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Una jueza desestima la demanda de xAI contra OpenAI por secretos comerciales y le cierra la puerta a reabrirla

La jueza Rita Lin falló a favor de OpenAI: xAI no probó que indujera a un exingeniero a revelar secretos de Grok.

por Ana Ambriz
Una jueza desestima la demanda de xAI contra OpenAI por secretos comerciales y le cierra la puerta a reabrirla
Photo by Zac Wolff / Unsplash

TL;DR:

  • La desestimación es definitiva: el fallo es "sin opción a enmendar", así que xAI no puede volver a presentar el mismo caso.
  • La jueza concluyó que pedirle a un candidato que exponga su trabajo anterior es parte normal de una contratación, no una invitación a filtrar secretos.
  • Es la segunda derrota de Elon Musk frente a OpenAI en cuestión de semanas.

La jueza federal Rita F. Lin desestimó este lunes 15 de junio la demanda por secretos comerciales que xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, había presentado contra OpenAI. Y lo hizo sin dejar margen: el fallo es "sin opción a enmendar", lo que significa que xAI no podrá volver a presentar el mismo caso. La jueza, del Distrito Norte de California, determinó que xAI no logró demostrar que OpenAI indujera a Xuechen Li —un exingeniero de xAI— a revelar secretos sobre el desarrollo de Grok 4 durante un proceso de reclutamiento. Para el creador de ChatGPT es una victoria sin matices; para Musk, la segunda caída ante su rival en pocas semanas.

El corazón de la disputa era una acusación muy concreta. xAI sostenía que OpenAI fichó a Li justamente por su rol en Grok 4 —en particular, las técnicas de aprendizaje por refuerzo y post-entrenamiento, un terreno en el que, según la demanda, OpenAI iba por detrás— y que durante el reclutamiento lo empujó a entregar información confidencial. Para sostenerlo, la empresa de Musk presentó dos teorías: que OpenAI indujo a Li a apropiarse indebidamente de sus secretos, y que el propio ingeniero los reveló en una presentación que dio mientras lo entrevistaban.

La jueza tumbó las dos.

Preguntar por el trabajo previo no equivale a inducir un robo

El argumento central de Lin es el que más va a resonar en la industria tecnológica. Pedirle a un candidato que exponga un proyecto anterior es rutina en cualquier contratación, y de ahí no se puede saltar a la conclusión de que la empresa lo orilló a filtrar secretos.

"El mero hecho de pedirle a Li que hablara de su trabajo anterior —una parte rutinaria del proceso de contratación— no permite inferir de forma plausible que OpenAI lo indujera a revelar nada confidencial o secreto sobre ese trabajo."

Lin fue más allá y señaló el riesgo de aceptar lo contrario: expondría a cualquier empleador a una demanda cada vez que le pregunte a un aspirante por su experiencia pasada.

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Photo by Colin Lloyd / Unsplash

La segunda teoría se topó con un vacío. xAI apuntó a unas diapositivas marcadas como "material confidencial" que, según la empresa, recogían detalles de sus "recetas" de entrenamiento y de los problemas internos de sus modelos. Pero, como subrayó la jueza, xAI ni siquiera afirmó que Li hubiera mostrado ese material durante la entrevista; y aun suponiendo que lo hiciera, no quedaba claro cuánto detalle revelaba. Sin esa precisión, no hay forma de dar por sentado que a los ingenieros de OpenAI les resultara evidente que tenían enfrente un secreto comercial y no simple información interna.

Hay un punto legal que apuntala el fallo. Incluso si Li hubiera revelado secretos, la jueza apuntó que OpenAI los habría "recibido de forma pasiva", y la ley estadounidense de secretos comerciales —la Defend Trade Secrets Act, la norma federal que protege ese tipo de información— exige una conducta activa: adquirir, usar o divulgar. Recibir algo sin buscarlo no basta. xAI también intentó que el tribunal sacara una conclusión en su contra del hecho de que Li se acogiera a la Quinta Enmienda en otro litigio para no responder si había compartido secretos con OpenAI. Tampoco funcionó: esa inferencia, dijo Lin, no alcanza para probar que OpenAI lo supiera.

La segunda derrota de Musk frente a OpenAI en pocas semanas

El revés llega en mal momento para Musk, que cofundó OpenAI y se marchó en 2018, antes de convertir a la compañía en su gran rival. Es su segunda caída ante Sam Altman en cuestión de semanas. El mes pasado, un jurado federal rechazó otra demanda suya —de 150 mil millones de dólares— que acusaba a OpenAI de traicionar su misión original sin fines de lucro al virar hacia una estructura comercial y estrechar su relación con Microsoft.

Aquella pelea era contractual y de fondo casi filosófico; esta era técnica y concreta. En ambas, el resultado fue el mismo.

El mensaje del fallo va más allá de la enemistad entre Musk y Altman. En plena guerra por los ingenieros que saben cómo se entrenan los grandes modelos de IA, las empresas se arrebatan talento a golpe de cheque, y este caso fija un límite nítido: contratar al ingeniero de un rival y preguntarle por su trabajo no alcanza, por sí solo, para ganar un pleito por secretos comerciales. Para eso hace falta probar bastante más.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Ana Ambriz

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