Israel desafía el acuerdo EE. UU.-Irán y se niega a abandonar el Líbano, Siria y Gaza
Katz afirma que Israel se quedará "indefinidamente" en el Líbano pese al acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán.
TL;DR:
- El ministro de Defensa, Israel Katz, dijo que las tropas israelíes seguirán "indefinidamente" en el Líbano, Siria y Gaza, y advirtió que golpeará a Irán con toda su fuerza si lo atacan.
- El pacto EE. UU.-Irán, anunciado por Pakistán y previsto para firmarse el 19 de junio en Suiza, ordena el fin de las hostilidades "en todos los frentes, incluido el Líbano", reabre el estrecho de Ormuz y levanta el bloqueo naval. Israel quedó fuera.
- El tema nuclear iraní se aplaza 60 días y, según reportes iraníes, el programa de misiles y el apoyo a Hezbollah salieron de la mesa: justo lo que Israel decía combatir.
El gobierno de Israel salió a marcar distancia del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán apenas horas después de conocerse. El ministro de Defensa, Israel Katz, declaró este lunes que el ejército israelí permanecerá "indefinidamente" en las zonas que controla en el Líbano, Siria y la Franja de Gaza, y avisó que responderá con toda su fuerza si Teherán lo ataca. La postura choca de lleno con el pacto que Washington y Teherán cerraron el domingo —con Pakistán de mediador— que ordena el fin de las hostilidades "en todos los frentes, incluido el Líbano". Israel no se sentó en esa mesa. El acuerdo, que debe firmarse el 19 de junio en Suiza, reabre el estrecho de Ormuz y retira el bloqueo naval estadounidense, pero deja en el aire las exigencias de seguridad que Israel puso como bandera de la guerra.
Katz marca la línea: "indefinidamente" y sin fecha de salida
En los primeros comentarios oficiales israelíes tras el anuncio, Katz dejó claro que las tropas no se mueven. Israel se queda en el terreno que tomó en el Líbano mientras el acuerdo provisional siga pendiente, dijo, y extendió esa lógica a Siria y Gaza. No es una postura nueva: ya en febrero de 2025 había dicho casi lo mismo sobre las "zonas de seguridad" en el sur libanés y el monte Hermón sirio.
El dato que rara vez llega a los titulares es cuánto suelo está en juego. En los últimos dos años y medio, Israel pasó a controlar cerca de 1.000 kilómetros cuadrados (386 millas cuadradas) repartidos entre Gaza, el Líbano y Siria —una franja algo más pequeña que la ciudad de Nueva York—, de acuerdo con el recuento de la agencia AP. Katz le sumó una amenaza directa a Teherán: si Irán responde a los ataques israelíes en el Líbano, Israel pegará de vuelta con dureza.
Ben-Gvir y Lapid: el rechazo viene de los dos extremos
La derecha dura fue más lejos. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, publicó en su canal de Telegram un mensaje que no dejaba margen:
"El acuerdo de Trump no nos obliga; no somos parte de este acuerdo. No protege nuestra seguridad. No debemos conformarnos con nada menos que el desmantelamiento de Hezbollah."
Del lado opuesto, el líder de la oposición, Yair Lapid, tampoco lo compró, pero por motivos contrarios. Para Lapid, el acuerdo "no logra ninguno de los objetivos de guerra de Israel": el régimen iraní sobrevive, su programa de misiles queda intacto y Teherán puede reconstruir su programa nuclear. Cargó contra Benjamín Netanyahu por convertir, según él, a Israel en un "protectorado que recibe instrucciones sobre su seguridad nacional". Dos críticas, un mismo blanco: el primer ministro quedó en medio del fuego cruzado.
Qué dice el acuerdo del que Israel quedó fuera
Quien rompió la noticia fue el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que ejerció de mediador y la anunció el domingo en X. Trump la confirmó poco después en Truth Social. Esto es lo que se sabe del entendimiento, todavía sin texto público:
- Fin de las hostilidades "en todos los frentes, incluido el Líbano", de forma inmediata y permanente.
