TL;DR:
- El Gobierno británico apagará por defecto las apps de redes sociales entre la medianoche y las 6 a.m. para los usuarios de 16 y 17 años, junto con el autoplay y los feeds personalizados.
- El piloto oficial que respalda la medida involucró a 309 familias y probó un toque de queda de 9 p.m. a 7 a.m.: cuatro horas más de bloqueo que el horario finalmente elegido.
- Ningún ajuste es obligatorio. Los propios adolescentes podrán apagarlos, y el paquete no llega al Parlamento hasta finales de 2026.
El Gobierno británico activará por defecto un toque de queda nocturno en las apps de redes sociales para los jóvenes de 16 y 17 años. Entre la medianoche y las 6 de la mañana, las plataformas dejarán de abrirse, salvo que el propio adolescente entre a los ajustes y apague la restricción. La secretaria de Estado de Ciencia, Innovación y Tecnología, Liz Kendall, presentó el paquete este martes 14 de julio de 2026: además del toque de queda, quedarán apagadas de fábrica las funciones diseñadas para retener al usuario, como los videos que se reproducen uno tras otro y los feeds personalizados que nunca se acaban. La medida completa el plan con el que Reino Unido prohibirá las redes sociales a los menores de 16 años desde la primavera de 2027. Y llega en un momento incómodo: el Gobierno que la anuncia no será el que la ejecute.
Qué se apaga a la medianoche y qué se puede volver a encender
El Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología (DSIT) detalló así el paquete para los mayores de 16:
- Las apps de redes sociales quedarán bloqueadas por defecto de la medianoche a las 6 a.m.
- Se apagarán, también por defecto, el autoplay de videos encadenados y los feeds algorítmicos de scroll infinito.
- Los menores de 18 años tendrán pausas obligatorias mientras usen chatbots de inteligencia artificial.
- El Gobierno irá contra los servicios de IA que ofrezcan consejos de salud mental "peligrosos, engañosos o no verificados", y no descarta prohibir los chatbots que representen una amenaza seria para los niños.
- Desde septiembre de 2026, las clases de educación afectivo-sexual y de salud en las escuelas incorporarán pensamiento crítico sobre IA, chatbots y desinformación.
Kendall defendió la lógica del escalón intermedio: que nadie pase de cero a todo el día que cumple 16.
"Nuestra consulta dejó un mensaje claro de padres y adolescentes por igual: aunque los jóvenes ganen más independencia a los 16, deben seguir protegidos de las funciones en línea más adictivas, las que pueden tener un impacto dañino en su bienestar. Estas medidas serán cruciales para ayudar a los jóvenes a dormir lo que necesitan, concentrarse en la escuela y en sus estudios, y pasar más tiempo de calidad con su familia y sus amigos, todo lo cual es fundamental para construir una vida adulta feliz, sana y plena. Queremos que los jóvenes disfruten los beneficios de la tecnología y que a la vez tengan las herramientas para hacer del mundo digital un lugar donde puedan prosperar."
Aquí está la grieta. Todo esto llega encendido, pero se puede apagar.
La oposición conservadora fue directo a ese punto. Laura Trott, secretaria de Educación en la sombra, sumó además la contradicción que más incomoda en Westminster: el mismo Gobierno tiene desde el 12 de febrero de 2026 un proyecto en el Parlamento, el Representation of the People Bill, para bajar a 16 años la edad de votar en todas las elecciones del país.
"Esto es otro desastre del Partido Laborista. O creen que los chicos de 16 y 17 años deben estar en redes sociales o no lo creen, pero un toque de queda que pueden apagar sin más no va a lograr nada. Darles el voto a los de 16 años y a la vez ponerles un toque de queda en redes no tiene ningún sentido."
El piloto que cita el Gobierno probó un horario más estricto
El Ejecutivo presume que la medida no salió de un escritorio, sino de un piloto con familias reales. Ese estudio existe y se publicó el mismo martes: DSIT encargó a la consultora Savanta una investigación cualitativa con jóvenes de 13 a 17 años, durante un mes, con 309 familias participando. A padres e hijos se les entrevistó antes y después.
El detalle que casi nadie está contando es que el piloto probó tres intervenciones distintas, y ninguna es exactamente la que el Gobierno acaba de anunciar:
- Limitar el uso de las apps a 15 minutos al día.
- Un toque de queda nocturno de 9 p.m. a 7 a.m., es decir, diez horas.
- Quitar por completo las apps designadas.
El horario que se convirtió en política pública, medianoche a 6 a.m., recorta cuatro horas frente al que se puso a prueba. Y hay un matiz más: el propio informe aclara que sus hallazgos alimentan la base de evidencia sobre las experiencias de los niños, pero que no representan las opiniones ni la política del Gobierno. La lectura oficial, que las familias reportaron mejor sueño y concentración y que el toque de queda se volvió rutina rápido, es real. La distancia entre lo que se midió y lo que se legislará también.
El Gobierno que anuncia el plan no será el que lo ejecute
Nada de esto es ley todavía. El paquete debe llegar al Parlamento antes de que termine 2026 y entraría en vigor en la primavera de 2027, el mismo calendario de la prohibición para menores de 16 que Reino Unido anunció en junio y que alcanzará a Snapchat, TikTok, YouTube, Instagram, Facebook y X, pero no a servicios de mensajería como WhatsApp y Signal.
El problema es de calendario político. Keir Starmer anunció su renuncia el 22 de junio de 2026 y sigue en Downing Street solo como interino. Andy Burnham, que ganó la elección parcial de Makerfield el 18 de junio para volver al Parlamento, es el favorito indiscutible para sucederlo. Según ITV News, será el primer ministro entrante quien tenga que resolver los detalles finos de una política que anunció el equipo saliente. Traducción: el ministro que hoy pone la cara puede no ser quien firme el reglamento.
España va por una vía más dura y todavía no llega
Para el lector hispanohablante, el contraste vale más que la anécdota británica. España tiene en tramitación desde septiembre de 2025 el Proyecto de Ley Orgánica para la protección de menores en entornos digitales, que sube de 14 a 16 años la edad mínima para registrarse en redes sociales, según confirmó el Ministerio de la Presidencia al defenderlo en el Congreso. Pedro Sánchez reforzó el compromiso en febrero de 2026. Pero sigue sin ser norma.
Francia tiene su propio pulso en 15 años, con la Asamblea Nacional y el Senado manejando redacciones distintas. Y el Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante que propone los 16 como edad mínima común.
Reino Unido acaba de abrir una tercera vía para la franja de 16 y 17: ni prohibición ni barra libre, sino ajustes por defecto que el usuario puede tocar. Es un modelo mucho más barato de aprobar y mucho más fácil de esquivar. Si funciona, Madrid, París y Bruselas tendrán un argumento nuevo sobre la mesa. Si no, tendrán la prueba de que la letra chica del "por defecto" era justo eso.
Lo que está en juego no es el horario. Es quién decide dónde termina la protección y empieza la autonomía de alguien que, en unos meses, podría estar votando en unas elecciones generales y apagando su propio toque de queda desde el mismo teléfono.