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Commonwealth Fusion levanta otros 1,000 mdd y llega a 4,000 mdd sin salir a bolsa

La empresa de fusión suma 1,000 mdd, llega a 4,000 mdd y aplaza la bolsa; SPARC apunta a 2027.

por Dilis Salazar
A close-up view inside CERN's Large Hadron Collider in Geneva, Switzerland.
Foto de Ramaz Bluashvili en Pexels

TL;DR:

  • Commonwealth Fusion Systems anunció el 30 de julio de 2026 una ronda de 1,000 millones de dólares, la mayor de la industria de fusión desde su propia Serie B de 1,800 millones en 2021.
  • La empresa acumula 4,000 mdd desde 2018 y concentra cerca del 30% de todo el capital levantado por el sector en el mundo, según su propio cálculo.
  • El dinero alcanza para arrancar ARC, su planta de 400 MW en Virginia, no para terminarla: el CEO calcula que el proyecto completo costará menos de 10,000 millones de dólares.

Commonwealth Fusion Systems (CFS) anunció el 30 de julio de 2026 que levantó 1,000 millones de dólares en capital nuevo, la ronda más grande que ha cerrado una empresa de fusión desde los 1,800 millones que la propia compañía consiguió en 2021. Con esta operación acumula 4,000 mdd desde que salió del MIT en 2018, alrededor del 30% de todo el dinero que ha recaudado la industria de fusión en el mundo, según sus cuentas. La empresa no reveló quién puso el capital, dijo que no está preparando una salida a bolsa y su reactor de demostración, SPARC, todavía no ha producido más energía de la que consume.

Lo que sí describió es el perfil de los inversionistas: fondos de pensiones, fondos soberanos, inversionistas de infraestructura y socios corporativos industriales. Cuando TechCrunch pidió los nombres, CFS se negó a darlos. Lorence Kim, su director financiero, aclaró que la mayor parte del dinero llega de inversionistas que no estaban en la cartera, y que son perfiles de infraestructura más que de capital de riesgo. Para Chris Gadomski, analista principal de nuclear en BloombergNEF, ese ensanchamiento de la base pesa más que la cifra: es la señal de que el sector empieza a verse como algo con peso material en la próxima década.

La ronda alcanza para arrancar ARC, no para terminarlo

El destino del dinero tiene nombre y dirección. ARC es la primera planta comercial de CFS: 400 megawatts en el condado de Chesterfield, Virginia, desarrollada junto a Dominion Energy. Google ya se comprometió a comprar 200 MW, la mitad de la producción, y la italiana Eni firmó un contrato por más de 1,000 mdd de electricidad. La planta no existe todavía y su generación ya está vendida a medias.

Bob Mumgaard fue explícito en la llamada con reporteros: este capital entra al balance de la compañía, no como equity del proyecto ARC, y no cubre la construcción. Faltan varios miles de millones más, aunque el total, dijo, se quedará por debajo de los 10,000 millones de dólares.

"Mil millones de dólares son una señal importante. Hará falta más", dijo Bob Mumgaard, CEO y cofundador de CFS.
Torres de alta tensión con cables eléctricos recortadas contra un cielo al atardecer
Imagen ilustrativa: la mitad de la electricidad de ARC ya tiene comprador antes de que exista la planta · Foto de Alexey Demidov en Pexels

Ese apetito no sale de la nada. Las tecnológicas llevan tres años comprando energía firme con enorme anticipación: Helion firmó en 2023 el primer contrato de compra de una empresa de fusión, 50 MW con Microsoft, y desde entonces el patrón se repite en nuclear, gas y baterías.

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Por qué CFS mira la bolsa de reojo y no da el paso

La semana trajo además un fichaje que en el sector se lee solo: Lorence Kim, exbanquero de Goldman Sachs y director financiero de Moderna cuando la farmacéutica salió a bolsa en diciembre de 2018, es el nuevo CFO de CFS. Kim desactivó la lectura obvia en la misma llamada: esta ronda no es dinero pre-OPI y su llegada no anuncia una salida inminente. Lleva ya varios meses en el puesto, según Latitude Media, y comparó la situación de la fusión con la del ARNm hace una década en un mensaje en LinkedIn.

"Si en algún momento una salida a bolsa tiene sentido, la evaluaremos entonces", explicó Lorence Kim, director financiero de CFS.