- Reapertura del estrecho de Ormuz y levantamiento del bloqueo naval estadounidense, impuesto durante la guerra.
- 60 días para negociar el futuro del programa nuclear iraní y su uranio enriquecido; si no hay acuerdo, el plazo puede estirarse.
- Firma el 19 de junio en Suiza, según Pakistán, de manera electrónica.
- Liberación escalonada de activos iraníes congelados —una cifra que el medio iraní Mehr ubica en 24.000 millones de dólares, aunque no está confirmada oficialmente—.
Hay un punto que pega justo donde a Israel le duele. Según reportes de la prensa iraní semioficial, el programa de misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos como Hezbollah quedaron fuera de la agenda de negociación. Dicho de otro modo: lo que Israel y Estados Unidos pusieron como objetivo al lanzar la guerra el 28 de febrero no aparece en la letra del pacto. Al Jazeera aclaró que no pudo confirmar de forma independiente esos detalles atribuidos a Mehr.
Pakistán no estuvo solo. Catar participó en la mediación —sus negociadores pasaron horas en Teherán— y Sharif agradeció además a Arabia Saudita y Turquía. Líderes de China a Europa celebraron el anuncio, con la mira puesta en Ormuz: su cierre disparó los precios del combustible y de los alimentos en medio mundo. No todos cantaron victoria. "Falta mucho para el viernes", soltó el luxemburgués Xavier Bettel, resumiendo el escepticismo de varios cancilleres europeos.
El detonante: el bombardeo a Beirut que casi tumba el acuerdo
La negociación estuvo a punto de caerse el fin de semana. Israel bombardeó Dahiyeh, el suburbio sur de Beirut y bastión de Hezbollah, en un ataque que dejó tres muertos y 15 heridos, según la agencia estatal libanesa. Israel dijo que respondía a proyectiles lanzados por Hezbollah hacia el norte del país.
Trump no se guardó la molestia. En Truth Social escribió:
"El ataque de esta mañana contra Beirut no debió haber ocurrido, sobre todo en un día tan especial en el que estamos tan cerca de un acuerdo de paz con Irán."
El presidente —que cumplió 80 años ese mismo domingo— relativizó la justificación israelí, calificó de "muy pequeño" el ataque al que Israel respondía y pidió que todas las partes frenen. Según reportes, el enojo escaló a una llamada subida de tono con Netanyahu. Trump le contó a Axios que la firma se retrasó "unas horas" por el golpe a Beirut. Y ahí está el nudo: Irán condicionó todo el entendimiento a que Israel detenga sus ataques contra Hezbollah en el Líbano. Israel se niega.
Por qué un solo cohete puede poner a Netanyahu contra las cuerdas
Aquí está el verdadero riesgo, y no es militar sino político. Israel quedó fuera del acuerdo, pero atrapado por él. La campaña en el Líbano tiene amplio respaldo dentro del país; pararla por presión de Washington le sale caro a Netanyahu en casa. Mantenerla puede hacer estallar la tregua que tanto le costó armar a Trump.
Daniel Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel, lo puso en términos crudos: a Hezbollah le bastaría con meter un solo cohete en una localidad del norte israelí para que la presión sobre Netanyahu se dispare. Eso, advirtió, le entrega a Hezbollah —y por extensión a Irán— un poder enorme sobre si la paz aguanta o se rompe. Netanyahu, por su parte, no aflojó: en una conferencia el lunes repitió que, con acuerdo o sin acuerdo, Israel seguirá combatiendo para que Irán no consiga armas nucleares.
El papel se firma el 19 de junio, pero la pelea por el Líbano sigue abierta sobre el terreno. Mientras Israel no mueva sus tropas e Irán siga atando la tregua a ese retiro, el acuerdo que celebró medio mundo cuelga de un hilo muy fino, y de quién dispare primero.