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El NGI de Lockheed supera dos pruebas de motor, pero aún no ha volado

Lockheed Martin y L3Harris probaron por separado la resistencia y la combustión de la segunda etapa del Next Generation Interceptor. Los resultados lo acercan a su revisión de diseño, aunque todavía no validan el misil en vuelo.

por Dilis Salazar
Low angle of unrecognizable technicians inspecting detail of new rocket booster at industrial space factory
Foto de SpaceX en Pexels

TL;DR:

  • Lockheed Martin y L3Harris anunciaron dos pruebas terrestres de la segunda etapa del Next Generation Interceptor.
  • Un ensayo llevó la carcasa más allá de la presión prevista en el lanzamiento; el otro completó toda la combustión del motor en vacío simulado.
  • Los resultados alimentarán la revisión crítica de diseño de 2026, pero todavía no equivalen a una prueba de vuelo o intercepción.

Lockheed Martin y L3Harris anunciaron que la segunda etapa del Next Generation Interceptor (NGI) superó dos ensayos terrestres distintos en agosto de 2026: una prueba de ruptura de la carcasa del motor y un encendido estático de duración completa en un entorno de vacío simulado. Los resultados aportan datos para la revisión crítica de diseño prevista para finales de 2026, pero no demuestran todavía que el interceptor completo pueda volar o destruir un blanco. Lockheed mantiene como objetivo desplegar el NGI en 2030, después de que la Agencia de Defensa de Misiles de Estados Unidos reconociera un retraso de 18 meses por problemas técnicos.

Las dos pruebas midieron cosas diferentes

El primer ensayo, anunciado el 4 de agosto, examinó la resistencia de la carcasa de la segunda etapa. Los ingenieros presurizaron con agua la estructura compuesta, reforzada con fibra de carbono, más allá de las cargas previstas durante el lanzamiento. La carcasa soportó la carga exigida antes de romperse, según Lockheed Martin. En este tipo de prueba, la falla final es deliberada: permite conocer el margen estructural del componente.

El 10 de agosto, L3Harris encendió el motor sólido de la misma etapa dentro de un entorno que simulaba el vacío a gran altitud. El motor completó una combustión de duración completa y produjo información para analizar su desempeño antes de otras pruebas previstas para 2026. Este ensayo evaluó el sistema de propulsión en funcionamiento, no solo la carcasa que contiene el propelente.

La diferencia entre ambos ensayos queda así:

Prueba Fecha Qué evaluó Qué no demostró
Ruptura de la carcasa 4 de agosto de 2026 Resistencia del recipiente ante presiones superiores a las previstas en el lanzamiento Funcionamiento del motor o vuelo del interceptor
Fuego estático 10 de agosto de 2026 Combustión completa del motor sólido en vacío simulado Vuelo, guiado o intercepción de un blanco

Superar ambas pruebas reduce riesgos concretos en la segunda etapa. El alcance sigue siendo acotado: el NGI no despegó, no maniobró y no fue evaluado contra un misil objetivo.

El NGI modernizará la defensa terrestre contra misiles balísticos

La Agencia de Defensa de Misiles desarrolla el NGI para la arquitectura Ground-Based Midcourse Defense (GMD), la capa terrestre con la que Estados Unidos busca interceptar amenazas balísticas de largo alcance durante la fase media de su trayectoria. Lockheed Martin es el contratista principal y L3Harris suministra los motores sólidos de la primera y segunda etapas, además de sistemas de control que permiten orientar y maniobrar el vehículo.

La segunda etapa probada en agosto debe impulsar la carga del interceptor fuera de la atmósfera. Por eso, comprobar por separado que la carcasa resiste las cargas y que el motor mantiene su combustión en vacío simulado es necesario antes de integrar el conjunto y llevarlo a vuelo.

Defense One reportó que el NGI está contemplado dentro de la defensa por capas de Golden Dome. Aun así, los ensayos de agosto no fueron una prueba integral de Golden Dome: solo evaluaron dos aspectos de propulsión de uno de sus componentes terrestres previstos, no sus sensores, su mando y control ni sus elementos espaciales.

La meta de 2030 llega después de un retraso de 18 meses

El avance técnico no borra la presión sobre el calendario. El director de la Agencia de Defensa de Misiles, el teniente general Heath Collins, dijo al Senado el 30 de abril que el programa acumulaba 18 meses de retraso por dificultades relacionadas con el motor sólido, la medición inercial y los sensores, de acuerdo con Defense One. La revisión crítica de diseño seguía prevista para 2026.

Esa revisión determina si el diseño tiene la madurez suficiente para pasar a una integración y fabricación más avanzadas. Lockheed asegura que los datos de los dos ensayos respaldan ese paso y mantiene el despliegue para 2030. L3Harris, por su parte, no dio una fecha para el primer vuelo en su comunicado del 10 de agosto.

El calendario ya era una zona de riesgo antes de los problemas recientes. En 2024, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos advirtió que el plan para comenzar a desplegar interceptores en 2028 era optimista frente a los tiempos de desarrollo de sistemas comparables. También señaló que superponer diseño y producción podía acelerar las pruebas, pero exponía al programa a retrabajos si aparecían fallas importantes.

Las pruebas de agosto aportan evidencia favorable sobre la segunda etapa del NGI, pero la demostración decisiva sigue pendiente: integrar sus subsistemas y comprobarlos en vuelo bajo condiciones representativas. El objetivo de 2030 dependerá de que las próximas pruebas no vuelvan a abrir el diseño que Lockheed busca cerrar en 2026.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Dilis Salazar

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