TL;DR:
- La Sindicatura Procuradora de Tijuana anunció el 21 de julio de 2026 el cierre del zoológico del Parque Morelos, tras auditorías que detectaron abandono físico y administrativo en el recinto.
- La UMA es hogar temporal de 146 animales de 28 especies según el SIMPATT, y sus propios directivos admiten que el 95% de los ejemplares son geriátricos.
- El Zoológico de Mexicali y el santuario Pai Pai recibirán a los primeros; abogados animalistas rechazan la opción Pai Pai y exigen un comité de especialistas para vigilar cada traslado.
El zoológico del Parque Morelos, uno de los paseos familiares más arraigados de Tijuana, tiene los días contados. La Sindicatura Procuradora del Ayuntamiento anunció el martes 21 de julio de 2026 que los animales de la Unidad de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA) serán reubicados de forma gradual en zoológicos, santuarios y centros especializados, después de que una serie de auditorías detectara abandono físico y administrativo en el espacio. El proceso, coordinado con el SIMPATT y con el gobierno de Baja California, se aceleró tras la muerte de la tigresa Mandy el 5 de julio, un caso que sigue sin causas esclarecidas. Para las familias que crecieron visitando al oso Yogi y a los tigres del parque, es el final de una era de casi cuatro décadas.
Una tigresa de circo encendió las alarmas
Mandy murió el 5 de julio de 2026 bajo resguardo de la UMA. El registro del propio parque la describía como tigresa de bengala, y su historia condensaba todo lo que este recinto intentó remediar durante años: llegó del Circo Rolex después de la reforma federal de 2015 que prohibió el uso de animales en espectáculos circenses en México, con las garras delanteras extirpadas, una mutilación que condicionaba su movilidad y la obligaba a recibir atención veterinaria constante, de acuerdo con una semblanza publicada por BajaNews.
Su muerte movilizó a dos niveles de gobierno. La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del estado realizó inspecciones técnicas en la UMA, según reportó Uniradio, mientras la Sindicatura Procuradora auditaba los espacios administrados por el Sistema Municipal de Parques Temáticos de Tijuana (SIMPATT).
El diagnóstico que entregó la síndica Teresita Balderas Beltrán fue demoledor: reconoció un abandono físico y administrativo que dejó a los parques temáticos sin el mantenimiento que su operación exigía, y admitió que durante años se operó un zoológico sin condiciones para garantizar el bienestar de las especies. A El Imparcial se lo resumió así:
"Nosotros como Sindicatura Procuradora dentro de estas auditorías que hicimos encontramos que tanto el soporte administrativo para la operatividad como financiero del Parque Morelos, no permite el sostenimiento digno de estas especies que queremos mucho".

146 animales con nombre propio, casi todos veteranos
La página oficial del SIMPATT describe la UMA como hogar temporal de 146 animales de 28 especies, aunque ni el censo escapa del desorden que señalan las auditorías: Uniradio, citando información del propio parque, reporta 149 ejemplares de 39 especies. Lo que nadie disputa es su origen. El recinto alberga sobre todo animales rescatados del tráfico ilegal, decomisados a circos o abandonados por particulares, y sus directivos reconocen ante El Mexicano que el 95% de los ejemplares ya son geriátricos.
El inventario oficial del SIMPATT dibuja un arca envejecida:
- Tres tigres encabezaban el recinto: Kaleb, Kira y la propia Mandy. Kaleb es un tigre siberiano blanco, una variación genética poco común que llegó al parque durante la administración municipal de 2013 a 2016, según BajaNews.
- Un oso negro, Yogi, que suma 25 años en el Parque Morelos de acuerdo con la síndica; por su edad, las autoridades buscan un espacio que le dé mejor calidad de vida.
- Monos araña, mapaches y un coatí entre los mamíferos medianos.
- Una comunidad de aves con guacamayas verdes, una azul y amarillo, loros, cacatúas, pavos reales y coquenas.
- Puercos espín, lagartos, dromedarios y ciervos completan la lista; los ciervos rojos y los dromedarios figuran entre los primeros candidatos a salir.
Los responsables de la UMA defienden que los animales cuentan con alimentación, agua y limpieza adecuadas, y ubican el problema en otro lado: el espacio físico se quedó corto, sobre todo para las especies grandes, según declararon a El Mexicano.
