TL;DR:
- La crisis del estrecho de Ormuz obliga a las petroleras a trasladar su capital hacia regiones de menor riesgo geopolítico.
- El sector energético acelera millonarios proyectos en el sudeste asiático y Sudamérica para blindar el suministro.
- Eni y sus aliados avanzan en obras clave como el megacomplejo de exportación de GNL de 30,000 millones de dólares en Argentina.
El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y el bloqueo prolongado de rutas comerciales clave están provocando un reordenamiento estructural en el mapa energético global. Claudio Descalzi, director ejecutivo de la multinacional italiana Eni, advirtió ante un comité del Parlamento de Italia que la industria del petróleo y del gas está redirigiendo de manera acelerada sus flujos de capital hacia el sudeste asiático y América Latina. Este giro estratégico responde directamente a la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, el punto de paso crítico por donde transita aproximadamente el 20% del crudo mundial y cuyo tráfico comercial sigue bajo mínimos históricos tras meses de conflicto.


El factor de riesgo permanente en Medio Oriente
Durante su comparecencia legislativa el 16 de julio de 2026, el directivo de Eni enfatizó que los mercados energéticos actuales no están calculando de manera adecuada la magnitud real de los riesgos geopolíticos que están fragmentando el suministro global. De acuerdo con el análisis de Descalzi, incluso si las hostilidades activas cesan en el corto plazo, Medio Oriente seguirá arrastrando una prima de riesgo elevada que ahuyentará los flujos tradicionales de inversión.
"Rusia y la región del Golfo, incluido Irán, no podrán contribuir significativamente al suministro de productos energéticos durante un tiempo. Incluso cuando regresen al mercado, las cosas se verán completamente diferentes", declaró el directivo.
Esta reconfiguración responde directamente a la parálisis operativa del estrecho de Ormuz. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní a finales de febrero de 2026, Irán declaró el cierre de esta vía marítima clave. Aunque se han registrado aperturas intermitentes, el paso de buques comerciales se mantiene muy por debajo de sus promedios históricos. De acuerdo con datos de la consultora de visibilidad logística project44, publicados por el medio especializado FreightWaves, más de 34,000 barcos se vieron obligados a desviar sus rutas habituales solo durante las primeras cuatro semanas de interrupción, un volumen que forzó una reestructuración acelerada de las redes logísticas mundiales.
Sudamérica y Asia capturan el capital global
Frente a la inestabilidad euroasiática, Descalzi señaló que las multinacionales y los gobiernos están coordinando esfuerzos para desarrollar polos de suministro alternativos. Dentro de este esquema, el sudeste de Asia y América del Sur se perfilan como los principales receptores del flujo de capital.
La italiana Eni ya comenzó a mover sus piezas en ambos tableros mediante proyectos de gran envergadura:
- En Sudamérica: La compañía participa activamente en el desarrollo del megaproyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) en la provincia de Río Negro, Argentina. Esta iniciativa, valorada en aproximadamente 30,000 millones de dólares, se ejecuta de forma conjunta con la firma emiratí XRG y busca posicionar a la región como un exportador clave para el mercado atlántico.
- En el sudeste asiático: La firma italiana se alió con la estatal de Malasia, PETRONAS, para consolidar Searah, una empresa conjunta destinada a operar y potenciar 19 activos de gas natural en Indonesia y Malasia, con un fuerte enfoque en las reservas de aguas profundas de la cuenca de Kutei.
Este reajuste coincide con las alertas emitidas por otros organismos internacionales. En junio de 2026, el Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial reveló que la transición energética global se encuentra "estancada" debido a la fragmentación de los sistemas energéticos causada por tensiones comerciales y geopolíticas, a pesar de haberse registrado inversiones récord de 3.3 billones de dólares en el sector.
El fantasma del desabastecimiento en el corto plazo
La retirada de capital de las zonas de conflicto tradicional también genera presiones operativas inmediatas. En una entrevista previa concedida al diario financiero italiano Il Sole 24 Ore, Descalzi reconoció que es muy factible un empeoramiento de la crisis energética en el corto plazo debido a la caída en los inventarios globales de petróleo y a una competencia cada vez más feroz entre los países importadores por asegurar cargamentos.
Esta situación deja a Europa en una posición sumamente vulnerable, dada su alta dependencia de las importaciones de GNL para rellenar sus reservas de almacenamiento antes del invierno. El testimonio del líder de Eni deja en claro que las empresas del sector ya no ven la crisis logística como un bache temporal, sino como el catalizador de un nuevo mapa global donde la seguridad del suministro manda sobre la proximidad geográfica.