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Vance promete un estrecho de Ormuz libre de peajes "a largo plazo"; Irán dice que serán 60 días

EE. UU. promete que Ormuz quedará sin peajes; medios iraníes hablan de cobros tras 60 días.

por Ricardo Perez
Vance promete un estrecho de Ormuz libre de peajes "a largo plazo"; Irán dice que serán 60 días

TL;DR:

  • Vance afirmó en CNBC que Washington espera un Ormuz sin peajes a largo plazo, pero evitó garantizar la libertad de navegación.
  • La agencia iraní Fars sostiene que el tránsito será gratuito solo 60 días y que luego Irán y Omán cobrarán por "servicios marítimos".
  • BIMCO advierte que cruzar el estrecho sigue siendo muy riesgoso por las minas; el petróleo cayó cerca de 5% el lunes.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo este lunes 15 de junio que Washington espera que el estrecho de Ormuz quede abierto sin peajes "a largo plazo", aunque admitió que varios detalles clave todavía se están negociando. Sus palabras llegaron un día después de que Estados Unidos e Irán anunciaran un acuerdo marco para terminar su guerra y reabrir la vía marítima, cerrada al tráfico comercial desde que el conflicto estalló el 28 de febrero. Vance no llegó a afirmar que el pacto garantice la libertad de navegación, y del lado iraní la lectura es muy distinta: medios estatales aseguran que el paso gratuito durará apenas 60 días. Por Ormuz circula cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, así que lo que se decida ahí mueve los mercados energéticos globales.

En una entrevista con CNBC, Vance presentó el peaje cero como una expectativa, no como algo ya cerrado:

"Nuestra expectativa es que el estrecho se abra de forma libre de peajes a largo plazo. Eso es algo que vamos a resolver en estas negociaciones técnicas."

El matiz importa. El vicepresidente evitó afirmar que el memorando de entendimiento, firmado de forma digital el domingo, asegure la libertad de navegación, como subrayó el Times of Israel. Traducido: hasta que terminen esas conversaciones técnicas, nada impide del todo que Teherán cobre por dejar pasar a los barcos. En paralelo, Vance bajó las expectativas sobre el dinero. En la ABC dijo que la firma no libera ni un dólar de los activos iraníes congelados y que el alivio de sanciones solo llegará si Teherán desmantela de forma verificable su reserva de uranio altamente enriquecido. La parte nuclear, de hecho, quedó para una ronda aparte de 60 días.

Dos relatos opuestos sobre el mismo papel

Si Washington vende el acuerdo como la apertura total de Ormuz, Teherán cuenta otra película. La agencia iraní Fars asegura que el tránsito será gratuito solo durante 60 días; pasado ese plazo, Irán y Omán administrarían el estrecho y cobrarían a los buques mercantes tarifas por servicios de seguridad, navegación, ambientales y de seguro. Antes de la guerra, Ormuz era una vía internacional reconocida y sin peajes.

Según Fars, en los últimos compases de la negociación se sumó una cláusula que refuerza la soberanía conjunta de Irán y Omán sobre el paso, apoyada en una expresión clave: "servicios marítimos".

"El uso del término 'servicios marítimos' significa que Estados Unidos ha aceptado el pago de peajes a Irán."

Otra agencia, Mehr, fue más allá y dijo que el borrador contempla liberar 24.000 millones de dólares en activos iraníes en un plazo de 60 días —la mitad antes de iniciar las conversaciones— y reabrir el paso "en 30 días conforme a los arreglos iraníes". Nada de eso está confirmado oficialmente: el texto del pacto todavía no se hizo público y se firmará el viernes 19 de junio en Suiza, con el canciller iraní Abbas Araghchi y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. La sola posibilidad de cobros encendió inquietud inmediata en Europa.

Las minas, no la diplomacia, son las que cierran el paso

El anuncio político no movió el agua. La asociación naviera BIMCO mantiene que cruzar Ormuz sigue siendo de alto riesgo, y el problema tiene nombre: minas.

"Seguimos considerando muy riesgoso que los barcos inicien tránsitos en este momento."

Lo dijo Jakob Larsen, director de seguridad de BIMCO, que sumó un dardo a las promesas: por la falta de detalles y un historial de garantías "demasiado optimistas", la organización cree que la situación sigue siendo volátil. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ya había dicho ante el Senado el 2 de junio que Irán minó "grandes segmentos" de Ormuz, aguas internacionales. Despejar esos artefactos con dragaminas y drones submarinos puede tomar semanas —entre 40 y 50 días, según fuentes de seguridad marítima— antes de que aseguradoras y petroleras se animen a zarpar.

Trump, en cambio, apuró el calendario. Desde la cumbre del G7, junto al presidente francés Emmanuel Macron, sostuvo que ya se están retirando un par de minas, que algunos barcos empiezan a salir y que el viernes el estrecho quedará "completamente abierto". Los datos de rastreo dicen otra cosa: no hay una oleada de buques rumbo a Ormuz.

Strait of hormuz between iran and oman
Photo by Planet Volumes / Unsplash

Por qué volver a la normalidad será cuestión de meses, no de días

El cuello de botella es real. Cientos de buques siguen atrapados dentro del Golfo Pérsico, y BIMCO calcula que vaciarlo llevará varias semanas. Datos de rastreo de Kpler contabilizaban unos 155 petroleros en la zona el domingo. Hoy cruzan apenas entre cinco y diez naves por día, frente a las 130 a 140 previas a la guerra, según declaró a CNBC el director ejecutivo de Frontline, Lars Barstad, que aun así confía en que el tráfico se recupere rápido una vez que el acuerdo sea creíble.

Las grandes navieras prefieren esperar:

  • Maersk dijo que es pronto para evaluar el impacto del pacto.
  • La japonesa Nippon Yusen espera que las operaciones se normalicen cuanto antes.
  • Mitsui O.S.K. Lines solo retomará la navegación cuando la seguridad esté plenamente confirmada.

El mercado, eso sí, ya respiró: el petróleo cayó alrededor de 5% el lunes apenas se conoció el acuerdo. La cuenta larga es la que preocupa. Para los analistas de ICIS, recuperar los volúmenes de transporte previos al conflicto es, de forma realista, "una historia de 2027".

Por ahora, la reapertura de Ormuz vive más en los anuncios que en el agua. Mientras el texto del acuerdo siga sin publicarse, las minas sigan ahí y la pregunta del peaje siga abierta, el estrecho más vigilado del comercio mundial seguirá funcionando a media máquina, y cada palabra de Vance y de Teherán pesará en lo que pague el resto del planeta por llenar el tanque.

Fuentes: 1, 2, 3

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