TL;DR:
- NASA anunció el 29 de julio 18 premios Fase I del programa NIAC, con un total de 3.2 millones de dólares.
- El Jet Propulsion Laboratory lidera DimSun, CANVAS y PRAXIS, centrados en radiación solar, Venus y los anillos planetarios.
- Cada estudio recibirá hasta 175,000 dólares durante nueve meses y ninguno equivale a una misión oficial de NASA.
NASA anunció 18 nuevos premios de su programa NASA Innovative Advanced Concepts, NIAC, para estudiar tecnologías que podrían cambiar la exploración espacial. El paquete suma 3.2 millones de dólares y pone a tres proyectos del Jet Propulsion Laboratory, JPL, al frente de problemas muy distintos: reducir la radiación solar que llega a la Tierra, mantener un rover activo en Venus y recoger partículas de los anillos de Saturno. La selección importa por la diversidad de los obstáculos que NASA está dispuesta a estudiar antes de comprometer una misión, pero los proyectos todavía están lejos de volar.
NIAC es el programa de NASA que financia estudios de viabilidad para ideas demasiado tempranas para una misión convencional. En esta ronda, cada equipo tendrá hasta 175,000 dólares y nueve meses para modelar su propuesta, identificar riesgos y decidir si merece una fase posterior.
JPL concentra tres apuestas con destinos muy distintos
El JPL no obtuvo tres fondos para una sola línea de misión. Sus proyectos van de la gestión de la radiación solar desde el espacio a un rover venusino y un muestreador de anillos:
- DimSun, de Saptarshi Bandyopadhyay, plantea una nube controlable de polvo en el punto L1 entre el Sol y la Tierra para reducir 1.16% la radiación solar incidente. La ficha del concepto de NASA estima de forma preliminar un costo de 134,000 millones de dólares para una eventual implementación, pero el premio solo financia el estudio de viabilidad.
- CANVAS, de David Bugby, propone un rover esférico para Venus. Su arquitectura combinaría un sistema de energía de radioisótopos, componentes capaces de soportar temperatura y presión extremas y un mecanismo de movilidad sin piezas expuestas. El objetivo de diseño es superar varios años terrestres de operación, una meta todavía no demostrada.
- PRAXIS, de Marco Quadrelli, estudia un explorador autónomo que se mantendría a distancia de los anillos y usaría un brazo largo y flexible para tocar y recoger partículas en movimiento. La propuesta busca medir tamaño, porosidad y composición con inteligencia artificial a bordo, en una escala que Cassini no pudo estudiar directamente.
FomoEra ya había contado el concepto PRAXIS en una nota previa, pero el anuncio de NASA del 29 de julio añade el contexto que faltaba: el muestreador de Saturno comparte la ronda con otros 17 estudios y forma parte de las tres apuestas lideradas por JPL.

El calentador nuclear apunta a la noche lunar
El proyecto que más directamente conecta con futuras operaciones de astronautas es EARENDIL, dirigido por A.C. Charania desde Zeno Power Systems. La propuesta estudia integrar fuentes compactas de americio-241 en los trajes de actividad extravehicular para proporcionar calor continuo durante la noche lunar y en regiones permanentemente sombreadas.
El concepto aprovecha directamente el calor producido por el decaimiento radiactivo. El estudio no busca alimentar el traje con electricidad, sino evaluar si una fuente térmica radioisotópica puede mantener la temperatura corporal sin depender por completo de baterías externas.
Durante los nueve meses de la Fase I, el equipo analizará:
- Las necesidades de calefacción durante una actividad extravehicular prolongada.
- Las dosis de radiación que recibiría la tripulación.
- Los factores humanos relacionados con llevar la fuente dentro del traje.
- La compatibilidad del sistema con las arquitecturas actuales de los trajes espaciales.
La meta es ampliar el margen de trabajo de los astronautas en ambientes donde el frío limita la duración y la seguridad de las operaciones. NASA vincula el concepto con los objetivos de Artemis en el polo sur lunar y con futuras misiones de larga duración a la Luna y Marte.
Las otras propuestas van de tubos de lava a agujeros negros
Las 15 propuestas restantes cubren distintos problemas de exploración, observación y supervivencia espacial:
- En la Luna y su subsuelo aparecen EARENDIL, LUX, que estudia alimentación por fibra para un explorador subterráneo, SPARK, con propulsión de estado sólido para reconocer formaciones kársticas, y ECLIPSE, un sistema de aislamiento térmico de conductividad variable para robots móviles.
- Alrededor de Saturno, Michael Rubenstein propone una constelación de 10,000 femtosatélites dirigibles para estudiar sus anillos, atmósfera y magnetosfera.
- En la órbita cercana y la observación de la Tierra se encuentran Quantum Wind Lidar Applications, Photophoretic Tracers, para detectar condiciones atmosféricas entre 30 y 100 kilómetros de altitud, y materiales electromagnéticos ensamblados por robots para mejorar la vigilancia de objetos y desechos espaciales.
- En astronomía y exploración profunda aparecen PS21, para interferometría espacial submilimétrica con tecnologías fotónicas; velas solares apiladas para misiones con grandes cambios de velocidad; OBLIVION, para observar los anillos de fotones de agujeros negros; PRTPV, para generar energía en misiones interestelares; Interworld Slingshot Resource Surveys; Mapping Alien Continents, para obtener imágenes de continentes en exoplanetas; y un segundo estudio de Paul Stankus sobre astrometría de precisión para detectar ondas gravitacionales.
La Fase I termina antes del lanzamiento
Los 3.2 millones de dólares anunciados por NASA no son un presupuesto de misión. Cada equipo recibe hasta 175,000 dólares para una investigación inicial de nueve meses. La agencia describe estos trabajos como desarrollo de conceptos en etapa temprana y aclara que no son misiones oficiales.
Eso significa que ninguno tiene todavía fecha de lanzamiento, nave aprobada ni garantía de pasar a una fase posterior. El resultado esperado en 2026 será una evaluación técnica: qué funciona en las simulaciones, qué riesgos quedan abiertos y qué propuestas justifican una inversión mayor.
La ronda muestra dónde NASA ve algunos de los límites más difíciles de la exploración espacial: sobrevivir a la noche lunar, moverse sobre Venus, estudiar partículas en movimiento y obtener información de objetos que están a distancias enormes. Antes de construir una nave, la agencia está financiando nueve meses para descubrir cuáles de estas ideas pueden soportar el primer examen de ingeniería.