Google pondrá en órbita por primera vez sus propios chips de inteligencia artificial, y el aparato que estrena su proyecto de centros de datos espaciales es modesto: un satélite experimental llamado MVP, con cuatro unidades de procesamiento tensorial (TPU) y un poder de cómputo equivalente al de un solo servidor, según reportó The New York Times. Despegará el 1 de octubre de 2026 en un Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, dentro de la misión compartida Transporter-18, y operará cerca de un año. El prototipo, construido junto con la firma satelital Planet, está pensado para comprobar si el hardware sobrevive al despegue, la radiación y los extremos de temperatura. Es el primer vuelo de Project Suncatcher, la apuesta que Google presentó en noviembre de 2025 para llevar el cómputo de IA a la órbita baja.
Qué va a medir MVP en órbita
La primera prueba es el viaje. Un despegue a la órbita baja dura unos 10 minutos y somete a la nave a cargas sostenidas de hasta 10 veces la fuerza de gravedad; componentes como los chips pueden recibir entre 50 y 100 g, según explicó Google en su blog. El equipo sacudió el satélite en sus tres ejes para imitar las frecuencias de un lanzamiento y el hardware aguantó.
La segunda es la radiación. Google probó sus TPU en el haz de protones del Crocker Nuclear Laboratory de la Universidad de California en Davis mientras ejecutaban cargas de IA, y afirma que sus chips Trillium resistieron una dosis total ionizante mayor que la que recibirían en una misión de cinco años. De acuerdo con el reportaje del Times, los errores provocados por la radiación en esas pruebas se corregían, en general, reiniciando los chips.
La tercera es el calor, y es la más incómoda. En el vacío no hay aire que se lleve la temperatura, así que la única salida son los radiadores. Google combinó tubos de calor y paneles radiadores, un sistema que hasta ahora solo se probó en una cámara de vacío térmico en tierra. Travis Beals, director sénior de gestión de producto de Suncatcher, dijo al periódico neoyorquino que los chips pueden trabajar unos 15 minutos antes de apagarse para enfriarse. De acuerdo con el mismo reportaje, el conjunto funcionará con alrededor de un kilovatio de energía solar y responderá consultas sencillas de Gemini desde la órbita.

Un servidor en órbita, lejos de un centro de datos
La distancia entre MVP y lo que Google dibuja para el futuro es enorme. La empresa proyecta satélites con decenas de TPU cada uno, volando en grupos y conectados por láseres de gran ancho de banda a distancias muy cortas. The New York Times reporta que Google explora flotas de más de 80 naves, y el Baton Rouge Business Report, que resume ese reportaje, añade que también estudia un satélite a la medida del largo de una cancha de fútbol.
El diseño técnico ya estaba en el artículo de investigación de noviembre de 2025: una constelación ilustrativa de 81 satélites a 650 kilómetros de altitud, en un grupo de un kilómetro de radio, con enlaces entre naves de decenas de terabits por segundo para igualar a un centro de datos en tierra. Su demostrador de laboratorio llegó a 1.6 terabits por segundo con un solo par de transceptores.
La tabla compara el prototipo que despega el 1 de octubre con ese diseño.
| Aspecto | Satélite MVP (lanzamiento: 1 de octubre de 2026) | Diseño de Project Suncatcher |
|---|---|---|
| Chips | Cuatro TPU, equivalentes a un servidor | Decenas de TPU por satélite |
| Satélites | Uno | Flotas de más de 80; grupo ilustrativo de 81 a 650 km |
| Enlaces entre naves | No aplica: vuela solo | Láseres de decenas de terabits por segundo; primera prueba con dos satélites en 2027 |
| Operación | Ciclos de unos 15 minutos antes de apagarse para enfriar; alrededor de 1 kW solar | Constelaciones que a largo plazo podrían llegar a la escala de gigavatios |
| Horizonte | Cerca de un año de operación | Costos comparables con los de un centro de datos en tierra hacia mediados de la década de 2030 |
James Manyika, vicepresidente sénior de investigación de Google, calificó de excelentes los resultados de las pruebas de vibración, pero admitió ante el Times que el esfuerzo está en una etapa temprana y que la empresa no espera tener nada útil en operación en los próximos años, según la reproducción de WION.
El calendario cambió desde 2025
Cuando presentó Suncatcher, Google fijó como siguiente hito una misión de aprendizaje con Planet: dos satélites prototipo antes de principios de 2027. El plan se partió en dos. Primero vuela MVP, un solo satélite, en octubre de 2026; la prueba de los enlaces láser entre dos naves queda para 2027, según el blog de la compañía publicado el 24 de septiembre.
El argumento económico no cambió. Google sostiene que en la órbita adecuada un panel solar rinde hasta ocho veces más que en la Tierra y calcula que, si el precio del lanzamiento baja de 200 dólares por kilogramo hacia mediados de la década de 2030, operar un centro de datos espacial costaría aproximadamente lo mismo que la energía de uno terrestre equivalente, medido por kilovatio al año. Es una proyección de la propia empresa, sin verificación independiente.
Google tampoco llega sola. La startup Starcloud, respaldada por Nvidia, puso en órbita una GPU H100 en noviembre de 2025 y la usó para ejecutar Gemma, un modelo abierto de Google, recordó The Next Web.
MVP no dirá si un centro de datos en el espacio es rentable; dirá algo previo y más básico: si un chip comercial de Google aguanta un año de radiación y calor sin aire alrededor. Con esa respuesta se diseñan los dos satélites de 2027.