RAM-ageddon: la escasez de memoria por la IA es una crisis de supervivencia para los pequeños fabricantes
La IA devora la memoria y amenaza a los pequeños fabricantes: Apple sube precios, GoPro está al borde de la quiebra.
TL;DR:
- Samsung, SK Hynix y Micron redirigieron capacidad de producción hacia memoria de alta demanda para IA, vaciando el suministro convencional y disparando precios de DRAM entre 700% y 800% interanual en segmentos de electrónica de consumo.
- Apple subió sus MacBooks hasta $300 de la noche a la mañana; GoPro emitió una advertencia formal de duda sobre su continuidad como empresa tras ver sus costos de memoria subir entre 80% y 115% en una sola semana.
- IDC califica la situación como "una crisis existencial absoluta" para los pequeños fabricantes, que no pueden ni acceder al suministro porque los proveedores solo atienden a los clientes grandes.
El auge de la inteligencia artificial creó una crisis de chips de memoria que está partiendo a la industria electrónica en dos velocidades. Apple subió el precio de una MacBook Pro de $1,699 a $1,999 de un día para otro —mismo hardware, nada nuevo, sin previo aviso— y Microsoft eliminó su configuración de Xbox más potente para recortar uso de memoria. Eso es lo que le pasa a quien tiene palanca de negociación y miles de millones en caja. A Mono Technologies, una startup de tres personas que fabrica routers de nicho, la historia le sale diferente.
El router de $600 que ya no puede fabricarse igual
Tomaž Zaman fundó Mono Technologies en 2024 con un producto concreto: un kit de desarrollo de router para aficionados a las redes que querían acelerar sus conexiones de internet. Precio de venta: $600. Fabricó y envió casi 1,000 unidades. Funcionó lo suficiente como para que llegaran 1,300 nuevos clientes, cada uno con un depósito de $100 esperando el siguiente lote.
La RAMageddon llegó primero.
Los 8 gigabytes de DRAM de Micron que necesita su router costaban $35 cuando Zaman desarrolló el producto. Hoy cuestan $300 —un aumento de más de ocho veces—. Una empresa de tres personas no tiene margen para absorber eso.
"Incluso un router de nuestra clase no ofrece buen valor si lo fabricas a $900 o $1,000. Pero tenemos que hacerlo, o lo recortamos al mínimo absoluto."
— Tomaž Zaman, cofundador de Mono Technologies, en declaraciones a CNBC
Zaman todavía no ha decidido si lanzará una segunda producción subiendo el precio al menos un tercio o si presentará un modelo nuevo con 75% menos memoria. Las dos opciones son malas. Y su caso, según los analistas, se repite en decenas de empresas pequeñas en todo el mundo.
Por qué la IA se quedó con los chips de todos
El problema es estructural. Las grandes empresas de computación en la nube —Meta, Google, Microsoft, Amazon— firmaron contratos de suministro abiertos con los tres fabricantes que controlan entre el 90% y el 95% de la producción global de DRAM: Samsung, SK Hynix y Micron. La señal era clara: tomarían toda la producción posible, a cualquier precio.
Los tres fabricantes respondieron reconvirtiendo líneas de producción hacia HBM (high-bandwidth memory), la memoria especializada que usan los aceleradores de IA como las GPU de Nvidia. Cada oblea dedicada a HBM es una oblea que no produce DRAM convencional para laptops, teléfonos ni routers. Los centros de datos ya consumen cerca del 50% del suministro global de memoria, cuando hace cinco años representaban el 32%. Iniciativas como Stargate de OpenAI necesitan por sí solas hasta el 40% de la producción global de DRAM al mes, según estimaciones de analistas.
El resultado en precios es contundente: la memoria DDR4 acumula aumentos de entre 700% y 800% interanual en segmentos de electrónica de consumo, según datos de la NCTA. La participación de la memoria en el costo de fabricación de un router pasó de aproximadamente 3% a más del 20% en un año.
Analistas de Deutsche Bank describieron el escenario en un reporte reciente: la producción de chips de memoria se ha convertido en un juego de suma cero —cada oblea para servidores de IA es una oblea que no llega a smartphones, PCs ni vehículos— y el impacto ya "ha convertido a los chips de memoria en una variable macroeconómica".
Apple y Microsoft absorben el golpe; el consumidor lo paga
El 25 de junio, Apple subió el precio de la MacBook Pro de $1,699 a $1,999 y el de la MacBook Neo —su opción económica, presentada en marzo— de $599 a $699. Acompañaron los aumentos con una declaración que no dejaba mucho espacio a la interpretación: la compañía "nunca había visto un aumento de componentes tan grande y tan rápido". Tim Cook había anticipado la movida días antes en una entrevista con The Wall Street Journal, describiendo la situación de la memoria como
"una inundación que ocurre una vez en cien años."
