TL;DR:
- China pondrá fin a 11 años de exención fiscal e impondrá un impuesto al consumo del 2% a las baterías de litio desde septiembre de 2026.
- La medida, que aumentará al 4% en 2027, busca mitigar la sobrecapacidad de producción y acelerar el salto a tecnologías de nueva generación.
- Los analistas prevén que este ajuste y la eliminación de reembolsos al IVA aumenten los costos de exportación entre un 15% y un 23%.
El gobierno de China anunció que aplicará un nuevo impuesto al consumo sobre las baterías de iones de litio a partir del 1 de septiembre de 2026. La decisión pone fin a una exención fiscal de 11 años que resultó clave para que el gigante asiático consolidara su dominio absoluto en la manufactura global de almacenamiento de energía. Con esta medida, dictada en conjunto por el Ministerio de Finanzas, la Administración General de Aduanas y la Administración Estatal de Impuestos, Beijing no solo busca regular la enorme sobrecapacidad que inunda su mercado interno, sino también forzar la transición de la industria hacia tecnologías de nueva generación, como las baterías de estado sólido y de sodio, las cuales mantendrán beneficios temporales.


Una tasa progresiva que golpea al sector tradicional
El nuevo marco tributario establece que las baterías de iones de litio, las de litio primario, las de hidruro metálico de níquel y las de flujo de vanadio pagarán un impuesto al consumo del 2% a partir de septiembre de 2026. No obstante, el golpe fiscal será mayor un año después. El 1 de septiembre de 2027, la tasa se duplicará al 4%, igualando el gravamen estándar que ya se aplica a tecnologías más contaminantes como las baterías de plomo-ácido.
Las celdas solares también verán el fin de sus privilegios fiscales, aunque bajo un calendario distinto. Estas tecnologías fotovoltaicas comenzarán a pagar un 2% de impuesto al consumo el 1 de abril de 2027, cifra que escalará al 4% en abril de 2028.
Esta reforma de las autoridades chinas desmonta la política de estímulos que comenzó en febrero de 2015, cuando se fijó un impuesto general del 4% a las baterías pero se eximió a siete categorías estratégicas, incluyendo el litio y la energía solar, para fomentar las tecnologías limpias en su etapa más temprana.
El salvavidas temporal para el estado sólido y el sodio
La nueva normativa de Beijing no retira el apoyo de forma uniforme. El regulador diseñó un esquema de incentivos temporales para orientar las inversiones de gigantes como CATL y BYD hacia la siguiente frontera tecnológica.
Entre el 1 de septiembre de 2026 y el 31 de diciembre de 2028, las siguientes tecnologías quedarán exentas del impuesto al consumo:
- Baterías de sodio-ion, que destacan por prescindir del litio y reducir costos de materiales.
- Baterías de estado sólido, la gran promesa de la industria por su mayor densidad energética y seguridad.
- Celdas de combustible de hidrógeno.
- Tecnologías fotovoltaicas avanzadas, como las celdas de perovskita y las de estructura tándem.
Este plazo de gracia otorga una ventaja competitiva en costos a los nuevos desarrollos en un momento de fuerte inversión corporativa, obligando a las fábricas a modernizar sus líneas de montaje si quieren esquivar la presión fiscal.
El fin del modelo exportador de bajo costo
La eliminación de la exención impositiva no es un hecho aislado. Se suma a un cambio de política que comenzó a aplicarse con la reducción de los reembolsos del IVA a la exportación para productos de batería, que bajaron del 9% al 6% a inicios de 2026 y desaparecerán por completo el 1 de enero de 2027.
Ambas medidas representan un giro drástico frente al modelo de subsidios que permitió a las firmas chinas capturar más de las tres cuartas partes de la producción mundial de celdas de iones de litio. Según estimaciones de analistas del sector, el efecto combinado de estos cambios fiscales podría encarecer los costos de exportación de las baterías chinas entre un 15% y un 23% para el cierre de 2027.
Con esta reforma, China envía una señal clara al mercado global: el ciclo de sobreproducción desmedida respaldada por el Estado ha terminado para el litio tradicional. Ahora, la carrera de las firmas asiáticas consistirá en acelerar la madurez comercial del estado sólido antes de que expire la tregua fiscal de 2028, redefiniendo las reglas del juego para la cadena de suministro de vehículos eléctricos a nivel mundial.