TL;DR:
- El JPL terminó la maniobra a mediados de julio, tres semanas antes de que la NASA la anunciara el 4 de agosto de 2026.
- El apagón coordinado recortó la demanda de energía de la sonda en casi 10 watts, según Scientific American. Cada Voyager pierde unos 4 watts al año.
- Kareem Badaruddin, gerente de la misión, espera dos años adicionales por nave. El blog de la agencia solo se compromete a "al menos un año más".
La NASA anunció el 4 de agosto de 2026 que sus ingenieros habían liberado energía a bordo de la Voyager 2 con una maniobra apodada "Big Bang", pero no dijo cuándo la ejecutó, cuánta energía ganó ni cómo iba la sonda gemela. Tres días después llegaron las tres respuestas. Kareem Badaruddin, gerente de la misión Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), le detalló a Scientific American que el procedimiento corrió en julio y quedó completo a mitad de mes, que recortó la demanda de energía en casi 10 watts y que el equipo espera dos años adicionales de operación por sonda. Es el doble de lo que promete el texto oficial.
Lo que ya se sabía era la forma de la operación: apagar varios dispositivos de golpe y sustituirlos por otros de menor consumo, cuidando que la nave no se enfríe hasta congelar las líneas de combustible que alimentan sus propulsores. Faltaba el detalle, y ahí es donde la entrevista cambia el cuadro.

Dos calentadores y una grabadora de cinta de los setenta
El comunicado hablaba de tres aparatos apagados y tres encendidos sin nombrar ninguno. Scientific American y Gizmodo los identificaron:
- Los ingenieros apagaron dos calentadores y una grabadora de cinta de ocho pistas, la pieza que servía al sistema digital de grabación de datos (DTR) de la nave.
- En su lugar encendieron otros dos calentadores y uno de los sistemas de propulsión de a bordo.
La grabadora resuelve el enigma que quedó abierto la semana pasada, cuando un portavoz de la agencia describió ante The Register un tercer dispositivo que seguía prendido porque su calor residual caía justo donde hacía falta. Era un aparato de almacenamiento de 1977 trabajando de estufa. Badaruddin le explicó a Scientific American que, a esta altura de la misión, cualquier cosa que consuma corriente cuenta como fuente de calor, sin importar para qué se diseñó.

El piso oficial es un año; la expectativa del equipo es el doble
El blog de la misión dice que el ahorro debería mantener encendidos los tres instrumentos de la Voyager 2 "al menos un año más". Badaruddin le puso otro número a la revista: dos años por nave.
La aritmética ayuda a entender de dónde sale esa cifra. Si cada sonda pierde alrededor de 4 watts anuales por la desintegración del plutonio de sus generadores termoeléctricos, y la maniobra liberó cerca de 10, lo recuperado equivale a algo más de dos años de desgaste. Uno es el compromiso que la agencia dejó por escrito. El otro es lo que calcula el equipo que operó la nave.
"Es lo más importante que hemos hecho en las naves Voyager en décadas", dijo Badaruddin.
Hay un dato del proceso que explica por qué tardaron tanto en decidirse. Entre finales de 2025 y principios de 2026, la única antena capaz de mandarle órdenes a la Voyager 2 estuvo fuera de servicio por reparaciones, según Scientific American. Los ingenieros no podían mover un dedo de todos modos, así que dedicaron esos meses a masticar el plan. Después vinieron dos ensayos: una prueba de energía y una prueba térmica, que la sonda superó en mayo y junio.
La Voyager 1 ya pasó su prueba de energía
El blog oficial decía que la misma secuencia se repetiría en la Voyager 1 "en los próximos meses". Badaruddin acortó el plazo a semanas y contó que la prueba de energía se hizo la primera semana de agosto, con resultados muy buenos.
El premio ahí es mayor. La Voyager 1 conserva solo dos instrumentos encendidos, el magnetómetro y el detector de ondas de plasma, desde que el equipo apagó el detector de partículas cargadas de baja energía (LECP) el 17 de abril de 2026. Si el ahorro alcanza, el equipo confía en poder alimentar otra vez ese instrumento, según Gizmodo. Reencenderlo no es un plan cerrado, y conviene leerlo como lo que es: una posibilidad que ahora tiene energía detrás.
La sonda está a unas 171 unidades astronómicas de casa, unos 25,500 millones de kilómetros según la NASA, y avanza a más de 56,000 kilómetros por hora. Su gemela va bastante más atrás, cerca de las 142 unidades astronómicas, de acuerdo con Space.com. El 18 de noviembre la Voyager 1 quedará a un día luz de la Tierra.
Desde 2024 el guion de la misión había sido de restas: cada sonda apagó dos instrumentos científicos para estirar lo que quedaba. El "Big Bang" es lo contrario, y se hizo con hardware de 1977 que nadie puede tocar ni sustituir. Si los dos años se cumplen, las dos naves alcanzan su medio siglo en el espacio, un aniversario que la Voyager 1 celebra el 5 de septiembre de 2027. En 2022, la jefa de proyecto Suzanne Dodd le dijo a Space.com que con suerte las sondas llegarían a la década de 2030. Esa suerte acaba de tener quién se la fabrique.