la evidencia |
|---|---|---|---|
| Shark Bay, Australia Occidental | 2011 | 42 entre 2007 y 2018, por 19 delfines | Entre pares, fuera del vínculo madre-cría |
| Hervey Bay, Queensland | 8 de agosto de 2026 | 2 en 2025, más fotos de 2013 y 2019 | De madre a cría, como evidencia potencial |
En el comunicado de la universidad, Levengood lo formula así:
Nuestras filmaciones aportan la primera evidencia potencial de transmisión social materna, un proceso por el cual las crías aprenden observando lo que hace su madre.
La segunda mitad de esa declaración choca de frente con la literatura previa. La investigadora sostiene que el hallazgo desafía la creencia de que estos delfines aprenden el uso de herramientas de sus pares. Sobre cómo un comunicado institucional puede empujar la cobertura más allá de lo que dice el artículo, ya revisamos otro caso reciente.

Lo que el estudio todavía no puede probar
Los autores marcan el límite ellos mismos y usan la palabra potencial: una cría que imita a su madre en una sola ocasión no demuestra que lo haya aprendido de ella. Levengood tampoco pudo confirmar si la madre o la cría llegaron a comerse el pez. El equipo pide más trabajo de campo en Hervey Bay y en Shark Bay antes de cerrar la discusión sobre cómo se transmite la conducta y qué relación guarda con la ecología, la cognición y la cultura de la especie.
Tampoco está resuelto por qué la maniobra aparece en dos puntos tan lejanos. Los propios autores escribieron en The Conversation que las poblaciones están separadas por más de 6,000 kilómetros y que probablemente inventaron la técnica por separado. Levengood le explicó a ScienceAlert por qué no se contagia sola: «Basta con que un delfín haga algo ingenioso y fácil de aprender para que se propague». La otra cara es que pocos lo consiguen, porque hay que dar con la concha adecuada, meter al pez y manejarla sin que se escape.
El estudio es observacional, pasó revisión por pares y se financió con apoyo del Winifred Violet Scott Charitable Trust y la CID Foundation; los autores declararon no tener conflictos de interés. Para el trabajo de campo, el dato más útil lo dieron las fotos de los pasajeros. La prueba de una conducta considerada rarísima llevaba desde 2013 guardada en las tarjetas de memoria de una empresa de paseos en barco, sin que nadie la reportara.