TL;DR:
- Google anunció el Pixel Tag, su primer rastreador propio: 29 dólares la unidad y 99 el paquete de cuatro, a la venta el 11 de noviembre.
- Iguala el precio del AirTag 2 y, según la comparación de Tom's Guide, es más delgado, se comparte con el doble de personas y trae un botón que hace sonar el teléfono.
- El emparejamiento arranca en Android 9, pero la localización precisa solo funciona en teléfonos con Ultra Wideband.
Google presentó el Pixel Tag el 12 de agosto de 2026 durante su evento Made by Google, junto con la línea Pixel 11. Es el primer rastreador de objetos que fabrica la compañía y funciona dentro de Find Hub, la red que Google apoya en más de mil millones de dispositivos Android. Cuesta 29 dólares la unidad y 99 el paquete de cuatro, exactamente lo mismo que Apple pide por el AirTag 2 según la comparación publicada por Tom's Guide. Está hecho de acero inoxidable, tiene certificación IP67, carga una pila CR2032 que el usuario puede cambiar y promete hasta un año de autonomía. Hay dos condiciones que el precio no revela: el producto no llega a la Google Store hasta el 11 de noviembre y la función de localización precisa exige un teléfono Android con Ultra Wideband.
El empate en precio no se repite en las medidas
La forma es lo primero que separa a los dos rastreadores. Apple hizo un disco; Google hizo una pastilla alargada. En la comparación de Tom's Guide, el Pixel Tag mide 28 por 46.1 por 5.4 milímetros frente a los 31.9 milímetros de diámetro y 8 de grosor del AirTag 2, con el mismo peso de 11.8 gramos en ambos. Esos 2.6 milímetros de diferencia son el argumento de Google para meterlo en la ranura de una cartera.
El resto de la ficha se reparte. Las dos marcas usan pila CR2032 reemplazable, prometen hasta un año y declaran IP67. Google gana en el reparto de accesos, con diez personas contra cinco, y en el botón integrado que hace sonar el teléfono, algo que Tom's Guide señala que el AirTag 2 no puede hacer. También suma avisos de batería baja cada dos semanas hasta que la pila se agota, en lugar de una sola notificación.
Del otro lado falta una pieza que el rastreador de Apple sí trae. TechCrunch reportó que el Pixel Tag no incluye NFC, el chip que en el AirTag permite a cualquier teléfono cercano leer los datos de contacto del dueño con solo acercarlo.
La tabla siguiente pone lado a lado las especificaciones de los dos rastreadores recogidas por Tom's Guide.
| Especificación | Google Pixel Tag | Apple AirTag 2 |
|---|---|---|
| Precio | 29 dólares la unidad; 99 el paquete de cuatro | 29 dólares la unidad; 99 el paquete de cuatro |
| Medidas | 28 x 46.1 x 5.4 mm | 31.9 mm de diámetro x 8 mm de grosor |
| Peso | 11.8 g | 11.8 g |
| Resistencia | IP67 | IP67 |
| Batería | CR2032 reemplazable; hasta un año | CR2032 reemplazable; hasta un año |
| Tecnología de localización | Ultra Wideband con Bluetooth Channel Sounding | Ultra Wideband de segunda generación |
| Botón para hacer sonar el teléfono | Sí | No |
| Personas con las que se comparte | Hasta 10 | Hasta 5 |
La localización precisa depende de tu teléfono, no del rastreador
Google promete que el Pixel Tag guía hasta el objeto con señales visuales de distancia y dirección, la función que convierte una búsqueda a ciegas en una flecha en pantalla. La letra pequeña del anuncio condiciona esa promesa: requiere un dispositivo Android compatible con Ultra Wideband, y siguen aplicando las limitaciones de distancia respecto del teléfono emparejado. Ultra Wideband no viene en cualquier Android. Engadget lo aterriza con ejemplos: los Pixel Pro de Google y los Galaxy S y Z Fold de Samsung.
El emparejamiento básico es mucho más abierto. Basta jalar la pestaña de la pila y acercar el rastreador a un dispositivo con Android 9 o posterior para que se conecte por Fast Pair, según explica Google. A partir de ahí quedan el mapa de Find Hub y el timbre cuando el objeto está en rango de Bluetooth. Google suma además alertas de objeto olvidado, que el usuario activa por separado, y un aviso automático cuando el teléfono detecta que un rastreador desconocido viaja contigo.
Entre esos dos niveles hay una franja que el anuncio no termina de despejar. Google escribe en sus notas al pie que el Pixel Tag requiere un equipo compatible con Android 9.0 o posterior y Bluetooth 6.0 o posterior. Engadget separa los requisitos de otra manera: el rastreador se empareja desde Android 9, y es la medición por Bluetooth Channel Sounding la que pide Android 16 y Bluetooth 6.0. El anuncio no publica una lista de modelos que cumplan ese requisito, así que la respuesta a "¿me sirve con mi teléfono?" depende de qué lectura resulte correcta.
Tres meses entre el anuncio y el estante
Google fija la venta para el 11 de noviembre, tres meses después de haberlo presentado. Android Authority, que ya lo tuvo en la mano, calificó la espera de sorprendentemente larga si se considera que los dueños de Pixel llevaban años comprando rastreadores de otras marcas.
Esa misma prueba dejó otra observación sobre el diseño. El Pixel Tag no trae un orificio para colgarlo, así que hace falta un soporte o un llavero aparte para engancharlo a cualquier cosa. Android Authority describió esa ausencia como una decisión extraña en un aparato pensado justamente para ir sujeto a algo. Por dentro, en cambio, lleva un acelerómetro que detecta cuándo el objeto empieza o deja de moverse, la base de las alertas de movimiento en el teléfono.

El rastreador tampoco depende solo del teléfono. Se puede localizar y hacer sonar desde un Pixel Watch, y con unos Pixel Buds puestos basta pedirle a Gemini que lo haga. Cuando el objeto queda fuera de rango de Bluetooth, Find Hub recurre a la red colaborativa de dispositivos Android, con la ubicación cifrada de extremo a extremo.
El 11 de noviembre el cálculo será concreto para quien ya vive dentro de Find Hub: 29 dólares por un rastreador que se empareja desde Android 9, con una flecha de localización que solo aparece si el teléfono trae Ultra Wideband. El anuncio de Google fija los precios en dólares y remite a la tienda de Estados Unidos, sin detallar precio ni fecha para México, España u otros mercados de habla hispana.