TL;DR:
- El administrador de la NASA, Jared Isaacman, recorrió el viernes 7 de agosto el Idaho National Laboratory, donde se prepara SR-1 Freedom, el primer reactor de fisión que impulsará una nave interplanetaria estadounidense.
- El lanzamiento apunta a finales de 2028 rumbo a Marte, con un reactor de más de 20 kilovatios eléctricos y un viaje de unos 225 millones de kilómetros.
- La misión cuesta más de 2,000 millones de dólares y necesita 890 millones solo en el año fiscal 2027, según el plan de gastos que la agencia envió al Congreso.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, pasó el viernes 7 de agosto en el Idaho National Laboratory (INL), en el desierto al oeste de Idaho Falls, para ver de cerca el aparato del que cuelga su promesa más ambiciosa: SR-1 Freedom, el primer reactor de fisión que impulsará una nave interplanetaria estadounidense. La gira, bautizada por la agencia "NASA Inspiration Tour: Going Nuclear", terminó en un hangar de aviación con globos, aviones antiguos y dos fechas encima de la mesa: lanzar esa nave hacia Marte a finales de 2028 y dejar un reactor compacto en la superficie lunar en 2030 para alimentar una base permanente. Lo que nadie subió al escenario fue la factura. El propio plan de gastos que la NASA mandó al Congreso cifra la misión en más de 2,000 millones de dólares.
El recorrido no empezó por ahí. Isaacman y su comitiva pasaron primero por el Materials and Fuels Complex, donde el INL montó un banco de pruebas de microrreactores que estrenará la empresa Radiant con su modelo Kaleidos, y por la Fuel Cycle Facility, en la que el laboratorio reprocesa combustible nuclear usado. En una nave del complejo los esperaba Bobby Gallagher, cofundador de Deployable Energy, junto a su batería nuclear Unity, un cilindro plateado con firmas escritas en marcador acomodadas en forma de bandera. Su equipo, formado sobre todo por ingenieros nacidos en Australia, pasó de la idea al hardware en 155 días y con 8 millones de dólares, según contó Deseret News desde el lugar.
Ese es el punto que el INL quería demostrar. En mayo de 2025 Trump firmó una orden ejecutiva que exigía al menos tres reactores en estado crítico antes del 4 de julio de 2026, y tres de los cuatro probados en Idaho (los de Antares, Deployable Energy y Aalo Atomics) llegaron a tiempo, de acuerdo con East Idaho News. Deseret cuenta el paquete completo de cuatro órdenes de aquel mes, con la meta de cuadruplicar la capacidad nuclear del país hasta 400 gigavatios en 2050, y suma ya cinco empresas con reactores críticos. El director del laboratorio, John C. Wagner, lo resumió delante de sus empleados sin adornos.
"No estoy describiendo una esperanza, estoy describiendo un historial"
Cuatro misiones nucleares del INL en doce meses
Stephen Johnson, director de Space Nuclear Power & Isotope Technologies del laboratorio, le dijo a Local News 8 que tienen cuatro misiones encima, todas con lanzamiento dentro de una misma ventana de doce meses:
- Julio de 2028: unidades calefactoras de radioisótopos para el generador MMRTG de Dragonfly, el dron que la NASA mandará a Titán, la luna grande de Saturno.
- Octubre de 2028: apoyo a la misión Rosalind Franklin, el módulo y el rover europeos que aterrizarán en Marte.
- Finales de 2028: SR-1 Freedom. Johnson habló de noviembre; Deseret y el anuncio original de la NASA apuntan a diciembre.
- Al año siguiente: un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG) para el rover Promise en la superficie lunar.
Nada de esto es un debut. Liza Raley, guía del laboratorio, recordó que los RTG salidos de Idaho alimentan a Curiosity y a Perseverance en Marte, y que uno de ellos viajó a bordo de New Horizons durante nueve años y medio: cuando la sonda despegó, Plutón todavía era un planeta, y para cuando llegó ya lo habían degradado. Esa misma sonda sigue dando material científico una década después.
El detalle español de esa lista está en la segunda línea. El rover Rosalind Franklin lleva el RLS (Raman Laser Spectrometer), construido por el Centro de Astrobiología (CAB, INTA-CSIC) junto con la Universidad de Valladolid y dirigido por el catedrático Fernando Rull. Es uno de los tres instrumentos principales del laboratorio analítico del vehículo y su trabajo será buscar biomarcadores en muestras tomadas hasta dos metros bajo la superficie, algo que ningún rover marciano ha hecho. El aterrizaje está previsto en Oxia Planum en 2030, y el calor para que la electrónica sobreviva las noches marcianas saldrá de Idaho.
Por qué un reactor y no paneles solares
La respuesta más fácil está en la Luna, que gira con un reloj brutal: 14 días de sol seguidos de 14 días de oscuridad total. Aguantar 336 horas de noche con energía solar obliga a subir desde la Tierra una granja de baterías completa, kilo por kilo. Justin Coleman, director de la División de Tecnología de Reactores Nucleares del INL, explicó a Local News 8 que la agencia todavía no necesita el reactor para los primeros pasos, pero sí para sostener una base.
"Cambiará por completo el paradigma de generación eléctrica en la Luna"
En propulsión el argumento cambia de forma. El impulso específico, la medida de eficiencia de un motor cohete, se queda alrededor de 450 segundos en los mejores motores químicos y sube a entre 800 y 1,000 en uno nuclear térmico, según los números que Isaacman manejó en el pódcast Moonshots de Peter Diamandis. Traducido a calendario: un viaje químico a Marte tarda de seis a nueve meses de ida, y uno nuclear podría bajarlo a tres o cuatro. Menos tiempo significa menos radiación acumulada por la tripulación y menos comida a bordo.

