TL;DR:
- Rocket Lab avanzó la compra de Iridium, pero Peter Beck dijo que no planea disputar ahora la banda ancha satelital de Musk y Bezos.
- La empresa reportó 234 millones de dólares en ingresos trimestrales y 2,360 millones en backlog, ambos récords, mientras amplía su presencia con GHOST y Rocket Lab Germany.
- Neutron todavía no tiene una nueva fecha de vuelo: Rocket Lab apunta a llevarlo a la plataforma en el cuarto trimestre de 2026 y admite que la ventana para lanzarlo este año se reduce.
Rocket Lab quiere controlar la cadena completa del negocio espacial, desde fabricar un cohete hasta operar los servicios que funcionan en órbita, pero no pretende copiar cada producto de SpaceX. Peter Beck, fundador y CEO, marcó ese límite durante la llamada de resultados del 10 de agosto: el espectro de banda L de Iridium no está pensado para competir de frente en banda ancha con los proyectos de Elon Musk y Jeff Bezos. Tres días después, la compañía avanzó los trámites de su adquisición de Iridium por aproximadamente 8,000 millones de dólares. La apuesta es convertirse en una empresa espacial integrada sin entrar ahora en la batalla más costosa del internet satelital.
Iridium avanza, pero no convierte a Rocket Lab en otro Starlink
El periodo de espera previsto por la ley antimonopolio Hart-Scott-Rodino venció el 12 de agosto. Rocket Lab presentó al día siguiente el formulario S-4 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, mientras que las dos compañías solicitaron el 10 de agosto a la Comisión Federal de Comunicaciones la transferencia de licencias y autorizaciones de Iridium. El registro S-4 todavía no es efectivo y la operación sigue sujeta al voto de los accionistas de Iridium, otras autorizaciones y condiciones de cierre. La empresa mantiene como objetivo completar el acuerdo a mediados de 2027.
La operación anunciada el 29 de junio daría a Rocket Lab una constelación de 66 satélites, más de 2.5 millones de suscriptores y más de 870 millones de dólares en ingresos anuales. Es la pieza con la que la compañía pretende sumar aplicaciones y servicios a sus dos negocios existentes, lanzamientos y sistemas espaciales.
Cuando un analista de Stifel preguntó si la red podría ampliarse hacia banda ancha, Beck respondió que la banda L es "el tipo de espectro equivocado para banda ancha". Añadió que nunca dice nunca, pero que "las dos personas más ricas del mundo van tras eso", una alusión a Musk y Bezos, y calificó esa competencia como un reto considerable.
La decisión no deja a Iridium sin mercados de crecimiento. Rocket Lab ha señalado oportunidades en internet de las cosas, conexión directa con dispositivos, posicionamiento, navegación y temporización, además de servicios para defensa, aviación y seguridad marítima. El parecido con SpaceX está en la estructura del negocio: construir, lanzar y operar. El servicio final no tiene que ser otro Starlink.

GHOST y Alemania amplían el mapa de Rocket Lab
La expansión no se limita a Iridium. Rocket Lab presentó GHOST, un sistema que empaqueta cohetes Electron o HASTE, infraestructura de lanzamiento, soporte terrestre y control de rango en contenedores estándar. Su primera instalación será el Launch Complex 4 en Kodiak, Alaska, con dos plataformas y un debut operativo previsto para una misión suborbital en 2027. Con ellas, la compañía contabiliza seis plataformas en tres sitios de lanzamiento y dos hemisferios.
GHOST apunta sobre todo a campañas de defensa, pruebas de tecnologías hipersónicas y misiones que requieren acceso soberano al espacio. Su valor comercial dependerá de que Rocket Lab convierta la movilidad prometida en campañas reales fuera de sus complejos actuales. Por ahora, Alaska es la primera ubicación confirmada.
La empresa también constituyó Rocket Lab Germany GmbH tras comprar Mynaric, fabricante de terminales de comunicación láser con sede en Múnich. La filial busca oportunidades para producir satélites, cargas útiles y componentes en Alemania, además de ofrecer en el futuro servicios de Electron y Neutron a clientes europeos. Rocket Lab no anunció una nueva plataforma europea ni una fábrica ya comprometida: presentó una estructura corporativa desde la que podría ampliar la manufactura local.
Los récords del trimestre no resuelven el calendario de Neutron
Rocket Lab cerró el segundo trimestre de 2026 con ingresos récord de 234 millones de dólares, 62% más que un año antes, y un backlog de 2,360 millones, 137% más interanual. Para el tercer trimestre proyecta entre 250 y 265 millones de dólares en ingresos y una pérdida de EBITDA ajustado de 17 a 23 millones. El crecimiento existe, pero también el gasto necesario para integrar adquisiciones y terminar Neutron.
La previsión anterior al reporte colocaba los ingresos cerca de 232 millones de dólares y ya identificaba a Neutron y la financiación de Iridium como las variables que podían pesar más que una sorpresa menor en ventas.
La redacción del calendario cambió. Rocket Lab dice ahora que la producción del tanque de la primera etapa está alineada con llevar Neutron a la plataforma en el cuarto trimestre de 2026. Eso no equivale a lanzarlo entonces. Beck reconoció que la ventana para un vuelo antes de terminar el año se está reduciendo y la compañía no dio una nueva fecha para el debut.
Neutron es el vehículo reutilizable de carga media que debe atender misiones comerciales, civiles y de seguridad nacional, además de lanzar infraestructura propia. Sin ese cohete, la integración vertical queda incompleta y la oferta orbital propia de Rocket Lab seguirá limitada a Electron, un vehículo pequeño.
La valoración descansa sobre negocios que todavía deben integrarse
Tim Farrar, presidente de TMF Associates, sostuvo en el podcast Prof G Markets que Rocket Lab y AST SpaceMobile siguen la estrategia de integración vertical de SpaceX, pero que sus valoraciones son elevadas frente a los negocios que operan hoy. Es la opinión de un analista, no un consenso ni una medición independiente del valor justo de la acción.
Farrar hizo una distinción favorable para Rocket Lab: Iridium ya es un negocio establecido que genera flujo de caja y se concentra en servicios de seguridad, navegación, aviación y conectividad marítima, áreas menos expuestas a una competencia directa con Starlink. A la vez, consideró que el retraso de Neutron deja una parte material de la estrategia pendiente de ejecución. Mencionó que algunos analistas esperan un vuelo en 2027, fecha que Rocket Lab no ha adoptado como guía oficial.
La financiación de Iridium añade otra prueba. Rocket Lab obtuvo compromisos para un préstamo puente garantizado de 3,600 millones de dólares a 364 días, pero busca sustituirlos con deuda permanente y capital. También quiere conservar, con autorización de los prestamistas, una línea de crédito de Iridium que tenía 1,775 millones pendientes al 30 de junio, y abrió un nuevo programa para vender acciones en el mercado y reducir el uso del puente.
Rocket Lab ya eligió el terreno: lanzamientos, manufactura y servicios especializados, no una guerra inmediata por el internet residencial. Esa estrategia dejará de depender de promesas cuando la compra de Iridium cierre, Neutron alcance la órbita y la expansión de GHOST y Alemania produzca operaciones medibles.