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Espacio

Captan la primera señal de radio de un exoplaneta y no son extraterrestres: apunta a auroras

El radiotelescopio MeerKAT captó ráfagas de radio que salen de Beta Pictoris b, un gigante gaseoso a 63 años luz. Delatan un campo magnético miles de veces más fuerte que el de la Tierra y probables auroras, aunque el estudio aún espera revisión por pares.

por Gerardo Pavez
Radio telescope and green lush trees under blue sky with stars at night
Foto de Igor Mashkov en Pexels

Un equipo de astrónomos detectó por primera vez ondas de radio que salen directamente de un planeta fuera del sistema solar. El emisor es Beta Pictoris b, un gigante gaseoso a unos 63 años luz de la Tierra, y la señal no tiene nada de artificial: sus ráfagas encajan con la huella de las auroras y permiten calcular un campo magnético de al menos 1,250 gauss, unas 2,500 veces más intenso que el terrestre. Sería la primera medición directa del magnetismo de un exoplaneta. El hallazgo, hecho con el radiotelescopio MeerKAT de Sudáfrica, aparece en un preprint que Kevin Ortiz Ceballos y Edo Berger, del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian, y Yvette Cendes, de la Universidad de Oregón, subieron a arXiv el 15 de septiembre de 2026 y que todavía no pasa revisión por pares.

Cómo supieron que la señal no venía de la estrella

Captar radio en el entorno de un planeta no era lo difícil. Lo difícil era demostrar de dónde salía. Una estrella activa también emite ráfagas de radio, y los intentos anteriores con planetas captados en imagen directa terminaron en límites superiores, incluida una búsqueda en frecuencias de megahercios sobre este mismo planeta. En los sistemas donde sí apareció una señal, nadie pudo asignarla al planeta en lugar de a su estrella.

El equipo observó el sistema cuatro veces entre febrero de 2025 y mayo de 2026. Para fijar la posición con precisión, amarró la imagen de radio al marco de referencia del satélite Gaia con nueve cuásares del mismo campo y un calibrador de radio adicional. El resultado coloca la fuente sobre Beta Pictoris b y la aleja de la estrella con una significancia de 4.4 sigma: la probabilidad de que el ruido por sí solo explique esa separación ronda las 6 en un millón. También descarta a Beta Pictoris c, el otro gigante del sistema, con 4.8 sigma.

La estrella ayudó. Beta Pictoris es magnéticamente tranquila y su campo dipolar no pasaría de 300 gauss, según mediciones previas que cita el estudio. Eso es una cuarta parte de lo necesario para emitir en las frecuencias más altas que captó MeerKAT.

Array of satellite dishes in rural landscape with clear blue sky, showcasing advanced technology.
Antenas de un radiotelescopio. Imagen ilustrativa, no corresponde a MeerKAT ni a la observación de Beta Pictoris b. · Foto de Ray Strassburger en Pexels

Por qué los investigadores hablan de auroras

Las ráfagas de Beta Pictoris b son rápidas, se repiten y llegan con una polarización circular de entre 40% y 70%, es decir, la orientación de la onda gira como un sacacorchos. Aparecieron entre 0.85 y 3.5 GHz, junto con una emisión más débil y persistente entre ráfaga y ráfaga.

Ese patrón corresponde al máser de ciclotrón de electrones, el mecanismo por el que partículas cargadas que corren a lo largo de las líneas del campo magnético emiten radio. Es la misma física de la radio auroral de Júpiter, la fuente de este tipo más potente del sistema solar. Y trae una ventaja práctica: la frecuencia más alta de la emisión depende de la fuerza del campo. Como una ráfaga llegó hasta 3.5 GHz, el tope de la banda observada, el campo en la zona de emisión debe ser de al menos 1.25 kilogauss. La Tierra, en comparación, tiene cerca de medio gauss.

Cendes se adelantó a la lectura obvia en declaraciones a Science News: "Cuando la gente ve 'señal de radio de un exoplaneta', piensa en extraterrestres". No lo son.

La cifra tampoco sorprende para un planeta de este tamaño. El estudio le calcula unas 12 masas de Júpiter, cerca del rango de las enanas marrones, y en esos objetos ya se habían visto auroras que delatan campos de miles de gauss, recuerda Science News. Un modelo de dínamo que funciona para los planetas del sistema solar predice para Beta Pictoris b unos 1.2 kilogauss en superficie, en línea con lo medido.

Esta es la diferencia entre lo que el preprint demuestra y lo que todavía interpreta:

Beta Pictoris b: lo que muestra el preprint y lo que falta confirmar (septiembre de 2026)
Aspecto Lo que muestra el estudio Lo que falta
Origen de la señal Coincide con el planeta; la estrella queda descartada con 4.4 sigma Réplica con más observaciones
Campo magnético Al menos 1.25 kilogauss en la zona de emisión Geometría e inclinación del campo
Auroras Ráfagas con la firma del máser de ciclotrón Emisión que suba y baje al ritmo de la rotación
Estatus del trabajo Preprint en arXiv desde el 15 de septiembre de 2026 Revisión por pares

Lo que falta para cerrar el caso

La cautela viene de fuera del equipo. Joe Callingham, astrónomo de la Universidad de Ámsterdam que no participó en la investigación, dijo a Science News que el resultado sería un avance "increíblemente emocionante" si resiste la revisión por pares. Para dar por probadas las auroras, explicó, habría que ver la emisión de radio pulsar al ritmo de la rotación del planeta, porque la aurora entra y sale de la vista con cada giro. Su veredicto provisional: probablemente es auroral.

Hay una pista en esa dirección. Beta Pictoris b gira en unas 9 horas, según fotometría del telescopio espacial James Webb, y en una de las sesiones la primera y la tercera ráfaga quedaron separadas por unas 8 horas. Los autores lo presentan como una posible señal de esa modulación, no como prueba. Con la misma cautela, especulan que unos rayos X débiles que se habían atribuido a la estrella podrían venir en realidad del planeta.

El sistema ya estaba en el radar. En julio de 2026, otro de sus planetas, Beta Pictoris d, se convirtió en el exoplaneta más tenue fotografiado desde la Tierra, según BBC Sky at Night Magazine.

La técnica no se queda en un solo mundo. Los autores cuentan otros siete gigantes captados en imagen directa, en cinco sistemas a menos de 45 pársecs, que podrían estudiarse igual cuando los próximos radiotelescopios sean entre 5 y 7 veces más sensibles. Medir campos magnéticos a distancia importa porque esos campos regulan cuánta atmósfera pierde un planeta frente al viento de su estrella, una pieza que hoy falta para juzgar qué mundos podrían conservar condiciones habitables.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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