SR-1 no usará ese esquema térmico, sino propulsión nuclear eléctrica: el reactor genera electricidad y esa electricidad alimenta propulsores iónicos. Es más lento y bastante más simple. El reactor arranca dentro de las 48 horas posteriores al despegue y empuja durante cerca de un año hasta la órbita marciana, en un recorrido de 140 millones de millas (unos 225 millones de kilómetros según la conversión). Buena parte del hardware ya estaba comprado: el cuerpo de la nave es el elemento de potencia y propulsión que se había fabricado para la estación lunar Gateway, que Isaacman canceló en marzo, y Antares aportó un heat pipe que la NASA ya está usando, según explicó la gerente de programa Dianne Ezell.
SkyFall: tres helicópteros que salen de la nave en órbita marciana
SR-1 no viaja vacío. Lleva SkyFall, tres helicópteros de la clase Ingenuity gestionados por el JPL, codiseñados y cofabricados por AeroVironment, con un aeroshell que construye Firefly bajo un subcontrato de 13 millones de dólares. La nave los suelta en órbita, el vehículo de entrada atraviesa la atmósfera marciana y los despliega en pleno aire. Una vez abajo, mapearán hielo del subsuelo y buscarán sitios de aterrizaje para futuras misiones tripuladas, sin depender de un rover que les sirva de repetidor de comunicaciones.

Isaacman colgó todo esto de una analogía naval. Citó al almirante Hyman Rickover, que no diseñó la flota nuclear perfecta de un jalón sino que empezó por el USS Nautilus, un submarino imperfecto que abrió el camino a todos los demás. SR-1, dijo, es ese primer barco, y detrás debería venir una serie de misiones al estilo Apollo con materiales de mayor temperatura, mejor conversión de potencia y propulsores más capaces.
"Plantar una bandera en Marte será apenas el principio"
La factura: 2,000 millones y un desarrollo de dos años
Aquí es donde el discurso se topa con la hoja de cálculo. Un documento que la NASA envió al Congreso, revisado por Politico y reportado por el medio especializado Payload, pone la misión por encima de 2,000 millones de dólares con este reparto: 640 millones en el año fiscal 2026, 890 en el 2027, 415 en el 2028 y 180 en el 2029. Ese plan no incluye a SkyFall. El dinero saldría de la cuenta de exploración y de la Working Families Tax Cut Act de 2025, que apartó 2,600 millones para el Gateway ahora pausado.
El Congreso empujó en la misma dirección, aunque con un costo. El proyecto de asignaciones que la Cámara aprobó en comisión el 13 de mayo deja el presupuesto total de la NASA plano en 24,438 millones, sube la cuenta de Exploración un 14.7% hasta 8,926 millones y le recorta a la división de Ciencia un 17.2%, de 7,250 a 6,000 millones, según el desglose de The Planetary Society. Ese mismo texto etiqueta 110 millones para propulsión nuclear térmica, 50 para la eléctrica, 5 para investigación en fusión y 419.9 para el reactor de superficie lunar, y respalda por nombre a SR-1 y a SkyFall, dos programas que la solicitud presupuestal de la Casa Blanca para 2027 había dejado fuera.
El calendario también levantó cejas. En una reunión de las Academias Nacionales de junio, un miembro del consejo hizo notar que un desarrollo de dos años se parece más al de un cubesat que al de una nave nuclear interplanetaria. Lori Glaze, al frente de exploración en la agencia, no discutió el punto: "Es ambicioso. Es un desafío", respondió, según Payload. Deseret, que cubrió la visita desde Idaho Falls, deja constancia además de las dudas que siguen vivas sobre la seguridad de poner un reactor en órbita y sobre cómo se entrega uno intacto en la Luna.
Preguntas rápidas sobre el reactor nuclear de la NASA
¿Qué es SR-1 Freedom y cuándo despega?
Es la primera nave interplanetaria estadounidense impulsada por un reactor de fisión. Genera más de 20 kilovatios eléctricos con uranio poco enriquecido y alimenta propulsores iónicos. La NASA la lanzará a Marte a finales de 2028: el INL habla de noviembre y el anuncio original de la agencia, de diciembre.
¿Es seguro lanzar un reactor nuclear al espacio?
Sigue siendo una pregunta abierta y así lo reporta Deseret News desde la visita. El reactor no se enciende hasta 48 horas después del despegue, ya lejos de la Tierra, y va montado al final de una estructura para proteger la electrónica de la nave. Estados Unidos no vuela un reactor en el espacio desde hace décadas.
¿Cuánto tardaría un viaje a Marte con propulsión nuclear?
Un viaje con cohetes químicos toma de seis a nueve meses de ida. Con propulsión nuclear térmica podría bajar a tres o cuatro, según las cifras que Isaacman dio en el pódcast Moonshots. SR-1 usa el esquema eléctrico, más lento: empujará durante cerca de un año hasta llegar a órbita marciana.
Idaho salió del viernes con la foto y con el argumento. Lo que queda por delante son dos números con fecha: un reactor listo para viajar a la Luna en 2030 y los 890 millones que SR-1 Freedom necesita del año fiscal que empieza el 1 de octubre.