TL;DR:
- El chaleco AstroRad habría bajado de 222 a 87.5 milisieverts la dosis de un astronauta durante una tormenta solar como la de agosto de 1972, según el estudio publicado el 12 de agosto de 2026 en Science Advances.
- Artemis I no encontró ninguna tormenta solar: las cifras salen de extrapolar lo que registraron dos maniquíes al cruzar el cinturón de Van Allen interior.
- Frente a la suma de eventos de octubre de 1989, que la norma médica de la NASA fija como evento de referencia de diseño, la reducción calculada baja a cerca de 40%.
Un chaleco de polietileno de 26 kilos que voló a la Luna en la cápsula Orion habría reducido cerca de 60% la dosis de radiación de un astronauta durante una tormenta solar como la de agosto de 1972, de 222 a 87.5 milisieverts. Es el resultado central del trabajo que un equipo de Estados Unidos, Alemania e Israel publicó el 12 de agosto de 2026 en Science Advances, con Jordan Houri, de la empresa StemRad, como primer autor. La cifra llega con dos condiciones. Artemis I nunca se topó con una tormenta solar, de modo que el número es un cálculo hecho sobre lo que midieron dos maniquíes al cruzar el cinturón de Van Allen interior. Y contra el evento que la NASA fija como referencia de diseño, la suma de las tormentas de octubre de 1989, la reducción cae a cerca de 40%.
Los 60% salen de un modelo, no de una tormenta que haya ocurrido
Artemis I despegó el 16 de noviembre de 2022 y amerizó el 11 de diciembre: algo más de 25 días de ida y vuelta a la Luna, sin tripulación. En dos de los asientos de pasajero viajaron maniquíes femeninos idénticos, Helga y Zohar, del experimento MARE (Matroshka AstroRad Radiation Experiment), que dirige el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). Zohar llevaba puesto el chaleco AstroRad. Helga voló sin protección.
El vuelo no coincidió con ninguna erupción solar de importancia. Lo que sí registraron los maniquíes fue el paso por el cinturón de Van Allen interior, la zona de partículas cargadas que el campo magnético terrestre mantiene atrapadas alrededor del planeta. Con esos datos, el equipo modeló cuánta protección habría dado el chaleco durante dos tormentas históricas.
Houri contó a Space.com que esperaban algo cercano a 45% y que, al ver el resultado, «pensamos que teníamos que volver y encontrar un error». La explicación que ofrecen es el reparto desigual del blindaje: el grosor del chaleco se calculó según la sensibilidad a la radiación de los órganos que cubre, y eso, según Houri, rinde alrededor de 30% más que repartir la misma masa de forma uniforme por todo el cuerpo.
Ars Technica detalló los supuestos que el modelo arrastra. El casco de Orion se representó con dos materiales simplificados y el espectro del cinturón de Van Allen se tomó de una predicción estadística en lugar de un registro directo de la radiación.

La norma de la NASA se diseña con la tormenta de 1989, y ahí el chaleco rinde menos
La norma médica NASA-STD-3001 fija dos topes de radiación. El primero es de carrera: la dosis efectiva acumulada de un astronauta debe quedar por debajo de 600 milisieverts, un límite universal para todas las edades y sexos. El segundo es por evento. El requisito [V1 4031] obliga a los programas a proteger a la tripulación frente al espectro de protones del evento solar de referencia de diseño, que la propia norma define como la suma de los eventos de octubre de 1989, y a mantener la dosis efectiva por debajo de 250 milisieverts.
Los 222 milisieverts que el estudio calcula para un evento tipo 1972 sin chaleco equivalen a 37% del presupuesto de radiación de una carrera entera; con el chaleco puesto, a menos de 15%. La tormenta con la que la NASA diseña naves y refugios, sin embargo, es la de 1989, más energética, y ahí la reducción modelada es de cerca de 40%. Los autores lo traducen a días evitados de exposición continua en el espacio profundo: 193 en el caso de 1972 y 131 en el de 1989.
