TL;DR:
- ING estima que la inversión tecnológica ligada a la IA aportó alrededor de un tercio del crecimiento interanual del PIB de Estados Unidos, en un análisis fechado el 20 de agosto de 2026.
- Ese tercio es su medición más estricta. El mismo informe entrega 50.2% con la definición más amplia de inversión tecnológica y 44% con una intermedia, los tres porcentajes referidos al segundo trimestre de 2026.
- La diferencia entre 44% y 36% son las importaciones netas de computadoras, periféricos y semiconductores, el mismo hardware que Corea del Sur y Taiwán exportan hoy a niveles récord.
La inversión tecnológica ligada a la inteligencia artificial aportó alrededor de un tercio del crecimiento interanual del PIB de Estados Unidos, según un análisis de ING firmado por James Knightley y fechado el 20 de agosto de 2026. Ese es el número que el banco pone en su encabezado, pero adentro lo calcula de tres maneras y ninguna coincide: 50.2% con la definición más amplia de inversión tecnológica, 44% con una intermedia y 36% al restar las importaciones netas de computadoras, periféricos y semiconductores. Los tres porcentajes corresponden al segundo trimestre de 2026. ING se queda con el último y lo describe como la medición más justa que puede calcular hoy. Entre esa y la anterior hay ocho puntos porcentuales, y son el hardware que Estados Unidos compra afuera.
La misma inversión pesa 50.2% o 36% según qué se cuente y qué se reste
El rango del debate es amplio. ING recuerda que Jason Furman, de la Universidad de Harvard, situó en 92% el aporte de la inversión en tecnología y software al crecimiento del PIB estadounidense durante el primer semestre de 2025. El banco considera demasiado amplia esa forma de caracterizar el gasto.
El problema empieza en la categoría estadística. "Procesamiento de información" es el rubro que suele citarse porque incluye computadoras y equipo periférico, pero arrastra también instrumentos médicos, fotocopiadoras e impresoras, que no tienen relación con la IA. ING prefiere quedarse con cómputo, periféricos y software, y admite que incluso ahí hay ruido: ese renglón contiene las computadoras de oficina y no puede desagregarse. Con la construcción de centros de datos el terreno es más firme, aunque su peso resulta pequeño porque el gasto grande está en el equipo de adentro y no en el edificio.
Estas son las tres mediciones que publicó el banco, con su aporte al crecimiento interanual del PIB.
| Qué incluye la medición | Segundo trimestre de 2026 | Promedio de cuatro trimestres |
|---|---|---|
| Todo el procesamiento de información, más software y construcción de centros de datos | 50.2% | 46.6% |
| Solo cómputo, periféricos y software, con centros de datos y sin restar importaciones | 44% | 43.3% |
| La medición anterior menos las importaciones netas de computadoras, periféricos y semiconductores | 36% | 37% |
La última fila trae además un contraste propio. Los 36% del segundo trimestre quedan por debajo del promedio de cuatro trimestres que calcula el mismo banco, 37%. En la medición que ING prefiere, el aporte de la IA al crecimiento no se está acelerando.
El informe agrega su propia advertencia sobre el número. Separar la inversión genuina en IA y centros de datos de la inversión tecnológica de siempre es incierto, admite ING, y sus estimaciones podrían sobrestimar algo la actividad ligada a la IA, aunque solo las revisaría a la baja de forma marginal.
Los ocho puntos que se restan son hardware comprado fuera de Estados Unidos
Las importaciones se descuentan del PIB porque miden producción hecha fuera del país. Las de bienes tecnológicos se triplicaron en dos años hasta unos 60,000 millones de dólares mensuales, según ING. Las exportaciones estadounidenses de esos mismos productos también crecieron, de 9,000 a 17,000 millones al mes, a una escala mucho menor. El resultado es un déficit comercial en computadoras, periféricos y semiconductores que pasó de 20,000 millones a más de 40,000 millones de dólares al mes.
