TL;DR:
- David Scott y James Irwin se convirtieron el 31 de julio de 1971 en las primeras personas que condujeron un vehículo en otro mundo.
- Sus tres recorridos sumaron 28 kilómetros y ayudaron a recuperar 77 kilogramos de muestras lunares.
- El rover también llevó la cámara que transmitió el primer despegue lunar en directo; en 2026, la NASA volvió a poner la movilidad en el centro de sus planes.
Hace 55 años, Apollo 15 cambió la manera de trabajar en la Luna. David Scott y James Irwin estrenaron el Lunar Roving Vehicle el 31 de julio de 1971, recorrieron 28 kilómetros durante tres excursiones y cargaron parte de los 77 kilogramos de roca y suelo que la misión devolvió a la Tierra. El 2 de agosto, ese mismo vehículo sostuvo la cámara que mostró en directo el despegue del módulo Falcon. La efeméride llega después de que la NASA contratara en mayo de 2026 una nueva generación de rovers capaces de operar con astronautas o por control remoto.
La misión había despegado el 26 de julio en un Saturn V y aterrizó cuatro días después en Hadley-Apennine, una región elegida por su diversidad geológica y por la cercanía del cañón Hadley Rille. Scott e Irwin descendieron en Falcon. Alfred Worden permaneció en órbita lunar a bordo del módulo de mando Endeavour, desde donde fotografió y estudió la superficie.
Apollo 15 llevaba más equipo científico y permitía una estancia más larga que las misiones lunares anteriores. El vehículo plegable terminó de cambiar la escala del trabajo: dos astronautas podían alejarse varios kilómetros, mover instrumentos, recoger más material y llevar la cámara de televisión de una parada a otra.
El primer rover lunar multiplicó el alcance de los astronautas
El Lunar Roving Vehicle viajaba plegado en un compartimento del módulo Falcon. Una vez desplegado medía cerca de tres metros de largo, poco más de dos metros de ancho y 1.14 metros de alto. Su estructura de aluminio, sus cuatro motores eléctricos y sus baterías transportaban a dos astronautas, herramientas, cámaras y muestras, aunque el vehículo cabía plegado en el módulo lunar.
Scott hizo una breve prueba y después condujo hacia Elbow Crater, a 3.2 kilómetros del punto de aterrizaje. La cámara instalada en el rover podía controlarse desde Houston, mientras la antena de alta ganancia enviaba las imágenes a la Tierra. El vehículo quedó integrado en la rutina científica durante las tres excursiones.
Los números muestran cuánto amplió el campo de trabajo:
- Scott e Irwin realizaron tres recorridos y cubrieron aproximadamente 28 kilómetros.
- En la segunda excursión llegaron a unos 5 kilómetros de Falcon, la mayor separación conseguida hasta entonces entre astronautas y su nave en la superficie lunar.
- La tripulación devolvió 77 kilogramos de muestras, entre ellas la llamada Genesis Rock, material de Hadley Rille y varios núcleos extraídos del subsuelo.
- Las tres caminatas principales sumaron 18 horas y 37 minutos. La misión también realizó una observación de pie desde la escotilla superior de Falcon antes de la primera salida completa.
El alcance adicional produjo una ganancia científica concreta. El rover redujo el tiempo dedicado a transportar carga y permitió comparar rocas de cráteres, laderas y el borde del cañón dentro de una misma misión. Cada parada podía documentarse con fotografías, ubicación y comentarios geológicos antes de cargar las muestras para el regreso.
Un martillo, una pluma y una cámara a 152 metros de Falcon
El 2 de agosto de 1971, al final de la tercera excursión, Scott realizó una de las demostraciones científicas más recordadas de Apollo. Sostuvo un martillo geológico y una pluma de halcón, en referencia al nombre Falcon del módulo lunar, y los soltó al mismo tiempo. Sin una atmósfera que frenara más a la pluma, los dos objetos tocaron el suelo juntos.
"¿Qué les parece? Esto demuestra que el señor Galileo tenía razón", dijo David Scott.
La escena ilustró ante las cámaras que, sin resistencia del aire, la aceleración gravitatoria no depende de la masa del objeto. La grabación oficial conserva la prueba completa:
Poco después, Scott condujo el rover hasta su último estacionamiento, a unos 500 pies (152 metros) de Falcon. Apuntó la cámara hacia el módulo y dejó el vehículo allí. Cuando el motor de la etapa de ascenso se encendió, Control de Misión y la audiencia televisiva vieron por primera vez una nave despegar en directo desde la Luna.
Falcon abandonó la superficie tras una estancia de 66 horas y 55 minutos. El motor funcionó durante 7 minutos y 11 segundos, y el módulo se acopló con Endeavour unas dos horas después. Worden completaría otro logro de la misión durante el regreso: salió de la nave entre la Luna y la Tierra para recuperar las películas de las cámaras del módulo de servicio, la primera caminata espacial cislunar.
Los herederos del rover de Apollo 15 ya tienen contratos
El aniversario coincide con una decisión que devuelve actualidad a aquella experiencia. En mayo de 2026, la NASA asignó 439 millones de dólares entre Astrolab y Lunar Outpost para construir y entregar la primera fase de nuevos Lunar Terrain Vehicles, con despliegue previsto en el polo sur lunar durante 2028.
El calendario coincide con el rediseño de Artemis III como una prueba en órbita terrestre: esa misión volará en 2027 y el alunizaje tripulado quedó para Artemis IV en 2028.
- Astrolab recibió 219 millones de dólares para su CLV-1, un vehículo de unas 2,000 libras (907 kilogramos) que podrá llevar astronautas y suministros, además de admitir operaciones remotas.
- Lunar Outpost recibió 220 millones de dólares para Pegasus, diseñado para conducción manual, autónoma o remota, con una vida operativa de hasta un año.
La comparación con Apollo 15 ayuda a medir el salto. Los objetivos publicados por la NASA para los primeros LTV tripulados contemplan al menos un año de servicio y 900 kilómetros de recorrido, incluidos 100 kilómetros con astronautas a bordo. También deberán trabajar sin tripulación para reconocer el terreno, preparar zonas de operación y mover recursos entre visitas humanas.
Apollo 15 probó en tres días que un vehículo podía ampliar la geología de campo, cargar instrumentos y mantener la Luna conectada con la Tierra. Los rovers contratados en 2026 toman esa lección y la extienden a operaciones de un año. El contraste entre los 28 kilómetros recorridos por Apollo 15 y el objetivo mínimo de 900 kilómetros para un LTV muestra cuánto cambió la escala del trabajo lunar.