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Biología

La Tierra tuvo un “punto dulce” para la vida hace 4,330 millones de años, según un modelo

Un modelo térmico publicado en Nature Communications calcula cuándo el bombardeo de asteroides dejó de esterilizar la Tierra y la corteza se volvió apta para el ARN. El resultado estrecha la ventana, pero no fecha el origen de la vida.

por Patricia Rodriguez
A vibrant geothermal hot spring surrounded by trees, emitting steam at Yellowstone National Park.
Foto de Don Barron en Pexels

La Tierra primitiva tuvo un “punto dulce” para una de las primeras fases que se proponen para la vida: hace unos 4,330 millones de años, cuando el bombardeo de asteroides ya no esterilizaba el planeta y la corteza superficial se había enfriado lo suficiente para conservar ARN y otras moléculas básicas. Así lo calcula un modelo térmico tridimensional publicado el 22 de septiembre de 2026 en Nature Communications por un equipo encabezado por Oleg Abramov, científico sénior del Planetary Science Institute de Tucson, Arizona. La cifra no fecha el origen de la vida; marca cuándo el calor dejó de ser el gran obstáculo. Aun así, estrecha una ventana que otros trabajos dejaban abierta por cientos de millones de años y la sitúa unos 130 millones de años antes del último ancestro común de todos los seres vivos.

Un planeta que se esterilizaba una y otra vez

El equipo, que incluye a Anna Medvegy, Barbara Kremer y Stephen J. Mojzsis, simuló cómo los impactos de asteroides, cometas y restos de la formación planetaria calentaron la corteza terrestre entre hace 4,500 y 3,500 millones de años. El modelo reparte decenas de miles de cráteres sobre el globo, con impactores de entre 40 y 500 kilómetros de diámetro, y sigue cómo se enfría cada uno.

El resultado dibuja un arranque infernal. Según el artículo, los episodios frecuentes de esterilización global duraron hasta hace unos 4,400 millones de años, empujados por la lluvia de material eyectado caliente, la condensación de roca vaporizada y gradientes de temperatura muy altos en la corteza. El derretimiento provocado por impactos tocó su máximo hace unos 4,470 millones de años, cuando hasta cerca del 70% de la litosfera podía estar fundida a la vez en el escenario base.

Abramov dijo a Live Science que la vida no habría sobrevivido a ese bombardeo, que probablemente fundió buena parte de la corteza, vaporizó océanos y provocó lluvias de roca vaporizada. Pasado ese umbral, según el modelo, los impactos capaces de evaporar los océanos, de 400 a 500 kilómetros, se vuelven raros: menos de uno cada 10 millones de años.

Con el bombardeo en retirada aparecieron grupos de sistemas hidrotermales cerca de la superficie. De acuerdo con Abramov, esos oasis podían concentrar los ingredientes del ARN, como nucleótidos, cadenas cortas de aminoácidos llamadas péptidos y compuestos grasos llamados lípidos. El modelo ubica en unos 4,330 millones de años el paso de una corteza dominada por el calor de los impactos a una que se enfría por conducción normal.

A captivating aerial shot of glowing lava showing natural volcanic activity.
Imagen ilustrativa: antes de hace unos 4,400 millones de años, los impactos mantenían buena parte de la corteza terrestre fundida o sobrecalentada, según el modelo. · Foto de Björn Austmar Þórsson en Pexels

Qué es el mundo de ARN y por qué importa la fecha

El mundo de ARN es una hipótesis, no un hecho comprobado, aunque Abramov la describe como una de las principales para explicar cómo empezó la vida. Propone que, antes de que el ADN tomara el control, moléculas de ARN guardaban la información genética y además se copiaban a sí mismas. Hoy las células reparten esas tareas entre el ADN y el ARN.

Ese mundo habría precedido a LUCA, el último ancestro común universal, la población microbiana de la que descienden todos los seres vivos actuales. Estudios de reloj molecular citados en el artículo lo sitúan entre hace 4,090 y 4,330 millones de años, con un promedio cercano a 4,200 millones. De ahí sale la brecha de unos 130 millones de años entre el punto dulce y LUCA.

Abramov matizó ante Live Science que ambas fechas cargan incertidumbres grandes, por lo que el intervalo podría llegar a 240 millones de años. Y advirtió que el trabajo no mide cuánto duró esa etapa: “La duración del mundo de ARN es muy incierta y nuestro estudio no la acotó de forma explícita”.

La novedad está en la precisión. La siguiente tabla compara las estimaciones previas que cita el propio artículo con la del nuevo modelo:

Estimaciones de cuándo la Tierra se volvió apta para el mundo de ARN
Estudio Estimación Base del cálculo
Benner y colegas (2020) 4,360 millones de años, con margen de 100 millones Supuestos sobre el enfriamiento de la corteza tras grandes impactos y atmósferas ricas en hidrógeno
Wogan, Catling y Zahnle (2024) Unos 4,350 millones de años, en un rango de 3,900 a 4,450 millones Atmósferas muy reductoras tras impactos
Abramov y colegas (2026) Óptimo hacia 4,330 millones de años, en una ventana de 4,400 a 4,300 millones Modelo térmico tridimensional del bombardeo y estabilidad de biomoléculas

“La fecha es consistente con estimaciones previas de aproximadamente 4,350 millones de años, pero nuestro rango de incertidumbre es bastante más estrecho”, explicó Abramov a Live Science.

Lo que el modelo no puede decir

El cálculo solo resuelve la parte térmica del problema. Da por hecho que el resto de las condiciones ya estaban ahí, y el propio Abramov lo aclaró en declaraciones a Gizmodo:

“La química del ARN todavía necesita agua líquida, nitrógeno reducido y otros elementos clave, y una forma de concentrarlos”, Oleg Abramov, Planetary Science Institute.

También pesan, según el investigador, el pH, la salinidad, las superficies minerales y el tipo de entorno. Si faltaba alguno de esos factores, la química del ARN pudo fracasar aun en una corteza con temperatura favorable. El artículo tampoco elige escenario: no toma partido entre las fuentes hidrotermales y los acuíferos en tierra firme que se mojan y se secan.

El resultado depende además de cuánta masa cayó sobre la Tierra. El escenario principal usa un bombardeo alto, equivalente a 0.57% de la masa actual del planeta, elegido a propósito como el peor caso. Con una masa menor, de 0.13%, el punto dulce se adelanta unos 70 millones de años, a cerca de 4,400 millones. Los autores estiman que duplicar la masa del escenario principal lo movería apenas unas decenas de millones de años hacia fechas más recientes, por ejemplo a 4,300 millones.

La geología puede poner a prueba la cronología. Abramov señaló a Gizmodo que su predicción ya coincide con cristales de circón que muestran agua líquida en la Tierra hace unos 4,400 millones de años, y que más circones, muestras del manto y rocas lunares fechadas ayudarían a acotar el bombardeo temprano. Sobre Marte, apuntó que su ventana habitable probablemente se abrió antes por su menor tamaño y la menor velocidad de sus impactos, y precisó que esa es una pregunta paralela, no una prueba de que la vida surgiera allí.

Lo que el estudio deja sobre la mesa es un plazo más corto y comprobable: una Tierra que dejó de esterilizarse de forma periódica y ofreció nichos templados en una ventana de unos 100 millones de años, entre hace 4,400 y 4,300 millones, que ahora pueden contrastar los circones y las muestras lunares.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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