— Tim Cook, CEO de Apple
Horas después de los anuncios de Apple, Microsoft confirmó que el precio del Xbox Series S subiría $100 hasta unos $500, y que eliminaría de su catálogo el modelo de 2 terabytes de almacenamiento. En su blog, la empresa admitió que las consolas se venden por debajo de su costo de fabricación y que los precios de memoria y almacenamiento para consola "han subido más de 2.5 veces" con otra duplicación proyectada para el otoño de 2027. Dell aumentó sus laptops entre 15% y 20%. HP reconoció ante inversionistas que sus ganancias operativas en la división de PCs estarán "por debajo de nuestro rango a largo plazo durante el resto del año", con precios de memoria que "prácticamente se duplicaron trimestre a trimestre".
La siguiente pregunta es cuándo le toca al iPhone. Nabila Popal, analista de IDC, anticipa que el aumento llegará pronto, y que podría ser más alto de lo esperado dado el tamaño de los incrementos ya aplicados a Mac e iPad. Entre tanto, Apple estaría lobbying ante la administración Trump para obtener autorización de comprar memoria de ChangXin Memory Technologies (CXMT), fabricante chino en lista negra del Departamento de Defensa, con el objetivo de reducir su dependencia de los proveedores actuales y mejorar su posición en las negociaciones. Según analistas citados por medios especializados, la movida no resolvería la escasez pero sí le daría a Apple algo de ventaja negociadora.
El eslabón más débil: GoPro al borde, startups sin siquiera acceso al suministro
Para los grandes, la crisis es un problema de márgenes. Para los pequeños, es una pregunta de supervivencia.
GoPro ya venía en caída —ingresos abajo 26% en el primer trimestre de 2026— cuando en la última semana de marzo sus costos de memoria se dispararon entre 80% y 115% en una sola semana, y los proveedores avisaron que además recortarían los volúmenes de entrega. Con reservas de efectivo en $49.7 millones frente a obligaciones de crédito de $135 millones, la empresa presentó ante la SEC el 1 de junio una advertencia formal respaldada por su auditora PricewaterhouseCoopers: hay "duda sustancial" sobre su capacidad de continuar como negocio en marcha. La empresa que popularizó la cámara de acción —que llegó a cotizar por encima de $90 en 2014— hoy cotiza por debajo de $1.
GoPro está explorando una venta, una fusión o un giro hacia el sector aeroespacial y de defensa. Ya recortó el 23% de su plantilla y carga con un compromiso irrevocable de compra de componentes de memoria por $24.5 millones, un lastre enorme para una empresa que sangra efectivo. Sonos también acumula una caída del 23% en su valor bursátil en lo que va del año, con la misma presión en márgenes.
Elaine Ferguson, cofundadora de W5 Technologies, que fabrica equipo de comunicaciones para contratistas de defensa, ordenó a principios de 2026 un servidor que costaba $8,839. Para su segundo cliente, el mismo equipo ya valía casi $15,000 y la fecha de entrega se corrió de mayo a agosto. Terminó ofreciéndole al cliente un servidor usado y pagando el viaje de su equipo para la instalación.
Para fabricantes de dispositivos por debajo de los $100 —smartphones regionales, gadgets de nicho, pequeñas marcas locales—, el problema es todavía más crudo. No es solo el precio.
"No van a poder conseguir la memoria porque los proveedores solo contestan las llamadas de los grandes."
— Nabila Popal, analista de IDC, citada por CNBC
Sin alivio visible antes de 2028
Los números hacia adelante no reconfortan. Jefferies advierte que los precios de memoria podrían subir hasta 50% en el tercer trimestre de 2026 y otro 30% a 40% antes de fin de año, con un aumento adicional de 40% a 45% proyectado para 2027. Deutsche Bank estima que el suministro permanecerá ajustado "más allá de 2028". El analista Ming-Chi Kuo proyecta que hasta el 15%-20% de la capacidad de fabricación destinada actualmente a electrónica de consumo podría redirigirse a centros de datos en 2027.
Construir una fábrica de chips de memoria tarda entre dos y tres años. Los proyectos anunciados no estarán en operación antes de 2027, como mínimo, y la demanda de IA no da señales de desacelerar: las grandes tecnológicas están en camino a gastar alrededor de $650 mil millones en 2026 en infraestructura de IA, un 80% más que el récord del año anterior.
Del otro lado del tablero, los ganadores están bien contabilizados. En su último reporte trimestral, Micron reveló ingresos más que cuadruplicados y un margen bruto de casi 85%, desde el 39% de un año atrás. Sus acciones subieron 16% ese día y acumulan cerca del 800% de ganancia en el último año. SK Hynix y Samsung muestran trayectorias similares. En California ya fue presentada una demanda colectiva contra los tres fabricantes por supuestas prácticas de fijación de precios.
Lo que la IA prometió fue eficiencia. Lo que está entregando primero es una factura que pagan los que menos pueden permitírselo.