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NASA confirma que su avión captó el eclipse; E-CorMag ya tiene datos de la corona

NASA publicó la captura realizada por SAMI sobre Islandia. Otro equipo consiguió dos minutos despejados para obtener con E-CorMag datos del hierro XIV y la polarización de la corona.

por Dilis Salazar
A breathtaking solar eclipse displaying the Baily's Beads effect and solar corona.
Foto de Jesús Esteban San José en Pexels

TL;DR:

  • NASA confirmó que el instrumento SAMI, instalado en el morro de un WB-57, captó el eclipse del 12 de agosto sobre Islandia.
  • Una misión irlandesa e italiana consiguió una ventana despejada de dos minutos y obtuvo con E-CorMag datos del hierro XIV y de la polarización de la corona.
  • Los registros confirman que ambas misiones obtuvieron datos, pero todavía deben calibrarse y compararse antes de producir conclusiones sobre el campo magnético y el calentamiento de la corona.

El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 ya dejó sus primeras observaciones científicas. NASA confirmó que su avión WB-57 captó la corona sobre Islandia con SAMI, un sistema de cámaras instalado en el morro de la aeronave. En otra misión sobre el Atlántico, investigadores de Irlanda e Italia consiguieron dos minutos despejados para operar el telescopio E-CorMag y recoger datos de una línea espectral del hierro XIV. El material puede ayudar a estudiar la dirección del campo magnético y el calentamiento de una región que ronda los dos millones de grados Celsius, aunque las mediciones todavía necesitan calibración y comparación antes de sostener un resultado científico.

NASA ya publicó la captura del WB-57

La página audiovisual de NASA dedicada a los experimentos del eclipse incluye video e imágenes obtenidos por SAMI desde el WB-57. Es la confirmación posterior al vuelo que faltaba: la misión no se quedó en el despegue ni en una transmisión desde tierra, sino que registró la corona desde los cielos de Islandia.

SAMI, sigla de SCIFLI Multispectral Airborne Imager, reúne cuatro cámaras que observan en distintas longitudes de onda visibles e infrarrojas. La misión estaba diseñada para llevar el WB-57 a unos 50,000 pies, cerca de 15 kilómetros de altitud, tanto para quedar por encima de las nubes como para registrar parte de la luz infrarroja que las capas bajas de la atmósfera absorben.

El avión debía avanzar a unas 460 millas por hora, alrededor de 740 km/h, siguiendo la sombra de la Luna. Ese movimiento estaba diseñado para alargar la observación de la corona desde el máximo terrestre de 2 minutos y 18 segundos hasta casi tres minutos. NASA todavía no ha publicado en la página consultada un balance científico de las imágenes, pero sí el registro del eclipse captado durante la misión.

Ese margen de segundos y el riesgo de nubes ya explicaban por qué el WB-57 era una pieza central del operativo. La diferencia ahora es verificable: SAMI consiguió la captura que antes del eclipse solo figuraba en el plan.

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E-CorMag consiguió los dos minutos que necesitaba

La segunda confirmación llegó desde una aeronave del Irish Air Corps. Laura Hayes y Peter Gallagher, del Dublin Institute for Advanced Studies, volaron junto con investigadores de Trinity College Dublin y del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia hasta la franja de totalidad situada al oeste de Irlanda.

El pronóstico sobre el Atlántico no era favorable, pero el equipo encontró un claro justo antes de que la Luna cubriera por completo al Sol. La tripulación despresurizó la aeronave y abrió una ventana especializada para evitar las distorsiones de un cristal convencional. Tras usar un filtro durante la fase parcial, los científicos lo retiraron durante la totalidad y realizaron la observación. Hayes dijo a The Journal que la misión "no pudo haber salido mejor".

E-CorMag obtuvo datos de una línea espectral del hierro XIV, asociada con plasma cercano a los dos millones de grados Celsius. El instrumento también registra la polarización de esa luz, una propiedad que permite inferir la dirección del campo magnético de la corona. Eso no equivale todavía a un mapa definitivo: primero hay que calibrar la señal y contrastarla con mediciones comparables.

Hayes indicó que el equipo planeaba hablar con sus colegas de NASA durante la semana que comienza el 17 de agosto para comparar los datos. Esa confrontación importa porque las plataformas volaron a alturas y velocidades distintas, pero observaron el mismo eclipse con instrumentos orientados a estudiar la corona.

Las imágenes no resuelven todavía el misterio de la corona

El objetivo de fondo sigue abierto. La corona puede alcanzar alrededor de dos millones de grados Celsius pese a encontrarse por encima de una superficie solar mucho más fría. Los campos magnéticos aparecen entre las explicaciones del transporte y la liberación de energía, pero medirlos en esa región es difícil porque el brillo del disco solar oculta su tenue atmósfera exterior.

Antes del eclipse, el Instituto de Astrofísica de Canarias y Predictive Science habían calculado cómo debía verse la estructura coronal. Las imágenes y mediciones del 12 de agosto permiten someter esos modelos a una comparación con el Sol real, no declarar desde una fotografía que una explicación ya quedó demostrada.

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El despliegue también miró hacia la atmósfera terrestre. NASA había programado 80 globos en Islandia durante un periodo que empezaba 18 horas antes del eclipse y terminaba ocho horas después, con el fin de medir cambios en la capa límite cercana al suelo. En España, otros seis globos llevarían cámaras de 360 grados e instrumentos para registrar ozono. La documentación pública consultada describe el diseño de esos experimentos, pero todavía no ofrece sus resultados atmosféricos.

Un día después del eclipse, el avance confirmado es operativo y medible: SAMI captó la corona desde el WB-57 y E-CorMag regresó con datos obtenidos durante la totalidad. Saber qué revelan sobre el campo magnético, el calentamiento coronal y la respuesta de la atmósfera exigirá el análisis que comienza ahora.

Fuentes: 1, 2, 3

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