Mexicali dijo que sí; el santuario Pai Pai desató el primer choque
El director del SIMPATT, Gamaliel Becerra Gómez, informó que el Zoológico de Mexicali, El Bosque de la Ciudad, aceptó recibir algunos ejemplares y que los trámites y permisos para el traslado ya están en marcha. El santuario Pai Pai, en Ensenada, aceptó recibir a dos animales. Cada movimiento dependerá de permisos, documentación y protocolos especializados, y antes de cualquier viaje los veterinarios evaluarán el estado de salud de cada ejemplar.
La reacción del movimiento animalista tuvo dos caras. Frank Ortiz González, director de litigio de Abogados Animalistas México, celebró el anuncio como algo que su organización pedía al gobierno municipal desde hace años, tras denunciar de manera reiterada deficiencias presupuestales, médicas y de atención en la UMA. El destino elegido para una parte de los animales, en cambio, le encendió las alertas. Lo dijo sin rodeos a El Sol de Tijuana:
"Con preocupación escuché que estaban en pláticas con Pai Pai, creemos que es un desacierto, un error muy grande que transiten hacia Pai Pai".
La organización propone integrar un comité de transición con especialistas en biología, medicina veterinaria, comportamiento animal y derecho, y arrancar con una revisión médica exhaustiva de cada uno de los animales que habitan la UMA. También exige, según recoge Ecoosfera, la garantía de que ningún ejemplar termine en instalaciones con fines comerciales o de reproducción lucrativa. Su apuesta de fondo va más lejos que la reubicación:
"Nosotros apostamos por el cierre completo de la UMA y por una transición hacia lugares donde los animales puedan tener mejores condiciones e incluso la posibilidad de vivir en libertad".
El Parque Morelos no cierra: busca nuevo propósito
Conviene separar las cosas: lo que desaparece es el zoológico, no el parque. El Parque Morelos abrió el 27 de enero de 1987, durante la gestión del gobernador Xicoténcatl Leyva Mortera, y pasó a manos municipales en 1998 con la creación del SIMPATT. Sus 52 hectáreas lo mantienen como el pulmón urbano más grande de Tijuana, con lago artificial, trenecito, kioscos y áreas de asadores que seguirán funcionando. La UMA, de hecho, solo abría al público los sábados y domingos, de 11:00 a 14:45 horas, y en su propia página se presentaba ya como un espacio de rescate y rehabilitación, lejos del modelo del zoológico clásico de exhibición.
¿Y qué pasará con esas instalaciones cuando el último animal se vaya? Sobre la mesa hay una propuesta, empujada por los animalistas y reconocida por las autoridades, para convertir el área en un centro de educación ambiental y de rehabilitación de fauna silvestre. Ninguna decisión está tomada: el futuro del espacio se definirá cuando concluya la reubicación.

Preguntas rápidas sobre el cierre del zoológico de Tijuana
¿Por qué cierra el zoológico del Parque Morelos?
Auditorías de la Sindicatura Procuradora de Tijuana detectaron abandono físico y administrativo, y concluyeron que el parque no puede sostener dignamente a sus especies. Las revisiones se intensificaron tras la muerte de la tigresa Mandy, el 5 de julio de 2026, cuyas causas siguen sin esclarecerse oficialmente.
¿A dónde llevarán a los animales del Parque Morelos?
El Zoológico de Mexicali, El Bosque de la Ciudad, aceptó recibir varios ejemplares y el santuario Pai Pai, en Ensenada, aceptó dos, según el SIMPATT. El resto irá a zoológicos, santuarios y centros especializados tras una evaluación veterinaria individual; cada traslado depende de permisos y protocolos.
¿El Parque Morelos también cierra?
No. El parque más grande de Tijuana seguirá operando con su lago, áreas verdes, trenecito y kioscos. Lo que desaparece es la UMA que funcionaba como zoológico, y sobre esas instalaciones existe una propuesta para crear un centro de educación ambiental y rehabilitación de fauna silvestre.
El desenlace de esta historia se medirá en dos frentes muy concretos: que cada uno de los 146 animales termine, verificablemente, en un lugar mejor del que sale, y que la investigación sobre la muerte de Mandy arroje una respuesta pública en lugar de archivarse. Tijuana pierde el zoológico al que llevó a tres generaciones de niños; a cambio, tiene la oportunidad de saldar una deuda de décadas con los animales que ese mismo modelo dejó atrás.