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Qualcomm presenta su CPU Dragonfly C1000 para IA agéntica y suma a Meta como cliente; la acción salta 9%

Qualcomm debuta en centros de datos con el CPU Dragonfly C1000, ficha a Meta y duplica su objetivo de ingresos 2029.

por Ricardo Perez
Qualcomm presenta su CPU Dragonfly C1000 para IA agéntica y suma a Meta como cliente; la acción salta 9%

TL;DR:

  • Qualcomm presentó en su Investor Day el CPU Dragonfly C1000 para centros de datos, pensado para IA agéntica, con más de 250 núcleos y frecuencias superiores a 5 GHz.
  • Meta lo usará en su flota de servidores bajo un acuerdo de varias generaciones; la producción arranca en la segunda mitad de 2028.
  • La acción subió alrededor de 9% tras duplicar a 40,000 millones de dólares su meta de ingresos ajenos a los smartphones para el año fiscal 2029.

Qualcomm dio el golpe sobre la mesa que Wall Street esperaba. En su Investor Day de este miércoles 24 de junio de 2026 en Nueva York, el fabricante de chips presentó el Dragonfly C1000, su primer CPU para centros de datos diseñado para la era de la IA agéntica, y anunció que Meta lo usará en su flota de servidores mediante un acuerdo de varias generaciones. La reacción fue inmediata: la acción de Qualcomm saltó cerca de 9% en operaciones posteriores al cierre, después de que la empresa elevara a 40,000 millones de dólares su meta de ingresos ajenos a los smartphones para el año fiscal 2029, casi el doble de los 22,000 millones que proyectaba antes. Para una compañía que vive de los teléfonos, es su apuesta más clara hasta ahora por reinventarse en el negocio que hoy mueve a toda la industria: la infraestructura de inteligencia artificial.

El Dragonfly C1000 es un procesador de propósito general para centros de datos, construido para correr cargas de IA agéntica, es decir, sistemas que ejecutan tareas de forma autónoma sin que un humano apruebe cada paso. Qualcomm lo presume con más de 250 núcleos y frecuencias por encima de 5 GHz, y con una obsesión declarada: entregar potencia de cómputo sin disparar el consumo eléctrico. La producción comercial empieza en la segunda mitad de 2028, así que por ahora se trata de un compromiso a futuro y no de un chip que ya esté montado en un rack.

El director ejecutivo de la compañía enmarcó el movimiento en el cambio de fondo que vive el sector.

"La IA agéntica está impulsando un aumento significativo en la demanda de inferencia de IA en el centro de datos. A medida que estas se convierten en las cargas de trabajo dominantes, la infraestructura tiene que ofrecer un rendimiento mucho mayor con menor consumo y costo. Eso juega directamente a favor de las fortalezas de Qualcomm, y estamos bien posicionados para este cambio. Con Qualcomm Dragonfly llevamos nuestro cómputo de alto rendimiento y bajo consumo al centro de datos, con acuerdos de varios años y varias generaciones con clientes líderes." — Cristiano Amon, presidente y CEO de Qualcomm

Meta le pone nombre y apellido a la apuesta

Un roadmap impresiona; un cliente lo vuelve creíble. El acuerdo con Meta es multianual y de varias generaciones, y según el comunicado conjunto el C1000 está destinado a alimentar la próxima generación de servidores de la red social. Conseguir a un hyperscaler de ese tamaño es justo lo que diferencia un anuncio de Investor Day de una promesa de laboratorio.

Mark Zuckerberg lo presentó como una extensión natural de una relación que ya existía en dispositivos.

"Estamos entusiasmados de seguir colaborando con Qualcomm Technologies mientras diseñan la próxima generación de CPUs para Meta. Junto con nuestras otras inversiones en cómputo, estamos construyendo rápidamente la infraestructura que necesitamos para llevar superinteligencia personal a todas las personas del mundo." — Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta

Conviene leer bien esa última frase: "junto con nuestras otras inversiones". Meta no está cambiando de bando. Su infraestructura de IA se apoya hoy en las GPU de Nvidia y en sus propios chips MTIA, y en febrero de 2026 firmó un acuerdo de 6 gigavatios con AMD. Sumar a Qualcomm no significa reemplazar a nadie, sino tener más proveedores a la mano mientras escala la inferencia. Para Qualcomm, de todos modos, es la validación que necesitaba.

