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Nvidia podría respaldar hasta 125,000 mdd: por qué el acuerdo evoca 1873

El respaldo potencial de Nvidia, de hasta 125,000 millones de dólares, cambia la lectura del acuerdo de 500,000 millones. Los contratos aún no dicen quién absorbería las pérdidas.

por Alejandro Castillo Leone
Nvidia podría respaldar hasta 125,000 mdd: por qué el acuerdo evoca 1873
Photo by Mariia Shalabaieva / Unsplash

TL;DR:

  • Reuters reportó que Nvidia tendría la opción de respaldar hasta 125,000 millones de dólares, o 25% de las posibles operaciones de sus nuevas plataformas financieras.
  • Los 500,000 millones siguen siendo una meta contenida en seis memorandos: no hay compromisos por firma, tasas, calendario ni contratos definitivos publicados.
  • Ben Thompson compara el mecanismo con el auge ferroviario de la década de 1870; el paralelo muestra cómo puede extenderse el riesgo, pero no demuestra que la IA vaya a colapsar.

Nvidia podría respaldar hasta 125,000 millones de dólares, equivalentes al 25% de las posibles operaciones de las plataformas que prepara con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR, según reportó Reuters a partir de una publicación de Jensen Huang en X. El dato no aparecía en el comunicado del 10 de agosto de 2026 y cambia una parte de la lectura inicial: el fabricante no se limitaría a conectar a sus clientes con capital de terceros, también pondría parte de su capacidad financiera detrás del valor residual del equipo. Ben Thompson, autor de Stratechery, ve en ese mecanismo un eco del auge ferroviario de la década de 1870. Es una comparación sobre cómo se distribuye el riesgo, no una prueba de que exista un colapso inminente.

El respaldo de 25% cambia la lectura del acuerdo

El comunicado de Nvidia solo informó que las seis firmas habían firmado memorandos de entendimiento para crear plataformas independientes capaces de movilizar más de 500,000 millones de dólares a lo largo del tiempo. La empresa no publicó compromisos individuales, tasas, proyectos ni un calendario, y reconoció que la estructura seguía sujeta a contratos definitivos.

Ese anuncio tampoco decía que Nvidia garantizaría parte de las operaciones. La primera cobertura del acuerdo dejó ese punto entre las preguntas pendientes. La declaración posterior de Huang lo aclara solo a medias: existe la opción de respaldar hasta 25%, pero todavía no se conocen el instrumento jurídico, las condiciones que activarían la garantía, los proyectos elegibles ni cómo se calcularía el valor residual.

La diferencia importa. Si el conjunto de las plataformas movilizara todo el objetivo anunciado y Nvidia aplicara el porcentaje máximo, la exposición potencial alcanzaría 125,000 millones de dólares. Esa multiplicación describe un límite teórico, no un compromiso ya asumido. Los memorandos aún no convierten los 500,000 millones en dinero disponible ni obligan a Nvidia a cubrir una cuarta parte de toda la cartera.

Por qué el financiamiento de IA recuerda a los ferrocarriles de 1870

Thompson construye su comparación alrededor de Jay Cooke, el banquero que ayudó a financiar a la Unión durante la Guerra Civil estadounidense y después vendió bonos para construir el ferrocarril Northern Pacific. Cooke amplió el acceso al mercado para conseguir el capital que los bancos y otros inversionistas institucionales no querían aportar.

La infraestructura era real y terminó siendo útil. El problema estaba en el ritmo y en la cadena de financiamiento. La historia publicada por la Reserva Federal señala que los nuevos proyectos ferroviarios llegaron a superar la demanda de capacidad y que los rendimientos comenzaron a bajar. Cuando los inversionistas europeos vendieron bonos estadounidenses y el crédito se cerró, Jay Cooke & Co. quebró el 18 de septiembre de 1873. La Bolsa de Nueva York permaneció cerrada diez días y al menos 100 bancos fracasaron durante el pánico.

Stratechery cita el libro 1873, de Liaquat Ahamed, para dimensionar el paralelo. Su cálculo ajusta las cifras por el tamaño de la economía, en vez de limitarse a la inflación: los 500 millones de dólares que entraban cada año a bonos ferroviarios durante el auge equivaldrían a unos 600,000 millones en 2026. Es una estimación histórica para comparar magnitudes, no una equivalencia contable exacta ni una predicción sobre la IA.

Nvidia busca trasladar riesgo, pero no queda fuera de la apuesta

La lógica comercial beneficia primero a Nvidia. Si las gestoras reúnen capital a menor costo, más empresas pueden construir centros de datos con sus GPU, redes y software. Thompson sostiene que la estructura permite al fabricante conservar sus márgenes y trasladar la mayor parte de la exposición a nuevas fuentes de capital. El respaldo de hasta 25% impide llamarlo una transferencia completa.

La tesis de Huang depende de que los sistemas de Nvidia conserven valor, puedan pasar de un operador a otro y sigan generando ingresos durante años. Nvidia atribuye esa vida económica a la adopción de su plataforma y a las mejoras de CUDA. Es el argumento del vendedor del activo, no una valuación independiente.

El escenario adverso combina dos movimientos. Primero, que los clientes de IA no produzcan ingresos suficientes para pagar la deuda o las rentas asociadas al cómputo. Segundo, que los equipos usados valgan menos de lo previsto por la llegada de una nueva generación de chips o de alternativas como las TPU de Google y Trainium de Amazon. Si ambos ocurren, el colateral podría no cubrir el financiamiento. Los contratos decidirían qué pérdida toma Nvidia y cuál queda en los vehículos administrados por sus socios.

Ahí termina también la comparación fácil con los ferrocarriles. Una vía puede operar durante décadas con mantenimiento; el valor de una GPU depende de su eficiencia, del precio de la electricidad, de la demanda disponible y de la rapidez con que avance la siguiente arquitectura. Que ambas industrias necesiten grandes cantidades de capital no vuelve idénticos sus activos ni sus riesgos.

Los contratos dirán si el riesgo llegó a fondos de largo plazo

Thompson advierte que las gestoras asociadas trabajan con dinero de aseguradoras, fondos de pensiones y otras obligaciones de largo plazo. El comunicado, sin embargo, no identifica qué fondos financiarán los proyectos, quiénes serán sus inversionistas ni si el capital saldrá de cuentas propias, vehículos privados, crédito de infraestructura o una mezcla. Por ahora no se puede afirmar que un fondo de pensiones concreto ya esté expuesto.

Para medir la exposición haría falta conocer al menos:

  • cuánto compromete cada socio y durante qué periodo;
  • quiénes serán los prestatarios y qué ingresos respaldarán cada operación;
  • cómo se depreciarán y revaluarán los equipos usados como garantía;
  • cuándo se activará el respaldo de Nvidia y qué parte de la pérdida cubrirá;
  • quién absorberá primero una pérdida si el proyecto no genera lo previsto.

La analogía con 1873 funciona hoy como una prueba de resistencia, no como diagnóstico. Nvidia ya identificó cuánto capital quiere movilizar y cuánto podría respaldar, pero aún no publicó el orden de las pérdidas ni el valor que asignará al colateral. Hasta que existan contratos, los 500,000 millones son una meta y los inversionistas expuestos siguen siendo una posibilidad sin cuantificar.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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