Los gobiernos locales de China compiten por atraer cineastas y estudios de video con inteligencia artificial con bonos para pagar cómputo, renta rebajada, apoyos de manutención y fondos dedicados, según un reportaje de Reuters publicado el 25 de septiembre de 2026. Es la misma receta de política industrial que Pekín aplicó a los autos eléctricos, los paneles solares y la robótica, ahora dirigida a una industria donde producir un minuto de video cuesta unos cientos de yuanes. El riesgo ya se asoma en los números: en el primer semestre de 2026 se estrenaron 221,900 series hechas con IA en Douyin y solo 1,055 superaron los 100 millones de vistas.
Lo que ofrecen Shanghai, Pekín, Shenzhen y Hainan
Zhu Zhili dirige el departamento de contenido generado por IA (AIGC) de China Wit Media en Shenzhen y trabaja además desde su propio estudio, instalado en un espacio compartido que respaldan el gobierno de la ciudad y la Universidad Politécnica de Hong Kong. Eligió Shenzhen hace dos años por su base tecnológica. Hoy le llueven ofertas.
"Todos los días me buscan ciudades de todo tipo, desde grandes metrópolis hasta localidades más pequeñas", contó Zhu a Reuters. Lo que quieren esos funcionarios es que lleve hasta allá su tecnología o su empresa. Para él, China ya ofrece el mejor entorno para hacer cine con IA: renta barata, apoyo para manutención y acceso a cómputo.
Los incentivos varían según la ciudad:
- Shanghai lanzó en mayo medidas para acelerar la producción de microdramas con IA, con apoyo en capacidad de cómputo.
- Pekín destinó 260 millones de yuanes a tecnología audiovisual, y el distrito de Huairou entrega bonos que abaratan el cómputo a los productores.
- Shenzhen ofrece soporte técnico y renta subsidiada al talento de cine con IA.
- En Hainan, el estudiante de posgrado en dirección Pan Xiaojun dijo a Reuters que los subsidios y las exenciones de renta del gobierno local le permitieron recortar todavía más su gasto en cómputo.
El minuto de video pasó de 5,000 yuanes a unos cientos
El atractivo económico explica la carrera. Según la televisora estatal CCTV, producir un microdrama con IA costaba unos 5,000 yuanes por minuto (alrededor de 747 dólares) y en el primer semestre de 2026 bajó a apenas unos cientos de yuanes.
Pan lo aterriza con una escena concreta: "Una escena de boda normal me costaría 60,000 yuanes si la filmo de forma convencional. Con IA puedo darle vida a la misma escena surrealista por solo 1,400 yuanes".
Las plataformas grandes también apuestan. Gong Yu, director ejecutivo de iQIYI, ha dicho que la compañía va con todo por el contenido hecho con IA.
Mucha producción para tan poca audiencia
Los datos de la consultora DataEye citados por Reuters muestran el otro lado de los costos bajos. De las 221,900 series nuevas hechas con IA que llegaron a Douyin entre enero y junio de 2026, solo 1,055 rebasaron los 100 millones de vistas, el umbral que la industria suele tomar como éxito. Eso es menos del 0.5% del total.
Finimize lee ahí un cambio de poder. Si producir cuesta cada vez menos, lo escaso es la atención del público, y la ventaja pasa a quien controla el algoritmo de recomendación y la monetización, en este caso Douyin, de ByteDance. Según ese análisis, los grandes compradores de contenido como iQIYI salen mejor parados, mientras los estudios pequeños quedan con márgenes más frágiles porque las vistas se concentran en pocas series.
Actores, plagio y un vacío en los derechos de autor
La expansión también trae fricción. Actores chinos se han quejado de que su imagen aparece en películas hechas con IA sin autorización, lo que alimenta el temor por el copyright y por la pérdida de empleos, incluidos los de actores de doblaje. Parte del público reclama plagio y falta de originalidad.
"Hay gente que mezcla directamente personajes originales o clips de baile de otras personas en contenido generado con IA sin darles ningún crédito. Me parece un comportamiento totalmente inaceptable", dijo a Reuters Wen, un aficionado de 22 años al contenido hecho con IA. Algunos interpretaron además el éxito inesperado en taquilla de "Niu Lai", una película animada producida de forma convencional, como una reacción del público contra el contenido generado por IA.
China ya obliga a etiquetar de forma explícita el contenido generado con IA, pero todavía no tiene reglas claras de derechos de autor. Como contamos a finales de agosto, el etiquetado llegó el 1 de septiembre, en plena ola de actores que cedían su rostro y su voz a estos sistemas.

El cine tradicional tampoco queda al margen. La Administración Nacional de Cine otorgó su primera licencia de exhibición pública a "Sanxingdui: Future Memories", una épica de ciencia ficción de 90 minutos producida por Bona Film Group que debe llegar a salas este año. La directora Cao Yiwen, que estrenó su película animada con IA en abril en el World AI Film Festival de Cannes, cree que China lleva la delantera: según contó a Reuters, Francia y el resto de Europa siguen a la espera de ver si Pekín aprueba leyes claras.
Por ahora, las ciudades chinas pagan la renta y el cómputo de los estudios, pero no pueden subsidiar lo que más escasea: espectadores. Con menos de cinco de cada mil series llegando a los 100 millones de vistas, la próxima prueba del modelo será si esos fondos encuentran un público o solo más catálogo.