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Biología

Los hongos bajo el suelo forman una red que llegaría al Sol más de 700 millones de veces

Un equipo liderado por SPUN estimó en Science que los primeros 15 centímetros del suelo guardan unos 110,000 billones de kilómetros de filamentos de hongos. Qué midió el primer mapa global, dónde se concentra la red y qué cifras conviene leer con cuidado.

por Patricia Rodriguez
A close-up of delicate mushrooms growing in wet foliage displaying intricate textures.
Foto de Pixabay en Pexels

Los primeros 15 centímetros del suelo del planeta esconden unos 110,000 billones de kilómetros de filamentos de hongos micorrízicos arbusculares, los socios subterráneos de cerca del 70% de las especies de plantas. La estimación sale del primer mapa global de esas redes, publicado en junio de 2026 en la revista Science por un equipo liderado por la Society for the Protection of Underground Networks (SPUN), y que en septiembre volvió a circular en medios de divulgación. Importa por lo que esos hongos hacen: según los autores, llevan al suelo unos 4,000 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año, cerca del 11% de las emisiones humanas, y su densidad en tierras de cultivo es más o menos la mitad que en ecosistemas silvestres.

Cómo se midió una red que nadie puede ver

Los hongos micorrízicos arbusculares no son setas. Son redes de filamentos microscópicos, llamados hifas, que se meten en las raíces y cambian agua y nutrientes, sobre todo fósforo y nitrógeno, por el carbono que la planta fija con la fotosíntesis. Según la Universidad de Sheffield, cuya investigadora Katie Field participó en el estudio, en suelos sanos estas redes pueden multiplicar hasta por 100 el área que exploran las raíces y aportar más del 80% del fósforo de una planta.

Para medirlas, el equipo reunió datos de densidad de más de 16,000 núcleos de suelo tomados en todo el mundo. Con ellos entrenó modelos de aprendizaje automático que usan capas ambientales, desde desiertos y tundra hasta bosques, para predecir cuántos filamentos hay donde nadie tomó muestras. El instituto de física AMOLF, en Ámsterdam, calibró el modelo con imágenes robóticas de más de 300,000 hifas vivas cultivadas en laboratorio.

El resultado es una red de unos 110,000 billones de kilómetros con una masa cercana a 300 megatoneladas de carbono, entre cuatro y seis veces la masa de todos los humanos vivos. Justin Stewart, autor principal del trabajo, lo bajó a una escala doméstica: "Podría haber hasta 10 metros de red micorrízica en solo una cucharadita de suelo".

Scientist with gloves examining various soil samples in petri dishes on a clean white background.
Imagen ilustrativa de una muestra de suelo con raíces, el tipo de material con el que se estimó la densidad de las redes de hongos. · Foto de Mikhail Nilov en Pexels

La cifra que más se repite es otra: que los filamentos, puestos en fila, llegarían de la Tierra al Sol "casi mil millones de veces", como dice el comunicado. Space Daily hizo la división con la distancia media de 150 millones de kilómetros y obtuvo unos 733 millones de viajes de ida. Sigue siendo una distancia descomunal, pero queda lejos de los mil millones que se repiten en los titulares.

Los pastizales, no las selvas, sostienen la mayor parte

El mapa contradice la intuición de que la red más densa estaría bajo las selvas. Los pastizales silvestres concentran alrededor del 40% de la infraestructura mundial de estos hongos, y las densidades previstas más altas aparecen en los pastizales inundables del Sudd, en Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la meseta del Tíbet.

Ahí está también la amenaza. Los pastizales están entre los ecosistemas menos protegidos del planeta y se convierten en tierras de cultivo cuatro veces más rápido que los bosques, según el comunicado de Sheffield. En las tierras agrícolas, la densidad prevista de la red ronda la mitad de la de los ecosistemas silvestres. Un trabajo anterior de SPUN ya había encontrado que 95% de los focos de biodiversidad de estos hongos quedan fuera de áreas protegidas.

"Los hongos han sido ignorados en el clima y la conservación durante demasiado tiempo. Ahora es el momento de cambiar esa trayectoria", dijo Toby Kiers, directora ejecutiva de SPUN.

Field pidió leer con cautela la caída en los cultivos. A primera vista resulta alarmante, reconoció, pero los propios autores advierten que todavía se entiende poco cómo las condiciones ambientales y las prácticas agrícolas afectan la salud de estas redes, su almacenamiento de carbono y el reciclaje de nutrientes. En sus palabras, empezamos a saber dónde están, pero "sabemos relativamente poco sobre lo que hacen".

Lo que la cifra no dice

La escala es real, pero la lectura rápida exagera. Tim Sandle, editor de ciencia de Digital Journal, subraya que nadie trazó una red continua que rodee el planeta: los 110,000 billones de kilómetros son la suma estimada de hifas en las capas superiores del suelo. La tabla separa lo que el estudio sostiene de las reservas que señalan quienes lo han revisado.

Lo que estima el primer mapa global de hongos micorrízicos y sus reservas
Aspecto Lo que estima el estudio La reserva
Longitud total Unos 110,000 billones de km en los primeros 15 cm del suelo Es una suma modelada, no una red continua; donde hay pocas muestras pesa más el modelo
Comparación con el Sol Casi mil millones de viajes, según el comunicado La división con 150 millones de km da unos 733 millones
Hongos incluidos Solo micorrízicos arbusculares Quedan fuera los ectomicorrízicos de pinos, robles y abedules, y los descomponedores
Carbono Unos 4,000 millones de toneladas de CO₂ equivalente llevadas al suelo cada año No equivale a carbono almacenado de forma permanente ni a un crédito de carbono
Vigencia Una imagen global de la densidad de la red Las hifas se renuevan en días o semanas; el mapa es una foto de un momento

Space Daily detalla dos límites más. Las regiones con pocas muestras, como buena parte de África central, zonas del bosque boreal y Asia de gran altitud, dependen más de las predicciones del modelo, algo que los autores reconocen en su metodología. Y como el estudio solo cubre un grupo de hongos, la longitud total de filamentos fúngicos bajo el suelo sería todavía mayor, aunque nadie ha publicado una estimación global comparable.

El carbono pide la misma prudencia. Sandle advierte que la actividad de estos hongos contribuye tanto a retener carbono como a devolverlo a la atmósfera, por lo que sería prematuro convertir la longitud estimada en créditos de carbono. En el campo, añade, el mapa tampoco justifica comprar inoculantes microbianos sin pruebas: los hongos introducidos compiten con los que ya viven en el suelo y su desempeño es irregular.

SPUN publicó los datos para que gobiernos y responsables de conservación empiecen a vigilar la salud de estas comunidades, junto con un mapa interactivo diseñado con Moritz Stefaner. Esa línea base llega cuando la porción más grande de la red, la de los pastizales, es también la que menos protección tiene.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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