DoorDash pagará 131.5 millones de dólares para cerrar una investigación del gobierno de Nueva York que concluyó que la empresa dejó de pagar, o pagó tarde, a decenas de miles de repartidores. El acuerdo, anunciado el martes 22 de septiembre de 2026 por el alcalde Zohran Mamdani y el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP), destina más de 115 millones a los repartidores y más de 16 millones a multas y costos, y cubre a más de 260,000 trabajadores. La ciudad lo describe como el mayor acuerdo laboral de su historia y el mayor por repartidores de comida en un municipio de Estados Unidos. DoorDash admitió que cometió errores y prometió pagar a cada afectado, aunque atribuye la mayor parte del monto a una disputa sobre cómo calcular el tiempo que los repartidores pasan conectados entre entregas.
Más de 115 millones para los repartidores y una fórmula de 200%
De los 131.5 millones, más de 115 irán directo a los repartidores y más de 16 millones corresponden a multas y costos, según el DCWP. La investigación concluyó que DoorDash no pagó a miles de trabajadores por labores ya realizadas y pagó tarde a miles más. A quienes recibieron menos de lo debido, la ciudad les devolverá alrededor del 200% de lo que se les quedó a deber: a un repartidor al que se le adeudaban 1,000 dólares sin pagar le corresponderán 3,000, y quien cobró 1,000 dólares fuera de plazo recibirá 2,000.
El caso abarca los pagos realizados entre el 22 de abril de 2022 y el 28 de junio de 2026. Para armarlo, el DCWP dijo haber obtenido terabytes de información de DoorDash y haber analizado más de 152 millones de transacciones de pago y 110 millones de horas trabajadas.
"Cuando un trabajador gana un salario, merece que se le pague ese salario: no mañana, no después de una demanda, sino a tiempo y completo", dijo el alcalde Zohran Mamdani, quien afirmó que ninguna corporación está por encima de la ley y que la ciudad seguirá recuperando ese dinero.
DoorDash admite errores, pero defiende su cálculo del tiempo en línea
DoorDash reconoció sin rodeos que se equivocó y pidió disculpas a los repartidores que quedaron mal pagados. La empresa dijo que los errores no fueron intencionales, pero que eso no los vuelve aceptables, y prometió pagar a cada afectado.

Su lectura de las cifras, sin embargo, difiere de la de la ciudad. Según la compañía, el paquete de 131.5 millones incluye 12.3 millones para repartidores que cobraron de menos o tarde, más de 83 millones para zanjar el desacuerdo sobre cómo calcular el tiempo que un repartidor pasa conectado entre entregas, y 16.7 millones en multas para el DCWP. DoorDash sostiene que menos del 1% de sus pagos en Nueva York se vieron afectados, que unos 264,000 repartidores recibirán algún abono (209,000 de ellos por pagos faltantes o atrasados), que el pago promedio pendiente es de 7.70 dólares y que ningún afectado cobrará menos de 10 dólares.
La empresa atribuyó las fallas a errores técnicos y a situaciones complicadas, como entregas que cruzaban los límites de la ciudad, con varios puntos de recogida o entrega, o pedidos cancelados o cumplidos a medias, y a información bancaria incompleta de los propios repartidores. Dice haber corregido esos problemas. Sobre el punto más costoso, el del tiempo en línea, DoorDash afirma que su método era justo, práctico y legal, pero que prefirió pagar antes que litigar durante años y adoptar el cálculo de la ciudad de ahora en adelante. Las dos versiones no se resuelven entre sí: la ciudad habla de robo de salario, mientras la empresa presenta la mayor parte del monto como una disputa metodológica.
Un monitoreo con datos de los propios repartidores
El acuerdo no solo devuelve dinero. Establece un programa de vigilancia para verificar que DoorDash cumpla la ley de aquí en adelante. La empresa deberá entregar reportes de datos al DCWP cada mes durante tres años, y un monitor interno tendrá que certificar cada año, bajo declaración jurada, que la compañía cumple los términos.
La parte más novedosa involucra a los trabajadores. El DCWP se asoció con el Workers Justice Project y con el Workers' Algorithm Observatory, de la Universidad de Princeton, para desarrollar un software que permita a los repartidores compartir directamente con la ciudad los datos de sus viajes y sus pagos. DoorDash tiene prohibido penalizar a quien use esa herramienta. La empresa también deberá actualizar su app para no ofrecer una entrega en Nueva York a menos que ese tiempo quede registrado como pagable, y para terminar con la práctica de pagar una tarifa menor por ciertos tramos de los viajes "en lote".
Cómo y cuándo cobrarán los deliveristas
Los repartidores no necesitan presentar ninguna reclamación: el DCWP dice haber identificado a todos los afectados a partir de los registros de la empresa. A finales de octubre, el administrador del acuerdo enviará correos personalizados con el monto que corresponde a cada quien, al último correo que el trabajador usó con DoorDash. Cada uno podrá elegir entre pago electrónico o cheque, y habrá una línea de atención desde finales de septiembre. Un segundo pago llegará a comienzos de 2027 para un grupo de repartidores, porque DoorDash sigue corrigiendo parte de la lógica que calcula el tiempo pagable.
El caso es distinto del acuerdo de 16.75 millones de dólares que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, obtuvo en febrero de 2025 por el uso de propinas para subsidiar la paga garantizada. Ocho meses antes de este anuncio, la ciudad ya había acusado a DoorDash y a Uber Eats de emplear lo que llamó "trucos de diseño" que habrían recortado más de 550 millones de dólares en propinas, según reportó Reuters. La administración de Mamdani afirma que desde enero ha recuperado más de 104 millones en propinas y 725 millones en aumentos salariales para los repartidores, un colectivo, los deliveristas, formado en buena parte por trabajadores inmigrantes latinos. La tarifa mínima de pago para repartidores, vigente desde diciembre de 2023, se ubica hoy en 22.13 dólares por hora sin contar propinas.
El acuerdo es el mayor por repartidores en un municipio de Estados Unidos y fija un precedente para las apps de reparto: el dinero regresa a los trabajadores y, por primera vez, la ciudad podrá vigilar el cumplimiento con datos entregados por ellos mismos. DoorDash dice que ya había apartado el monto completo en trimestres anteriores.