TL;DR:
- Hachette Book Group, Cengage Learning, Elsevier y el autor Scott Turow presentaron el 13 de julio de 2026 una demanda colectiva contra Google en Nueva York.
- La demanda cita documentos internos de Google que estimaban multas de entre 10,000 y 100,000 millones de dólares por copiar libros para su IA.
- Buscan una indemnización, frenar el uso de sus obras y la destrucción de las copias no autorizadas; es la última de varias demandas de editoriales contra las grandes tecnológicas.
Tres de las mayores editoriales del mundo llevaron a Google ante los tribunales. Hachette Book Group, Cengage Learning y Elsevier, junto al escritor superventas Scott Turow, presentaron el 13 de julio de 2026 una demanda colectiva contra la compañía en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Sur de Nueva York. La acusan de copiar millones de libros y artículos científicos sin permiso para entrenar Gemini, su sistema de inteligencia artificial generativa. Según el escrito, Google levantó un negocio multimillonario con obras ajenas y hoy Gemini compite contra los mismos libros que le sirvieron de material de estudio: produce resúmenes, capítulos de texto y versiones alternativas que abaratan el mercado. Los demandantes piden una indemnización, una orden judicial que frene la práctica y la destrucción de todas las copias no autorizadas.
La demanda es colectiva, así que los cuatro nombres litigan por cuenta propia y también en representación de un grupo más amplio de autores y editoriales afectadas. El reclamo abarca ficción, no ficción, libros infantiles, memorias, poesía, obras educativas y artículos académicos, un universo de material que, sostienen, Google copió una y otra vez para alimentar a Gemini.
El expediente no se anda con rodeos: acusa a Google de haber abandonado su viejo lema de "Don't be evil" (no seas malvado) con tal de proteger su dominio en internet, y describe el caso como una de las mayores infracciones de derechos de autor de la historia.
Google usó los libros que las editoriales le confiaron, dice la demanda
El argumento que más distingue a esta demanda apunta a los propios servicios de Google. Las editoriales alegan que la empresa entrenó a Gemini con libros que ellas mismas le habían entregado para construir Google Books, el servicio que muestra fragmentos de obras como vista previa. Ese acuerdo permitía enseñar "snippets", recuerdan, no reutilizar el material para un producto que hoy compite con ellas.
La acusación se extiende a Google Play y Google Scholar, otros programas con permisos acotados. Y va más allá: según el comunicado de Hachette, fuera de esos canales Google además descargó rastreos no autorizados de casi todo internet, incluidas fuentes piratas conocidas y contenido tras muros de pago, y borró la información de gestión de derechos para ocultar el origen de su entrenamiento.
Un documento interno preveía multas de hasta 100,000 millones de dólares
Buena parte del caso descansa en documentos internos de la propia Google. Según la demanda, la empresa marcó como "altamente problemático" usar libros con copyright entregados por las editoriales para su IA, y un documento llegó a advertir un riesgo de entre 10,000 y 100,000 millones de dólares en multas. Aun así, sostienen los demandantes, siguió copiando.
El escrito suma un detalle sobre por qué Google habría preferido esas obras. De acuerdo con Publishers Weekly, sus empleados buscaban textos de autores reconocidos por su "buena escritura" y sus análisis bien organizados, del tipo que aprobaría un editor.
Gemini ahora compite con los libros que aprendió
El segundo pilar de la demanda es el daño económico. Las editoriales sostienen que Gemini no solo se entrenó con sus libros: ahora los reemplaza. El escrito describe un producto capaz de generar copias casi idénticas de fragmentos, capítulos de repuesto para libros de texto y resúmenes o versiones alternativas de novelas conocidas. Los demandantes han ilustrado el punto con un ejemplo concreto: Gemini puede producir una novela de misterio de unas 100 páginas, ambientada en un pueblo costero lleno de secretos, lista para competir con una obra original protegida.
El resultado, advierten, es un mercado que empieza a llenarse de sustitutos generados por IA más baratos que los originales, con un golpe extra para el naciente negocio de las licencias, donde otras empresas sí pagan a las editoriales por usar su contenido en el entrenamiento.
La demanda es parte de una ofensiva más amplia contra la IA
El caso no llega solo. Hachette y Cengage ya habían intentado sumarse a otro pleito contra Gemini, el conocido como In re Google Generative AI Copyright Litigation, que un grupo de ilustradores y escritores presentó en 2023. Google peleaba su participación, así que las editoriales retiraron esa petición y armaron su propio expediente para no arriesgarse a que un plazo legal de tres años dejara fuera sus reclamos.
La jugada se repite frente a otras tecnológicas. En mayo de 2026, un grupo casi idéntico de demandantes (Elsevier, Cengage y Hachette, sumados a Macmillan y McGraw Hill, y otra vez Turow) demandó a Meta en el mismo tribunal de Manhattan por presuntamente piratear millones de obras para entrenar sus modelos Llama, un caso reportado por Reuters. Meta negó haber hecho algo indebido y defendió que entrenar con material protegido puede ampararse en el "uso justo". El año pasado, Anthropic aceptó pagar 1,500 millones de dólares para cerrar una demanda de autores por presunta piratería, y el pleito de The New York Times contra OpenAI y Microsoft sigue abierto. A diferencia de esas compañías, Google no ha firmado acuerdos de licencia con las editoriales digitales, de acuerdo con AdWeek.
Por ahora son acusaciones que un tribunal todavía debe resolver, y Google no había respondido públicamente al cierre de esta nota. La diferencia está en el terreno que eligieron las editoriales: en lugar de discutir en abstracto si entrenar una IA con libros ajenos cabe en el "uso justo", pusieron sobre la mesa los propios programas y documentos internos de Google. Ahí se juega algo muy concreto para toda la industria de la IA: quién paga, y cuánto, por el material con el que se alimentan estos modelos.