TL;DR:
- El dólar detuvo su caída y se estabilizó en un índice de 101 tras los choques militares entre Estados Unidos e Irán.
- La inflación de junio en EE. UU. bajó al 3,5% anual, un desplome mayor al previsto que inicialmente hundió la divisa un 0,6%.
- El petróleo Brent se disparó un 9% ante el colapso del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, reavivando el temor inflacionario.
El dólar estadounidense logró estabilizarse este miércoles tras una jornada de alta volatilidad. Los nuevos ataques de las fuerzas de Estados Unidos en territorio iraní reactivaron el papel del billete verde como activo de refugio seguro. Este impulso geopolítico compensó la fuerte liquidación del martes, provocada por un dato de inflación en EE. UU. notablemente más bajo de lo esperado que había debilitado las expectativas de nuevas alzas en las tasas de interés.


Un respiro inflacionario que debilitó al billete verde
La Oficina de Estadísticas Laborales reportó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio registró una caída mensual del 0,4%, lo que representa el retroceso más pronunciado desde abril de 2020. Con este movimiento, la tasa de inflación interanual se ubicó en el 3,5%, un descenso claro frente al 4,2% de mayo.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de alimentos y energía, se mantuvo plana en la comparación mensual, moderando su tasa anual hasta el 2,6%. Ambas lecturas rompieron el consenso del mercado, que proyectaba una inflación anual del 3,8% y un retroceso mensual de apenas el 0,1%.
La reacción de los mercados de divisas no se hizo esperar. De acuerdo con datos de CNBC, el índice del dólar cayó un 0,6% el martes inmediatamente después del informe. La probabilidad de que la Reserva Federal aumente las tasas en su reunión de julio se desplomó del 42% al 12%, según la herramienta FedWatch de CME. A pesar de este freno, los inversionistas todavía asignan un 80% de probabilidad a que ocurra al menos un incremento de tasas antes de que concluya el año.
La escalada militar en el golfo Pérsico cambia el tablero
El retroceso de la divisa estadounidense duró poco. La madrugada del lunes, Estados Unidos ejecutó bombardeos contra objetivos en Irán por tercera noche consecutiva. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó ataques dirigidos a instalaciones militares en localidades estratégicas como Bushehr, Jask y Bandar Abbas.
Irán respondió el martes atacando petroleros con bandera de los Emiratos Árabes Unidos en el estrecho de Ormuz, además de instalaciones militares de Estados Unidos en Bahrein y Kuwait. Esta confrontación directa encendió las alarmas en el sector energético.
El precio del petróleo Brent se disparó más del 9%, situándose cerca de los 81 dólares por barril, su nivel más alto desde mediados de junio. El temor a un desabastecimiento físico es real: el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz cayó un 52% entre el 10 y el 12 de julio, según registros de la firma de seguimiento naviero Kpler. Este repunte en los costos de la energía revivió la preocupación de que la inflación pueda acelerarse nuevamente a mediano plazo, limitando el margen de maniobra de la Reserva Federal para relajar su política monetaria.
Trump eleva la apuesta y el mercado queda a la espera
La retórica política también sumó presión a la cotización de las monedas. El presidente Donald Trump lanzó una advertencia formal a Teherán, amenazando con destruir infraestructura civil iraní, incluyendo centrales eléctricas y puentes, si el régimen no acepta sentarse a negociar antes de la próxima semana.
Bajo este escenario de fuerzas contrapuestas, el índice del dólar se mantuvo casi plano este miércoles por la mañana, consolidándose cerca de las 101 unidades. Los operadores de divisas asimilan el choque entre una economía que muestra signos de enfriamiento en sus precios y un panorama geopolítico sumamente inflamable.
Como reportó CNBC sobre el dilema actual de la banca central:
"El dato del IPC, más suave de lo esperado, debilitó la reciente postura restrictiva de la Fed."
Sin embargo, diversos analistas de Wall Street advierten que este alivio inflacionario podría ser efímero si las hostilidades siguen empujando el crudo al alza. Con el mercado en pausa, la atención se desplaza ahora hacia la decisión de política monetaria del Banco de Canadá y la continuidad de la comparecencia ante el Congreso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.