Gourinchas deja el FMI con una advertencia: el mundo llegará al próximo shock con menos herramientas para encajarlo
El economista jefe del FMI deja el cargo advirtiendo que el mundo tiene menos capacidad para el próximo shock
TL;DR:
- Las reservas estratégicas de petróleo están "bastante agotadas" tras el conflicto en Oriente Medio, lo que reduce el margen de respuesta ante un nuevo shock energético.
- A pesar de la volatilidad arancelaria y el oro tocando los $4,083 por onza, el mundo sigue siendo "firmemente" una economía centrada en el dólar, según Gourinchas.
- El FMI publica un nuevo pronóstico el 8 de julio tras haber trabajado con rangos de escenarios por la incertidumbre sin precedentes de 2025 y 2026.
Pierre-Olivier Gourinchas se va del Fondo Monetario Internacional el 1 de julio y su último mensaje no es una predicción de colapso. Es algo más incómodo: que el mundo llegará al próximo shock económico con menos capacidad para encajarlo. En una entrevista con Reuters antes de regresar a la Universidad de California, Berkeley, el economista jefe saliente señaló tres fisuras concretas en la arquitectura de la economía global — reservas de petróleo consumidas durante la última crisis, flujos comerciales que se reconfiguran por los aranceles de Trump y una incertidumbre sin precedentes históricos que obligó al Fondo a abandonar el pronóstico único y trabajar con rangos de escenarios.
El dólar no va a ningún lado — y el oro sube por razones distintas a las que se asume
La narrativa de que los aranceles de Trump y las tensiones geopolíticas están erosionando el papel del dólar no encuentra sustento en los datos que observa Gourinchas.
"Estamos viendo muy, muy poco en términos de movimientos que indiquen que nos estamos alejando de un mundo centrado en el dólar. Estamos firmemente en un mundo centrado en el dólar."
El alza del oro —que el viernes tocó $4,083 por onza, un 1.4% arriba en el día— tampoco cuenta la historia que muchos asumen. Según Gourinchas, el movimiento está impulsado principalmente por los fondos cotizados en bolsa (ETFs) de oro: instrumentos que permiten a inversores ganar exposición al metal sin necesidad de poseerlo físicamente. Los emisores de stablecoins también acumulan oro como activo de respaldo, lo que suma presión adicional al precio. Los bancos centrales, al menos, no están comprando a la escala que sugeriría una huida activa del dólar.
La globalización tampoco está muerta. Está siendo "transformada". Los aranceles de Donald Trump han empujado a países a profundizar vínculos con socios alternativos: la Unión Europea cerró tratados comerciales con América Latina y con India —negociaciones que llevaban años trabadas— como evidencia de que los bloques buscan reducir su exposición a la presión estadounidense. Para la región, eso puede abrir una ventana real de oportunidad, aunque aún depende de que los gobiernos ofrezcan certeza regulatoria e infraestructura para aprovecharla.
Las reservas de petróleo ya se usaron una vez — y la próxima emergencia las encontrará más delgadas
Aquí está la advertencia más concreta de Gourinchas. Cuando estalló el conflicto en Oriente Medio a principios de 2026, las proyecciones iniciales indicaban que entre el 10% y el 15% de la oferta mundial de petróleo podría salir del mercado. Al final, la retirada efectiva fue de apenas el 3%, gracias a la liberación de reservas estratégicas y a ajustes en la producción de refinerías.
Eso suena como una victoria bien administrada. El problema es que esas reservas están ahora "bastante agotadas", dijo Gourinchas. Si el frágil cese al fuego que involucra a Estados Unidos e Irán se rompe —o si surge otro punto de interrupción energética—, el mundo llegaría a esa crisis con un colchón más delgado.
Las consecuencias no serían abstractas: presión inflacionaria renovada, costos de transporte más altos, márgenes corporativos comprimidos y bancos centrales con menos margen de maniobra. Para varios países de América Latina, donde los precios del petróleo son una variable macroeconómica de primer orden, ese escenario tiene efectos directos sobre inflación, tipo de cambio y finanzas públicas.
Los aranceles pierden efectividad con el tiempo — y eso fragmenta el mapa global
Gourinchas introdujo un ángulo que aparece poco en el debate sobre aranceles: su efectividad tiende a erosionarse. Los países afectados no permanecen pasivos. Construyen rutas alternativas, aceleran innovación doméstica, establecen nuevas alianzas comerciales. Lo mismo ocurre con las sanciones económicas.
El resultado, a largo plazo, es una economía mundial más difícil de manejar. No un sistema unificado sino una red de bloques, rutas paralelas y estándares competidores. Eso hace que el próximo shock sea más difícil de anticipar y, sobre todo, más difícil de contener.
Es también por eso que el Fondo tuvo que abandonar el modelo de pronóstico único durante 2025 y 2026: había tan pocos precedentes históricos para construir proyecciones creíbles que los economistas tuvieron que trabajar con rangos de posibles resultados. El nuevo World Economic Outlook se publica el 8 de julio y, según Reuters, podría volver a un escenario base único —señal de que algo de la visibilidad perdida se ha ido recuperando.
Cuatro años de crisis superpuestas
El mandato de Gourinchas coincidió con una secuencia de perturbaciones que raramente se acumulan así: inflación pospandémica, una guerra en Europa, la escalada en Oriente Medio y las guerras comerciales de 2025. Su último mensaje público no enmarca ese período como un desastre superado, sino como la apertura de una fase donde la resiliencia —la capacidad de absorber golpes— importa tanto o más que el crecimiento.
Los amortiguadores que el sistema usó para capear la última ronda de shocks ya fueron consumidos, al menos en parte. El FMI buscará a su sucesor. Pero la advertencia de Gourinchas no tiene fecha de vencimiento.