TL;DR:
- Brian Moynihan, CEO de Bank of America, se unió a las duras advertencias de Jamie Dimon sobre los riesgos de seguridad del modelo.
- Claude Mythos Preview, desarrollado por Anthropic, tiene una capacidad sorprendente para hallar fallas críticas en sistemas operativos.
- El sector financiero evalúa de forma hermética sus defensas con el fin de evitar ciberataques masivos a la infraestructura bancaria.
El sector financiero global ha encendido las alarmas de seguridad. Brian Moynihan, director ejecutivo de Bank of America, sumó su voz a la creciente lista de líderes de Wall Street que advierten sobre las graves amenazas de ciberseguridad que representa Claude Mythos, el avanzado y restringido modelo de inteligencia artificial de Anthropic. Moynihan confirmó este miércoles que los grandes bancos de inversión están trabajando de manera activa para contrarrestar este riesgo, apenas un día después de que Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, comparara el acceso abierto a esta tecnología con entregar "misiles balísticos a individuos". La tensión expone un dilema crítico: las mismas herramientas de IA que optimizan la eficiencia operativa y disparan el negocio de fusiones y adquisiciones se han convertido en la mayor pesadilla para la infraestructura que sostiene las finanzas mundiales.

Un "misil balístico" oculto tras el hermetismo de Anthropic
Anthropic presentó Claude Mythos Preview a principios de abril de 2026, y el impacto fue inmediato. En las pruebas de laboratorio, los investigadores descubrieron que el modelo poseía una destreza sorprendente para detectar y aprovechar vulnerabilidades críticas en los principales sistemas operativos y navegadores web del mundo. El hallazgo fue tan delicado que la firma decidió guardar la tecnología bajo llave.
En lugar de un lanzamiento masivo, Anthropic restringió el acceso a un selecto grupo de unas 40 organizaciones a través de una iniciativa blindada conocida como Project Glasswing, de la que forman parte titanes como Amazon Web Services, CrowdStrike, Microsoft y Nvidia.
El modelo ya detectó fallos de alta gravedad que habían permanecido ocultos por más de dos décadas. El verdadero peligro, sin embargo, es que Anthropic ya advirtió que capacidades similares terminarán filtrándose inevitablemente al resto de la industria.
El Pentágono de las finanzas se reúne de emergencia
El temblor llegó rápidamente a las altas esferas regulatorias. En abril, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, convocaron a una reunión informativa de emergencia con los directores ejecutivos de los bancos más importantes del país. El tema central: cómo proteger los cimientos de la banca frente a ciberataques potenciados por esta nueva generación de IA. Incluso el Banco Central Europeo reaccionó exigiendo informes de preparación a las entidades bajo su lupa.
Entidades financieras de primer orden, entre ellas JPMorgan y Goldman Sachs, ya realizan pruebas con Mythos dentro del marco controlado de Glasswing para auditar y parchar sus propias defensas. Mientras tanto, Bank of America avanza en una doble vía muy particular. Por un lado, se blinda ante el riesgo cibernético; por el otro, alimenta la máquina financiera: la institución ha ayudado a canalizar cerca de 500,000 millones de dólares hacia empresas del sector de la inteligencia artificial desde el año 2025.
No todos coinciden en el nivel exacto de alarma. El Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido realizó pruebas independientes al modelo de Anthropic y concluyó que, si bien es capaz de explotar sistemas con protecciones débiles, sus capacidades reales podrían no superar de forma dramática a las de su predecesor directo, Opus 4.
Aun así, la advertencia del sector tecnológico sigue siendo tajante. Lee Klarich, director de tecnología de Palo Alto Networks, ya había avisado en mayo que las corporaciones disponen de una ventana de tiempo sumamente estrecha para reforzar sus sistemas de defensa antes de que los ciberataques operados enteramente por inteligencias artificiales se conviertan en la norma.
Con los líderes financieros admitiendo de forma pública que la banca corre a contrarreloj para tapar sus fisuras, el debate sobre los límites del desarrollo de modelos frontera está lejos de cerrarse. De momento, las principales firmas de Wall Street continúan operando bajo una frágil tregua tecnológica: parchar hoy los sistemas para evitar que las herramientas del mañana caigan en las manos equivocadas.