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El gemelo de Perseverance a la Luna: la cuenta arranca en 723 mdd y la NASA dice que así no vuela

La NASA presentó PROMISE como la vía barata de poner un rover nuclear en el polo sur lunar. La primera cuenta independiente lo sitúa entre 723 y 1,333 millones de dólares, y el administrador de la agencia ya respondió con un tope que ninguna línea de esa tabla alcanza.

por Patricia Rodriguez
A lone astronaut in a spacesuit stands on a rugged, rocky terrain resembling an alien planet.
Foto de RDNE Stock project en Pexels

TL;DR:

  • La NASA evalúa armar un rover lunar con piezas de los modelos de pruebas de Curiosity y Perseverance que el JPL mantiene en Pasadena. El proyecto se llama PROMISE y apunta al polo sur de la Luna.
  • The Planetary Society calculó que costaría entre 723 y 1,333 millones de dólares y que no despegaría antes de la década de 2030.
  • Jared Isaacman contestó que si el proyecto cuesta siquiera el 20% del piso de esa estimación, la NASA no lo lanzará. Ese tope equivale a unos 145 millones.

El 30 de junio, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, presentó PROMISE (Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration), un explorador para el polo sur lunar armado con piezas de los dos rovers de pruebas que el Jet Propulsion Laboratory mantiene en Pasadena: los gemelos terrestres de Curiosity y Perseverance. El argumento de venta era el ahorro, porque ese hardware ya está pagado. Un mes después, Casey Dreier, jefe de política espacial de The Planetary Society, publicó la primera estimación pública de lo que costaría la conversión: entre 723 y 1,333 millones de dólares, con despegue a principios de la década de 2030. El 3 de agosto Isaacman respondió, y su respuesta fija un límite que ninguna línea de esa tabla alcanza.

El tope que puso Isaacman queda debajo del renglón más barato

El administrador no discutió los renglones uno por uno. Sí sacó del cálculo el lanzamiento y el alunizaje, con el argumento de que ese gasto aparece en cualquier misión. Aun así cerró con una condición dura, recogida por The Register:

"Si PROMISE cuesta siquiera el 20% de tu estimación baja, sencillamente no lo volaremos". Jared Isaacman, administrador de la NASA [traducción propia]

El 20% de 723 millones son unos 145 millones de dólares. En la tabla de Dreier, el renglón más barato de lanzamiento y alunizaje cuesta 234 millones por sí solo. Y si se descuenta ese renglón, como pide Isaacman, lo que queda del piso son 489 millones, más del triple del techo que él mismo fijó. En la misma respuesta insistió en que sería una locura desaprovechar un equipo en el que los contribuyentes ya invirtieron cientos de millones.

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El piso de la estimación, 723 millones de dólares, supera los 590.4 millones que la NASA comprometió ese mismo 30 de junio con Astrobotic, Firefly Aerospace e Intuitive Machines por cuatro entregas de carga a la Luna previstas para finales de 2028. El techo, 1,333 millones, más que duplica ese paquete completo.

De dónde salen los 723 millones

Dreier repartió la cuenta en seis renglones: lanzamiento y alunizaje (234 a 320 millones), la fuente de plutonio y el cumplimiento normativo que arrastra (78 a 117), la carga científica (50 a 112), la calificación de vuelo con refurbishment e integración (235 a 531), reservas de proyecto del 30% (86 a 193) y un año de operaciones (40 a 60). Él mismo marca el cuarto renglón como el de menor confianza, porque PROMISE todavía no tiene objetivos de misión ni requisitos operativos que permitan acotarlo.

Para el extremo bajo usó la fase final de integración de VIPER, el rover lunar solar que la NASA tiene listo y en espera de lanzamiento. Para el alto tomó el concepto Endurance-A, el rover de exploración lunar que recomendó el último decadal survey de ciencia planetaria. Ese ejercicio, aclara el autor, no sustituye la evaluación de ingeniería que el JPL ya tiene en marcha, uno de los centros que más concentra este tipo de estudios de concepto.

Su conclusión, sin adornos:

"No hay una versión plausible de esta misión que sea gratuita". Casey Dreier, The Planetary Society [traducción propia]

El rover está construido para el Mars Yard, no para el vacío

OPTIMISM, el gemelo de Perseverance, entró en servicio en 2021 con el mismo tamaño y las mismas características que el vehículo marciano. MAGGIE, el de Curiosity, lleva en uso desde 2009. Los dos se conectan a la corriente eléctrica y reciben instrucciones por cable. No cargan plutonio, ni sistema de comunicaciones, ni instrumentos científicos calificados para volar.