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Photo by Kier in Sight Archives / Unsplash

El portafolio Dragonfly no se queda en el CPU

El CPU fue el titular, pero Qualcomm completó toda una familia de productos para centros de datos. Estas son las piezas que presentó:

  • Dragonfly C1000 (CPU): procesador de propósito general para centros de datos, con más de 250 núcleos y frecuencias superiores a 5 GHz; producción en la segunda mitad de 2028.
  • Dragonfly AI300 (acelerador de inferencia): se suma a los ya anunciados AI200 y AI250, con una cadencia anual de lanzamientos.
  • AI200: basado en la NPU Hexagon de Qualcomm, con enfriamiento líquido directo y hasta 768 GB de memoria LPDDR; las primeras entregas a clientes están previstas para finales de este año.
  • AI250: llegaría en 2027.
  • High Bandwidth Compute (HBC): una tecnología nueva para atacar los cuellos de botella de ancho de banda de memoria.

El responsable de centros de datos de la empresa insistió en que la pelea ya no se gana con piezas sueltas, sino con plataformas completas.

"Lo que las empresas necesitan ahora va mucho más allá de componentes individuales. Orquestar múltiples tipos de cómputo en una infraestructura distribuida y siempre activa es crítico. Con Qualcomm Dragonfly unimos cómputo, IA, memoria y conectividad en una plataforma unificada a escala de rack, diseñada para cargas de trabajo cada vez más complejas y guiadas por agentes, atacando cuellos de botella clave en ancho de banda de memoria y consumo de energía." — Tony Pialis, vicepresidente ejecutivo y gerente general de Data Center en Qualcomm Technologies

A esa estructura se sumó otro nombre conocido: Hugging Face también anunció una relación ampliada para llevar parte de sus cargas de trabajo a las soluciones Dragonfly.

Comprar Modular apunta al verdadero candado de Nvidia

El otro movimiento del día tiene tanto peso como el chip. Qualcomm confirmó la compra de Modular, una startup de software de IA, por unos 3,900 millones de dólares en una operación totalmente en acciones —emitirá alrededor de 19 millones de títulos— que esperan cerrar en la segunda mitad de este año.

¿Por qué importa una compra de software en una jornada dedicada a hardware? Porque Modular fabrica el lenguaje de programación Mojo y el motor de inferencia MAX, herramientas que permiten correr modelos de IA sobre chips de Nvidia, AMD, Intel y la propia Qualcomm sin reescribir el código para cada procesador. Ese es un disparo directo a CUDA, la capa de software con la que Nvidia ha amarrado a los desarrolladores durante dos décadas. La lógica es simple: por muy bueno que sea el silicio, no sirve de nada si nadie quiere programar para él. Modular le da a Qualcomm la rampa de entrada que le faltaba.

Las cifras detrás del salto de la acción

El mercado reaccionó al dinero tanto como a los chips. Estas son las metas que Qualcomm fijó para el año fiscal 2029, presentadas como objetivos de la empresa y no como resultados garantizados:

  • Ingresos ajenos a los smartphones: 40,000 millones de dólares, casi el doble de la meta previa de 22,000 millones.
  • Centros de datos: más de 15,000 millones de dólares.
  • Automotriz: 10,000 millones de dólares, con una cartera de diseños ganados que crece a 65,000 millones.
  • IoT: más de 14,000 millones de dólares.
  • Smartphones: pasarían a representar cerca de un tercio de los ingresos de su división de chips (QCT).
  • Utilidad por acción ajustada (no-GAAP): meta de más de 18 dólares.

La empresa calcula un mercado direccionable de aproximadamente 1.7 billones de dólares hacia 2030 entre dispositivos al borde, centros de datos, automotriz, industria y robótica. Pero ahí está la letra chica: los smartphones todavía aportaron dos tercios de los ingresos por productos en el trimestre cerrado en marzo, y este no es el primer intento de Qualcomm en servidores —su chip Centriq, lanzado en 2017, terminó archivado. La acción, además, ya acumulaba cerca de 30% de alza en lo que va del año antes de este anuncio.

Lo confirmado es contundente: un CPU con especificaciones de peso, un cliente con nombre y apellido, y una compra que le da a Qualcomm la capa de software que le faltaba. El resto todavía es promesa. El C1000 no se fabrica hasta 2028, el trato con Modular no cierra hasta la segunda mitad de este año y los aceleradores aún no tienen benchmarks públicos frente a Nvidia. Qualcomm hizo los movimientos correctos para sentarse en la mesa de la IA; falta ver si los ejecuta en una carrera donde Nvidia llega con años de ventaja y donde cada gran nube ya diseña su propio silicio.

Fuentes: 1, 2, 3

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