TL;DR:
- NBC News revisó correos que muestran que OpenAI sí contestó en febrero de 2026 la advertencia de Apple, pese a que la demanda afirma lo contrario.
- Un abogado externo de Apple mezcló los nombres y las direcciones de dos empleados de OpenAI apellidados Wang y Chang, y después ofreció disculpas.
- El detalle golpea una línea del expediente cinco días después de que Apple pidiera al tribunal frenar la división de hardware de OpenAI.
Apple sostiene en su demanda contra OpenAI que la empresa de Sam Altman "nunca respondió" a la carta que Cupertino le mandó en febrero de 2026 para advertirle sobre un presunto robo de secretos comerciales. Los correos que revisó NBC News cuentan otra cosa: OpenAI sí contestó. El intercambio se atoró y, según la versión de OpenAI, se cortó de golpe después de que un abogado externo de Apple confundiera los nombres y las direcciones de correo de dos empleados de OpenAI apellidados Wang y Chang. El abogado se disculpó por el error. La demanda llegó cinco meses más tarde, el viernes 10 de julio de 2026.
El reporte lo firma David Ingram y se publicó el 14 de julio de 2026. Esa frase, "nunca respondió", carga con buena parte del relato que Apple llevó al tribunal: el de una compañía que avisó por las buenas y se topó con el silencio del otro lado. Si hubo respuesta, el silencio necesita otra explicación.
Ben Goggin, editor senior de tecnología de NBC News, apuntó en X que los correos muestran que el abogado de Apple mezcló los nombres de dos empleados asiáticos de OpenAI en ese primer contacto, y que el desliz encendió un intercambio tenso entre los despachos de ambas partes meses antes de que existiera la demanda. Confundir dos apellidos chinos en una carta que acusa de robo no es un detalle de forma: es la clase de tropiezo que le da al otro abogado un pretexto perfecto para levantarse de la mesa.
La carta de febrero es la pieza que sostiene el relato de Apple
Apple presentó su demanda el 10 de julio en un tribunal federal del Distrito Norte de California contra OpenAI Foundation, OpenAI Group PBC, la filial de hardware io Products y dos exempleados. Uno es Chang Liu, ingeniero eléctrico de sistemas que pasó ocho años en Cupertino y se mudó a las oficinas de OpenAI en San Francisco en enero de 2026. El otro es Tang Yew Tan, 24 años en la casa, exvicepresidente de diseño de producto de iPhone y Apple Watch, hoy jefe de hardware de OpenAI.
Reuters resumió el corazón de la acusación: un esfuerzo amplio y sistemático por hacerse de información confidencial de Apple mediante exempleados, prácticas de reclutamiento y relaciones con proveedores. Estos son los señalamientos que Apple puso por escrito:
- Liu no devolvió una laptop de trabajo y, ya empleado por OpenAI, aprovechó un fallo de autenticación poco conocido para entrar a carpetas de red compartidas y descargar decenas de archivos confidenciales de hardware.
- Tan se autoenvió por correo información de proveedores de Apple y resúmenes internos de la industria en los meses previos a su salida.
- OpenAI habría pedido a candidatos que seguían empleados en Apple que llevaran prototipos, componentes y documentación interna a sus entrevistas.
- Un socio industrial aplicó una técnica confidencial de acabado de metales para OpenAI creyendo que la empresa contaba con permiso de Apple.
- Más de 400 exempleados de Apple trabajan hoy en OpenAI, según el conteo de la propia demanda.
Apple llama a todo eso "la punta del iceberg" y pide al tribunal una orden preliminar: conservar pruebas, dejar de usar su tecnología y devolver los secretos comerciales.
El vocero de OpenAI, Drew Pusateri, contestó ese mismo viernes con dos líneas y nada más:
"No nos interesan los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo."
El intercambio de pruebas va a poner todos los correos sobre la mesa
El pleito entra ahora en la fase de descubrimiento (discovery), donde ambas empresas tienen que entregarse mensajes, correos y documentos internos antes de que un juez decida. Apple construyó su expediente sobre chats y archivos de sus propios equipos, incluido el mensaje que ya se volvió el emblema del caso: "LOL, I found out I can access the [network storage], so funny", que Liu le habría escrito a su excolega Yu-Ting "Alyssa" Peng. Peng no está demandada.
Ese mismo mecanismo funciona en los dos sentidos. Y el reporte de NBC News enseña un adelanto: los correos de los abogados de Apple también existen, también se pueden leer y no siempre dicen lo que el expediente sugiere.
El telón de fondo es una relación que se descosió rápido. Apple y OpenAI firmaron en 2024 para meter ChatGPT dentro de Siri; en enero de 2026, Cupertino se fue con Google Gemini como socio de IA para la nueva generación de Siri. Cinco meses después, la demanda. En medio está el activo que ninguna de las dos puede comprar en el mercado: OpenAI compró io Products en 2025 por unos 6,500 millones de dólares para levantar hardware desde cero, y contratar a la gente que ya sabe hacerlo resultó más barato que aprenderlo. La pelea por talento dejó de ser un tema de recursos humanos y se volvió litigio.
Si el juez concede la orden preliminar, el freno cae directo sobre la división de hardware que OpenAI apenas está armando, justo cuando la empresa prepara su primer dispositivo. Antes de llegar ahí, Apple tendrá que explicar por qué una línea de su propia demanda no cuadra con los correos que mandaron sus abogados.