El sistema federal no da una: ciudadanos usan bots gratis para litigar y truenan las cortes

El personal de los tribunales estadounidenses no da abasto. Cientos descubrieron cómo meter amparos gigantescos gratis usando su teléfono.

John P. imagen de perfil
por John P.
El sistema federal no da una: ciudadanos usan bots gratis para litigar y truenan las cortes
Photo by Sherwin Ker / Unsplash

TL;DR:

  • Escribir un amparo larguísimo ya no cuesta un solo peso. Cualquiera redacta desde su celular y satura al gobierno.
  • Las oficinas andan llenas de hojas. Reportan aumentos de hasta 158 por ciento en los trámites físicos de inicio.
  • Querer engañar al estrado sale caro. Ya empezaron las multas cuando agarran a alguien citando reglas inventadas por la computadora.

Entrarle a un pleito en tribunales gringos requería bastante lana. Ahora nomás ocupas pila en el teléfono. A la gente se le hizo fácil usar aplicaciones para armar quejas larguísimas y las cortes federales en Estados Unidos no dan una. Alguien tiene que aventarse a leer cajones enteros de hojas impresas llenas de pura paja, leyes que ni existen y argumentos reciclados. Los magistrados andan vueltos locos porque la burocracia no aguanta la velocidad a la que un software escupe texto de a gratis.

Tomen el caso de Donald Sauve. Anda pegándole a los setenta años y duerme en su carro allá por Mora, Minnesota. Un divorcio lo dejó quebrado. Quiso recuperar lo suyo a la antigüita. Escribió a mano su queja exigiendo unos 275 mil dólares y la mandó al tribunal. El juez Jerry W. Blackwell ni sudó para rebotarle el trámite. Le avisaron rapidito que no tenían jurisdicción sobre el tema.

Ahí muere el asunto para la mayoría. Sauve no se dejó.

Abrió la laptop, se metió a checar qué le resolvía Claude y cruzó información con otros programas parecidos de OpenAI. Volvió al mostrador tiempo después. Soltó cincuenta fojas llenas de anexos, citas y una lectura legal completísima que la pantalla le ayudó a redactar a su medida.

"El conocimiento es poder", aseguró Sauve.

Igual se topó con pared. Al magistrado jefe Patrick J. Schiltz le tocó cerrar esa carpeta en septiembre. Batalló bastante. Ocupó catorce planas de puro texto oficial para desmenuzar semejante enredo procesal. Quedó tan harto que ordenó destruir de inmediato cualquier otra cosa que mande este ciudadano. Sin avisarle.

"Un litigante no puede arrojar cientos de páginas de documentos sobre un tribunal y esperar que este las revise minuciosamente para encontrar hechos o argumentos que puedan respaldar demandas contra un acusado", escribió el juez Schiltz al desestimar el caso.
brown cardboard boxes on brown wooden shelf
Photo by Valery Tenevoy / Unsplash

Cajas de expedientes que nadie pidió

Pensar que esto nomás pasó en Minnesota es estar ciego al problema grande. Anand V. Shah, que investiga para el MIT, le entró al tema junto a Joshua Y. Levy. Ambos se clavaron en PACER, el portal electrónico gringo. Revisaron cómo se movieron 4.5 millones de líos civiles en todo el país.

Traen datos duros sobre este relajo operativo:

  • Sin contar a los que andan en prisión, la raza que entra a los juzgados sin representación subió al 16.8 % cuando cerró 2025.
  • De todo lo que se revisó ya entrados en 2026, resulta que casi un 18 % de los expedientes traen la marca clara del algoritmo.
  • Para el staff del gobierno esto fue un balazo en el pie. En las puras etapas iniciales se tuvieron que tragar un alza del 158 % en oficios nuevos.
  • Irónico el asunto. Llevarte el caso tú solo sigue siendo mal negocio. Pierden el 96 % de las peleas, según el historial largo.
"Todo sistema que ha disminuido su costo de entrada gracias a la IA debe esperar un aumento en la demanda", advirtió Shah.

Sacar copias y mandar amparos toma minutos. Luego tienes al empleado del gobierno quemando horas en tratar de entender qué dice.

"Los jueces siguen teniendo solo 24 horas al día. Algo tiene que ceder en algún momento", apuntó Shah.

Luego viene la parte donde la máquina echa mentiras. A los programas les cuesta mucho quedarse callados y prefieren fabricar sentencias de la nada. Andar colando esos datos falsos ya te cuesta billete. La jueza Virginia Kendall cachó una de estas trampas en Illinois apenas en marzo. Multó con 1,500 dólares a una señora porque metió casos que jamás ocurrieron en la vida real.

"Esto hace perder el tiempo tanto a las partes como a la Corte al intentar localizar casos inexistentes y desentrañar afirmaciones fácticas inventadas", dictaminó Kendall.

Cualquier problema chico acaba inflado. Steven Donohue revisa estas broncas diario allá en las cortes de Minnesota. Dice que temas normalitos entre vecinos acaban convertidos en reclamos constitucionales monumentales nomás porque el software decidió redactarlo así.

"Cada acción de desalojo podría convertirse en una violación a la Ley de Vivienda Justa", indicó Donohue.

¿Cortar la señal o aguantar el golpe?

Bloquear los servidores de inteligencia artificial desde las oficinas arreglaría el tráfico mañana mismo. El golpe se lo llevarían las familias. Sateesh Nori defiende inquilinos a punto de perder su hogar en Nueva York. Ve las cosas a nivel de calle. Avisa que casi la mitad de los afectados llegan frente al magistrado sin compañía. Nadie los asesora.

"El verdadero problema es: ¿por qué estas personas no tienen otra forma, más que usar IA?", cuestionó Nori.

El jaloneo pegó tan fuerte que ya hubo respuesta desde los escritorios pesados. El magistrado Michael Y. Scudder, desde el Séptimo Circuito de Apelaciones, soltó un aviso a principios de año reconociendo que frenar esto sería un error grueso. Ve a la plataforma como la única tirada para muchos de lograr un trato justo.

"La IA presenta una gran promesa para mejorar el acceso a la justicia de aquellos sin los recursos para contratar a un abogado o para representarse a sí mismos de manera efectiva", escribió el juez Scudder al fallar en un caso pro se.

Sauve le sigue tupiendo desde las mesas del súper. Anda armando su estrategia porque jura que tiene razón. Ya dijo que le busca llegar hasta la corte estatal o tribunales mayores.

"Me llaman 'frívolo'. Parece ser una forma en que el tribunal se protege a sí mismo", declaró Sauve. "OpenAI me dijo esto, y creo que Claude también lo confirmará. Investigué mucho sobre toda esta situación".

Romper la barrera del dinero demostró una falla gigante de logística. Resulta que las oficinas nomás daban abasto porque la gente no tenía varo para mandar sus exigencias completas.

Fuentes: 1, 2

John P. imagen de perfil
por John P.

Leer más de Política