TL;DR:
- Zhu Yangzhu, Zhang Zhiyuan y Lai Ka-ying probaron la interacción táctil con Xiaohang del 2 al 8 de agosto de 2026.
- Los datos buscan mejorar la planificación de movimientos del robot; la tripulación también realizó pruebas de VR, fuerza y ultrasonido muscular.
- La actualización no publica métricas ni aclara si Xiaohang modifica su conducta en tiempo real a bordo o si el procesamiento ocurre después.
El robot Xiaohang volvió a trabajar con los astronautas de Shenzhou-23 en la estación Tiangong durante la semana del 2 al 8 de agosto de 2026. Zhu Yangzhu, Zhang Zhiyuan y Lai Ka-ying, identificada también como Li Jiaying, realizaron pruebas de interacción táctil y recogieron datos que, según la cobertura basada en un video de la China Manned Space Agency (CMSA), servirán para mejorar la planificación de movimientos de robots en futuras operaciones orbitales. La demostración llegó junto con experimentos de realidad virtual, análisis de fuerza y ultrasonidos musculares. El matiz importa: los reportes llaman “aprendizaje” al proceso, pero no explican si Xiaohang modifica su conducta de forma autónoma en tiempo real o si los datos se procesarán después en tierra.
El tacto alimentará la planificación de movimientos
China Daily situó las pruebas entre el 2 y el 8 de agosto. Los tres astronautas interactuaron físicamente con Xiaohang y recopilaron información destinada a optimizar los métodos de planificación de movimiento que utilizarían robots en operaciones orbitales posteriores.
La actualización no atribuye a Xiaohang una reparación, una inspección ni el control autónomo de algún sistema de Tiangong. Lo documentado es más acotado: pruebas de contacto para producir datos de desarrollo. Tampoco se especifica qué sensores participaron, qué respuestas ejecutó el robot o cuánto cambió su desempeño frente a sesiones anteriores.
CGTN publicó un clip de 37 segundos con el resumen de la actividad semanal, incluidas las interacciones con Xiaohang, las pruebas de VR y los controles físicos de la tripulación.
VR y ultrasonido estudian cómo responde la tripulación
Lai utilizó un visor de realidad virtual en un experimento de interfaz colaborativa. Las pruebas abarcaron percepción individual y cooperación entre dos personas, de acuerdo con China Daily y CGTN. En paralelo, la tripulación empleó ultrasonido para examinar los músculos sóleo, cuádriceps y erectores de la columna, además de medir la fuerza de agarre.
Los astronautas también usaron una cámara 3D de luz estructurada para registrar posturas durante el ejercicio en la caminadora espacial. Los datos musculares se destinarán a estudiar la remodelación de grupos sensibles a la microgravedad, mientras que las imágenes de movimiento apoyarán investigaciones sobre la cinemática de los astronautas y la dinámica del equipo de ejercicio.
La coincidencia permite una lectura, aunque la CMSA no la presenta como una conclusión conjunta: Tiangong está probando al mismo tiempo las capacidades del asistente y las condiciones humanas que influyen en la colaboración. Percepción, coordinación y estado físico forman parte del entorno en el que un robot tendría que trabajar con una tripulación.
Xiaohang ya había trabajado con otra tripulación
Xiaohang no debutó con Shenzhou-23. Una transcripción oficial publicada en 2025 por el programa espacial chino recoge que la tripulación de Shenzhou-19 interactuó con este “asistente inteligente” durante su estancia de 183 días en la estación.
La nueva ronda documenta continuidad. Pruebas repetidas con distintas tripulaciones pueden ampliar el material disponible para diseñar interacciones, pero las fuentes no revelan el tamaño del conjunto de datos ni si las sesiones se comparan bajo un mismo protocolo. Por eso, la recurrencia demuestra que Xiaohang forma parte de una línea de investigación sostenida, no que su rendimiento ya haya mejorado.
Los reportes parten del mismo video oficial
CGTN y China Daily atribuyen los detalles de esta actualización al material difundido por la CMSA. Eso permite verificar qué mostró y afirmó el programa espacial chino, pero no equivale a una evaluación técnica independiente del rendimiento de Xiaohang.
Ninguna de esas publicaciones enlaza un paper, un conjunto de datos o una ficha técnica que responda tres preguntas concretas: dónde se procesa la información, qué nivel de autonomía tuvo el robot durante las pruebas y qué medición permitiría comparar su desempeño antes y después. Lo comprobable por ahora es más estrecho: hubo interacción táctil en órbita y los datos se usarán para mejorar la planificación de movimiento en operaciones futuras.
Xiaohang ya funciona como una plataforma recurrente de investigación dentro de Tiangong. Convertir esta demostración en evidencia de aprendizaje autónomo requerirá resultados comparables o una tarea operativa cuyo desempeño pueda medirse.