La tabla resume, para cada fuente de radiación, qué reducción calcula el estudio y qué dice la norma al respecto.
| Fuente de radiación | Reducción modelada con AstroRad | Estatus en la norma NASA-STD-3001 |
|---|---|---|
| Tormenta solar de agosto de 1972 | Cerca de 60%, de 222 a 87.5 mSv | No es el evento de referencia de diseño |
| Suma de eventos de octubre de 1989 | Cerca de 40%, 131 días de exposición evitados | Evento de referencia, tope de 250 mSv |
| Rayos cósmicos galácticos | Fuera del alcance del chaleco | Sin límite formal adoptado |
Contra los rayos cósmicos galácticos el blindaje portátil no funciona
Las tormentas solares son el escenario para el que se diseñó AstroRad. La otra fuente de radiación del espacio profundo, los rayos cósmicos galácticos, llega de forma continua y con energías mucho más altas. Houri dijo a Ars Technica que usar el chaleco contra esos rayos no sería razonable, porque habría que llevarlo puesto todo el tiempo.
La ficha técnica de radiación de la Oficina del Jefe de Salud y Medicina de la NASA aporta las cifras generales: el aluminio y el polietileno, los dos materiales de blindaje más usados, reducen en promedio 50% la dosis de una tormenta solar y apenas 7% la de los rayos cósmicos galácticos, porque el propio blindaje y el tejido humano generan radiación secundaria. La agencia todavía no adopta formalmente un límite para esa fuente.
Eso deja al chaleco en un papel acotado. Houri lo describe como una medida de emergencia para usar durante horas o días, cuando los niveles de radiación suban, no a lo largo de toda la misión. Su ventaja frente al refugio blindado que Orion lleva a bordo, según el mismo equipo, es que ofrece una protección parecida sin obligar al astronauta a quedarse encerrado: puede moverse por la cabina y seguir con las tareas críticas.
El estudio lo firma la empresa que fabrica el chaleco, con dinero de tres agencias
AstroRad salió de StemRad en colaboración con Lockheed Martin. Houri es el científico principal de exploración espacial de StemRad y firma como primer autor; Oren Milstein, director general y cofundador de la empresa, aparece entre los coautores. El financiamiento, según AP, vino de la NASA, el DLR y la Agencia Espacial de Israel. El experimento MARE lo dirige el DLR, cuyo responsable de radiación es el físico Thomas Berger.
El aparato de medición sí es independiente de quien fabrica el chaleco. El DLR desarrolló, construyó y probó los detectores, y describe 1,400 posiciones de sensores con dosímetros pasivos de cristal en cada maniquí, más detectores activos a pilas colocados en pulmón, estómago, útero y médula ósea; Space.com habla de más de 5,600 sensores por maniquí. Los dos cuerpos miden 95 centímetros, se arman con 38 secciones apiladas y los fabricó la empresa estadounidense CIRS.
El 13 de agosto contamos otro caso del mismo programa lunar en el que el comunicado oficial de la NASA dejó fuera el problema que acortó el último vuelo de un astronauta.

El chaleco no viajó en Artemis II y Zohar ya está en exhibición
Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 con Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a bordo, en un vuelo de diez días alrededor de la Luna. El chaleco no fue. AP explica que la misión era corta y el espacio limitado, aunque podría terminar como equipaje de mano de tripulaciones lunares futuras. Lo que sí viajó fueron cuatro detectores de radiación mejorados del DLR, entregados a la NASA el 2 de febrero de 2026 y sujetos con velcro en cuatro puntos de la cápsula con distintos niveles de blindaje.
Houri no prevé necesidad de más pruebas en el espacio profundo por ahora, dijo a AP, porque Helga y Zohar dejaron un conjunto de datos amplio y de alta fidelidad. El equipo trabaja en una versión modular que permita ajustar un solo chaleco base a distintos cuerpos y reducir así la masa que hay que lanzar. También imprimió en 3D un componente del chaleco a bordo de la Estación Espacial Internacional con polietileno reciclado de empaques, en un proyecto con la empresa Redwire.
Para el escenario con el que la NASA diseña sus naves, la cifra utilizable es la de 1989: cerca de 40% menos dosis en una tormenta solar. Frente a los rayos cósmicos galácticos, que llegan de forma continua durante todo el trayecto, el chaleco casi no cambia nada. Zohar y el suyo ya se exhiben en el Centro Espacial Kennedy, de donde salieron rumbo a la Luna.