TL;DR:
- K2 Space cerró una Serie D de 500 millones de dólares liderada por Kleiner Perkins e ICONIQ, con CapitalG, Lightspeed, Altimeter, Spark Capital, Sands Capital, ARK Invest y cuentas asesoradas por T. Rowe Price.
- La valuación quedó en 6,800 millones de dólares, más del doble de los 3,000 millones de su ronda de diciembre de 2025. La compañía acumula más de 1,000 millones levantados y más de 1,000 millones en contratos firmados.
- El dinero va a la fábrica de Torrance, diseñada para hasta 100 satélites al año, y al satélite Giga de 100 kW previsto para la segunda mitad de 2028.
K2 Space anunció este jueves 30 de julio de 2026 una ronda Serie D de 500 millones de dólares que deja a la fabricante de satélites en una valuación de 6,800 millones. Kleiner Perkins e ICONIQ lideraron la operación, ambos como inversionistas nuevos, igual que CapitalG, el fondo de Alphabet. Lightspeed, Altimeter, Spark Capital, Sands Capital, ARK Invest y cuentas asesoradas por T. Rowe Price Associates completaron la lista. El contraste está en el calendario: en diciembre de 2025 la misma empresa levantó 250 millones a una valuación de 3,000 millones. Siete meses después vale más del doble, con un solo satélite de su nueva clase operando en órbita.
K2 Space es un fabricante de satélites que corre en dirección contraria al resto de la industria. Mientras casi todos miniaturizan, la compañía de Torrance, California, construye plataformas grandes y de mucha potencia. La fundaron en 2022 los hermanos Karan y Neel Kunjur, y su tesis cabe en una frase: en órbita, la potencia eléctrica decide lo que un satélite puede hacer.
"Cuando mi hermano Neel y yo empezamos K2 hace cuatro años, hicimos una apuesta a contracorriente: que construir más grande sería el futuro para explorar y desarrollar el espacio", dijo Karan Kunjur, cofundador y CEO. "Esta última ronda valida esa tesis y nos da el capital para acelerar el escalamiento mientras nos preparamos para construir hasta 100 satélites grandes al año".
Con esta operación, K2 suma más de 1,000 millones de dólares levantados desde su fundación y más de 1,000 millones en contratos firmados con clientes comerciales y de gobierno. Lucas Oliveira, principal de Kleiner Perkins, resumió así el argumento del fondo: la empresa pasó cuatro años resolviendo la ingeniería de una plataforma más grande, la probó en órbita y ahora empieza a ganar programas comerciales y de seguridad nacional. Tengbo Li, general partner de ICONIQ, puso el acento en otro lado: K2 fabrica internamente más del 85% de su plataforma, y esa integración vertical es la que le permitiría pasar de un satélite a decenas y después a cientos.
Los tres contratos que sostienen la valuación
La cartera que la compañía presentó junto con la ronda explica buena parte del salto:
- SES: entregará una primera tanda de 30 satélites para meoSphere, la red de órbita media que planea el operador comercial.
- Golden Dome for America: proveerá satélites a Anduril, su socio en el programa de interceptores espaciales del escudo antimisiles.
- Protected Tactical Satcom-Global: la Space Force de Estados Unidos la eligió como proveedora del bus del satélite. Es su primera selección para un program of record, la categoría de programas ya presupuestados del Pentágono.
Ese tercer punto pesa más de lo que sugiere su tamaño. Entrar a un programa presupuestado significa dejar de vivir de contratos de demostración, que es donde suelen quedarse atoradas las startups espaciales que nunca cruzan de la maqueta al hardware repetible.

El satélite de 100 kW llega en 2028; el cómputo en órbita, después
El plan de producto es la otra mitad de la apuesta.
"Además de ampliar la huella de nuestra fábrica y hacer crecer a nuestra destacada plantilla, también vamos a escalar el satélite mismo", dijo Neel Kunjur, cofundador y CTO de K2 Space. "Presentaremos nuestro satélite Giga de 100 kW en la segunda mitad de 2028, que será la plataforma base para desplegar cantidades masivas de cómputo en órbita".
Hasta ahí, la promesa. Lo que hoy vuela es Gravitas, el primer satélite de su clase Mega: dos toneladas, 20 kW y una docena de módulos de carga útil de varios clientes, incluido el Departamento de Defensa de Estados Unidos, lanzado en un Falcon 9 de SpaceX en marzo de 2026, de acuerdo con GeekWire. La siguiente misión, Trinity, subirá varios satélites a la vez en el segundo trimestre de 2027.
La planta de Torrance mide 180,000 pies cuadrados (unos 16,700 metros cuadrados) y está diseñada para producir hasta 100 satélites al año. Diseñada, no produciendo: esa distinción es la que separa el comunicado de la línea de ensamble.
El argumento del cómputo en órbita se apoya en un problema muy terrestre: la electricidad. Los centros de datos de inteligencia artificial ya persiguen plantas nucleares enteras para asegurar suministro, como el campus de 100,000 millones de dólares que Brookfield y NextEra llevaron a la planta de uranio de Paducah. K2 propone la otra ruta, subir el procesamiento a la órbita. Conviene anotar el detalle: ninguno de los tres contratos que la compañía presentó hoy es para centros de datos espaciales.
El capital de riesgo espacial vive su mejor racha desde la salida a bolsa de SpaceX
Reuters ubicó la ronda dentro de un movimiento más amplio. La salida a bolsa de SpaceX, y la expectativa que la precedió, atrajo una nueva ola de inversionistas al sector. Las empresas espaciales levantaron alrededor de 7,500 millones de dólares en 141 operaciones de capital de riesgo durante el segundo trimestre de 2026, después de un récord de 8,000 millones en 159 operaciones en el primero.
Dos lecturas caben ahí. Una: el mercado paga hoy por capacidad espacial lo que hace tres años nadie pagaba. Otra: una valuación que se duplica en siete meses también sube la vara de lo que K2 tiene que entregar, y la sube justo cuando la compañía apenas empieza a fabricar en serie.
La brecha entre las dos cifras del titular es también la brecha entre lo firmado y lo prometido. Los más de 1,000 millones en contratos tienen nombre y cliente: SES, Anduril y la Space Force. Los 6,800 millones de valuación incorporan además una fábrica que todavía no produce a su ritmo de diseño y un satélite que aún no existe. La primera factura de esa diferencia vence en el segundo trimestre de 2027, cuando Trinity tenga que poner varios satélites arriba de una sola vez.