El problema de fondo es más profundo que agregar piezas. Según un artículo que ingenieros del JPL publicaron en 2022 y que cita el análisis, el banco de pruebas de Perseverance carece de los sensores y las protecciones que necesita una nave para sobrevivir a saltos térmicos extremos, y esos elementos van embebidos en el interior del hardware de vuelo. Muchos componentes electrónicos tampoco están certificados ni blindados contra la radiación, el vacío o el polvo lunar, un material abrasivo que se pega a todo por electricidad estática.

El dato más incómodo es anterior a PROMISE: esos mismos ingenieros ya habían evaluado convertir el banco de pruebas de Curiosity para que replicara el diseño de Perseverance, y descartaron la idea porque la electrónica, las estructuras de montaje y el cableado de las dos generaciones diferían demasiado. Ahora la propuesta es fusionarlas y, además, ponerlas a volar.

¿Qué pasa con Curiosity y Perseverance si su gemelo se va a la Luna?

Se quedarían sin banco de pruebas en la Tierra. Esos gemelos sirven para ensayar maniobras y diagnosticar fallas antes de mandar órdenes a Marte. Casey Dreier advierte que retirarlos eleva el riesgo para Perseverance, aunque el efecto se reduce si uno de los dos sigue operativo después de armar PROMISE.

Lo que sí compra el plutonio

La ventaja técnica que defiende la NASA es real y depende del generador termoeléctrico de radioisótopos. Carlos García-Galán, director ejecutivo del programa Base Lunar y el ingeniero nacido en Málaga que la agencia puso al frente de ese proyecto, lo resumió así ante la prensa: el generador nuclear "nos permite ir a donde queramos, sin importar la iluminación" [traducción propia]. Sobrevivir a la noche lunar, que dura dos semanas, deja de ser el obstáculo que condiciona a cualquier vehículo solar. Todos los demás robots que la NASA anunció ese día funcionan con paneles.

Esa autonomía apunta a recorridos largos por zonas en sombra permanente, donde se concentra el hielo de agua del polo sur. Es la misma lógica que convirtió al vehículo de Apollo 15 en la primera herramienta que amplió el radio de trabajo humano sobre la superficie lunar.

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Apollo 15 cumple 55 años: su rover amplió la exploración lunar y televisó el despegue de Falcon.

El costo está en el combustible. PROMISE necesitaría 4.8 kilos de óxido de plutonio-238, un material que no existe en cantidad útil en la naturaleza y que el Departamento de Energía produce por encargo, con retrasos frente a sus metas. La NASA contrató dos generadores listos para volar en 2021: uno está asignado a la misión Dragonfly, rumbo a Titán, y el otro quedó reservado para una eventual misión a los planetas exteriores recomendada por el decadal survey. Ese es el que PROMISE consumiría. La misma organización recuerda que la solicitud presupuestal de la Casa Blanca para el año fiscal 2027 propone terminar el programa de energía por radioisótopos de la agencia, y que la Dirección de Misiones Científicas enfrenta un recorte propuesto del 46%.

Quién defiende el proyecto y con qué argumento

La National Space Society, una organización que promueve el asentamiento humano en el espacio, aplaudió PROMISE el 6 de agosto y añadió una objeción de fondo al cálculo de costos: cada mes que el generador permanece guardado pierde potencia, porque el plutonio decae de forma continua. Bajo esa lectura, esperar también cuesta. "PROMISE lleva a la Luna una capacidad asombrosa", dijo Dale Skran, director de operaciones de la organización [traducción propia], que describe el proyecto como una decisión fiscal inteligente sobre equipo que hoy está inactivo.

Las dos posturas parten del mismo hecho y llegan a facturas distintas. Para The Planetary Society, el generador reservado y el plutonio del inventario nacional son recursos que otra misión científica dejaría de tener. Para la National Space Society, son un activo que se degrada sin producir nada. Ninguna de las dos es la NASA, y la agencia todavía no publica su propia estimación.

La decisión no está tomada. El JPL trabaja en la evaluación de ingeniería que dirá qué piezas sirven, cuáles hay que reemplazar y cuánto cuesta calificar el conjunto para el espacio. Hasta que ese número exista, PROMISE vive entre dos cifras que no se tocan: la que calculó una organización externa y el techo que fijó el administrador de la agencia.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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