El argumento de Mumgaard va por otro lado: los mercados privados permiten discutir resultados, fallas y retrasos sin el foco trimestral de los públicos. En una tecnología donde el próximo experimento puede salir mal, esa diferencia vale dinero.

Enfrente, dos rivales ya cruzaron. General Fusion se convirtió este mes en la primera empresa de fusión que cotiza, en Nasdaq, tras fusionarse con un SPAC en una operación de 1,000 mdd. TAE Technologies acordó fusionarse con Trump Media & Technology Group por 6,000 mdd, un trato que aún no cierra; antes había levantado unos 2,000 mdd, la mitad de lo que tiene CFS. TechCrunch, que habló con fuentes de la industria, calcula que CFS podría listarse en dos o tres años. El regreso de los SPAC y de las cotizaciones directas al sector energético ya dejó otros estrenos recientes, como el de Ionic Digital en Nasdaq.

SPARC sigue sin presentar el único examen que importa

El breakeven científico es el momento en que una reacción de fusión libera más energía de la que hizo falta para encenderla. Es la prueba que CFS no ha pasado.

SPARC, la máquina de demostración que la empresa arma en Devens, Massachusetts, está terminada en torno al 80% según Mumgaard, y debería quedar lista entre principios y mediados de 2027. Ese mismo año la compañía espera la ganancia neta de energía, un calendario apretado incluso para ella. Las fechas ya se movieron antes: hubo un momento en que la meta era 2025.

Hasta hoy, un solo experimento en el mundo ha cruzado ese umbral, y no con un tokamak. El National Ignition Facility del laboratorio Lawrence Livermore lo logró con láseres en 2022 y lo ha repetido once veces. CFS apuesta por el confinamiento magnético: campos que mantienen el plasma lo bastante denso y caliente para que los núcleos se fusionen, y un circuito de vapor que convierte ese calor en electricidad. Nada de eso es exótico salvo la parte del plasma.

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Ninguna planta de fusión en el mundo entrega electricidad a una red eléctrica. CFS todavía no ha demostrado ganancia neta de energía en SPARC y la espera para 2027. El único experimento que ha superado ese umbral es el National Ignition Facility del laboratorio Lawrence Livermore, que lo consiguió con láseres, no con un tokamak.

China gasta más y el presupuesto público estadounidense no acompaña

Preguntado por la comparación con China, Mumgaard remitió al informe bipartidista que el Senado estadounidense publicó el otoño pasado, en el que participó como experto: Pekín estaría destinando entre 6,500 y 13,000 millones de dólares a comercializar fusión desde 2021. Frente a eso, el Congreso asignó 790 mdd al programa de Ciencias de Energía de Fusión del Departamento de Energía en 2024, con 240 mdd comprometidos a la parte estadounidense de ITER.

CFS lleva tiempo pidiendo una alianza público-privada de unos 10,000 mdd por una sola vez, la cifra que sugiere ese informe. Es, según Canary Media, cerca de la mitad de lo que el propio Departamento de Energía acaba de ofrecer en préstamos para la cadena de suministro del reactor de fisión AP1000 de Westinghouse.

España juega la fusión por otro carril

En el mundo hispanohablante no hay nada equivalente a CFS, y la comparación útil no es entre empresas sino entre instalaciones. En Escúzar, Granada, se construye IFMIF-DONES, que no generará un solo vatio: su trabajo es bombardear materiales con neutrones para averiguar cuáles resisten dentro de un reactor de fusión. La Comisión Europea aprobó una aportación de 202 millones de euros, cerca del 25% del costo del proyecto, canalizada a través de Fusion for Energy; España cubre el 55%, Croacia el 5% y Japón el 5.1%, con Italia comprometida y su parte todavía sin definir.

La escala habla sola. Una empresa privada de Massachusetts levantó en una sola ronda más dinero del que Europa entera comprometió para su laboratorio de materiales. Y la pregunta que persigue el laboratorio andaluz, qué aleaciones aguantan años de bombardeo de neutrones, no se responde con capital ni con calendarios comerciales: sin materiales resistentes, una planta comercial se vuelve un taller permanente de reemplazos. El vínculo europeo con CFS existe, eso sí, del lado del cliente: Eni es a la vez inversionista y compradora de su electricidad futura.

Lo que cambió esta semana no es la física, sino de dónde sale el dinero: fondos de pensiones y fondos soberanos entrando a una tecnología que aún no ha encendido un foco. Esa confianza tiene fecha de examen, y es 2027, en una nave industrial de Massachusetts.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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