Ese déficit tiene su contraparte en las estadísticas de los proveedores. Corea del Sur exportó 98,890 millones de dólares en julio de 2026, casi 63% más que un año antes y el segundo mejor mes de su historia, detrás de los 102,200 millones de junio, con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Energía difundidos por Yonhap. Los semiconductores subieron 179% hasta 41,000 millones. Las ventas a Estados Unidos crecieron 68.7% hasta 17,400 millones de dólares, un alza que el ministerio atribuyó a los proyectos de inversión en centros de datos de IA de las grandes tecnológicas.

Taiwán cuenta lo mismo con otras cifras. Su Ministerio de Finanzas reportó exportaciones por 75,300 millones de dólares en julio, 32.9% más que un año antes y el trigésimo tercer mes consecutivo de crecimiento, según la agencia oficial CNA. En los primeros siete meses del año acumuló 491,950 millones, 44.7% más, y la directora de estadística del ministerio, Beatrice Tsai, dijo que el año podría cerrar por encima de 850,000 millones de dólares frente al récord de 640,750 millones de 2025.
Parte de esa cadena ya tiene planes para mudarse a suelo estadounidense, con fechas que llegan al final de la década.

El consumidor casi no compra IA: lo que gasta viene de la bolsa
La otra vía por la que la IA llega al PIB es el consumo, y ahí el canal directo todavía es diminuto. Entre 2% y 3% de los hogares estadounidenses paga por herramientas de IA, con un gasto típico de 20 a 30 dólares al mes, de acuerdo con datos de clientes de Bank of America y PNC Bank que cita ING. Es una fracción de lo que esos mismos hogares pagan por internet, televisión y telefonía.
Lo que sí mueve dinero es el efecto riqueza. Desde el lanzamiento de ChatGPT, el 30 de noviembre de 2022, el índice Nasdaq subió 130% y el S&P 500 avanzó 90%, y los activos financieros en manos de los hogares pasaron de 109 a 142 billones de dólares. ING asume que se gasta 1.5 centavos por cada dólar adicional de riqueza y llega a unos 500,000 millones de dólares de consumo extra acumulado desde el cuarto trimestre de 2022: cerca de 36,000 millones por trimestre, equivalentes a 0.44 puntos porcentuales del PIB.
Esos activos no están repartidos de forma pareja. El 20% de los hogares de mayor ingreso concentra 72% de la riqueza del país, según datos de la Reserva Federal citados en el informe, y el 60% de menor ingreso apenas tiene 15%.
El FMI lo describe como un jaloneo entre el petróleo y la IA
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo el martes 25 de agosto de 2026 en Washington que la economía mundial ha resistido mejor de lo temido el choque energético provocado por el cierre del estrecho de Ormuz, según la agencia AFP. La misma agencia recuerda que los precios de la energía se dispararon desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán y la respuesta de Teherán bloqueó ese paso marítimo.
Georgieva describió la inflación global, empujada por los precios de la energía, como parte de un jaloneo con el "choque positivo de demanda de la IA". El FMI recortó en julio su proyección de crecimiento mundial por segunda vez en el año, hasta 3.0% para 2026 desde el 3.1% que preveía en abril. El impacto de la guerra, agregó, ha sido asimétrico según la exposición de cada país a las importaciones de petróleo del Golfo y su estabilidad macroeconómica.
Su advertencia sobre la IA fue por el lado de quién se queda fuera. Georgieva dijo que la tecnología viene cargada de incógnitas de peso y que el riesgo de quedarse atrás es "más profundo" en los países en desarrollo. Sobre la energía fue igual de directa: con el invierno del hemisferio norte encima, la demanda solo va a subir, así que el choque energético no ha terminado.
Las dos series que van a mover los tres porcentajes de ING son el PIB estadounidense del tercer trimestre y los datos mensuales de comercio exterior. Mientras el déficit de computadoras, periféricos y semiconductores siga arriba de 40,000 millones de dólares al mes, cada dólar nuevo que entre a un centro de datos en Estados Unidos seguirá repartiendo su efecto entre dos contabilidades nacionales.