TL;DR:
- Kathy Hochul firmó una orden ejecutiva que pausa un año los permisos ambientales a centros de datos de 50 MW o más.
- Es el primer freno estatal de este tipo en Estados Unidos, en medio de quejas por el costo de la luz y el consumo de agua.
- La medida no toca los proyectos ya aprobados y convive con un proyecto de ley aún más amplio que la gobernadora todavía no firma.
El gobierno de Nueva York apretó el freno. La gobernadora Kathy Hochul firmó este 14 de julio de 2026 una orden ejecutiva que congela por hasta un año los permisos ambientales para nuevos centros de datos de 50 megavatios (MW) o más, y con ella el estado se convirtió en el primero de Estados Unidos en imponer una moratoria de este tipo a la infraestructura que alimenta la inteligencia artificial. La medida entra en vigor de inmediato, no afecta a los proyectos que ya tienen sus permisos y busca dar tiempo al estado para escribir reglas más duras sobre red eléctrica, agua y comunidades. Detrás hay una preocupación muy concreta: el consumo eléctrico de estos complejos y su efecto en el recibo de luz de la gente.
Qué firmó Hochul y qué deja fuera
La orden instruye al Departamento de Conservación Ambiental de Nueva York a dejar de emitir permisos a los proyectos de gran escala que aún no estén terminados. Mientras corre esa pausa, el estado elaborará un Estudio Genérico de Impacto Ambiental (GEIS) que medirá tres cosas que hoy encienden a las comunidades: la demanda de energía, el uso y la calidad del agua, y la calidad del aire. La moratoria dura un año, aunque el gobierno aclaró que se levantará en cuanto ese marco quede listo.
El decreto va más allá del simple "pare". En un plazo de 60 días, el estado publicará una guía para que los gobiernos locales negocien beneficios comunitarios con las empresas. También le pide al Departamento de Servicio Público estudiar la creación de un New York Grid Acceleration Fund, un fondo que obligaría a los centros de datos a invertir en la envejecida red eléctrica del estado. Y hay un frente fiscal: Hochul adelantó que impulsará una ley para eliminar las exenciones al impuesto sobre las ventas de las que hoy gozan estos proyectos.
La gobernadora enmarcó la decisión sin rodeos:
"Mientras el desarrollo de centros de datos amenaza con encarecer las facturas de servicios, agotar nuestros recursos naturales y generar incertidumbre para los neoyorquinos, es mi responsabilidad actuar y liderar", dijo Kathy Hochul.
La factura de la luz está detrás del freno
El rechazo tiene un motor muy concreto: el recibo de la luz. Monitoring Analytics, el vigilante que supervisa al mayor operador de red eléctrica de Estados Unidos, atribuyó a la demanda de los centros de datos un alza "irreversible" del 76% en los precios mayoristas de electricidad. A eso se suman el consumo intensivo de agua para enfriar servidores, el ruido y la contaminación en los pueblos que los alojan. Con ese telón de fondo, según los sondeos que cita Tom's Hardware, cerca del 70% de los estadounidenses ya no quiere un centro de datos cerca de su casa, hoy peor visto que una planta nuclear.
Nueva York no está sola: una ola de moratorias
El freno neoyorquino cae sobre un terreno ya movido. En Maine, la legislatura aprobó una moratoria parecida, pero la gobernadora Janet Mills la vetó. Ciudades como Seattle, sede de Amazon y Microsoft, habían aprobado antes su propia pausa de un año. Y en el Congreso federal, los legisladores Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez presentaron en marzo un proyecto para una moratoria nacional.
Todo esto ocurre a contracorriente de la Casa Blanca. El gobierno de Donald Trump empujó un "AI Action Plan" para acelerar la construcción de esta infraestructura, mientras al menos una decena de estados debaten frenarla. De acuerdo con reportes de Tom's Hardware, más de 75 proyectos por unos 130,000 millones de dólares ya se retrasaron o cayeron en la primera parte del año.
Del otro lado del mostrador, la industria responde que la salida no es prohibir, sino construir mejor: reactores modulares pequeños para generar energía propia, sistemas de enfriamiento que recortan el uso de agua y acuerdos para pagar la modernización de la red. Empresas como Microsoft y Nvidia presumen avances en ese terreno.
Un proyecto de ley que llega más lejos y sigue sin firma
La orden ejecutiva no es la única jugada sobre la mesa, y ahí está el matiz que muchos titulares se saltan. La legislatura estatal ya aprobó el mes pasado la Responsible Data Center Development Act, un proyecto que también frenaría los permisos por un año, pero que además fijaría metas de eficiencia energética y beneficios concretos para las comunidades anfitrionas. Hochul todavía no lo firma: dijo que lo está evaluando. En paralelo, en Albany se ha discutido incluso una versión de tres años.
Que la gobernadora optara primero por la vía ejecutiva, más acotada, dice mucho de su posición. Según Engadget, Hochul es una moderada pro negocios que al principio sostuvo que estos vetos debían quedar en manos de ciudades y comunidades, y que ha elogiado a la IA como motor económico. De cara a las elecciones locales, terminó firmando la moratoria. En el anuncio, prometió reglas duras pero con reparto de beneficios:
"Nueva York marcará el camino al crear los estándares más estrictos del país para el desarrollo de centros de datos, y garantizará que, cuando las empresas prosperen gracias a Nueva York, los neoyorquinos también prosperen", afirmó Hochul.
El pulso de Nueva York deja una pregunta que ya no es solo estadounidense. La misma colisión, el apetito de energía y agua de la IA contra el recibo de luz y la paciencia de los vecinos, empieza a aterrizar en los mercados hispanohablantes que compiten por atraer estos centros, de España a México y el resto de América Latina. Con el primer freno estatal del país, Nueva York acaba de escribir un manual que otros gobiernos leerán con lupa.