TL;DR:
- Un agente de ICE mató a tiros a un hombre de 26 años de origen colombiano la mañana del 13 de julio en Biddeford, Maine.
- El DHS dijo primero que tenía una orden de deportación y que "convirtió el vehículo en un arma"; horas después reconoció que no era el objetivo. Grupos migrantes afirman que tenía permiso de trabajo y número de Seguridad Social.
- La fiscalía de Maine y el FBI investigan; los agentes no llevaban cámaras corporales y la embajada de Colombia activó su sección consular.
Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mató a tiros la mañana del lunes 13 de julio de 2026 a un hombre de 26 años de origen colombiano en Biddeford, una ciudad costera del sur de Maine. La fiscalía general del estado abrió una investigación y puso al agente en licencia. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo primero que el hombre tenía una orden de deportación y que "convirtió su vehículo en un arma"; horas más tarde, el propio DHS le dijo al senador Angus King que la víctima no era el objetivo de la orden. Grupos migrantes aseguran que el joven tenía permiso para trabajar en Estados Unidos y un número de Seguridad Social. Los agentes no llevaban cámaras corporales, así que no hay video del disparo.
Dos versiones que no coinciden sobre lo que pasó en Biddeford
El tiroteo ocurrió alrededor de las 7:20 de la mañana en la esquina de las calles Pool y Hill. Un vecino, Lucas Scott, contó al Biddeford Gazette que vio al menos a dos agentes con chalecos verdes rodear un sedán blanco con las armas desenfundadas, junto a una camioneta Ford Explorer sin identificación y con las luces encendidas. Escuchó al menos cuatro disparos. Otra residente, Em Akerly, describió lo mismo desde su ventana: un tiro y, enseguida, tres más en rápida sucesión.
Lo que vino después son relatos que no encajan. Esto es lo que ha dicho cada parte:
- La fiscalía general de Maine informó que el agente realizaba un operativo relacionado con una orden final de expulsión y que disparó cuando el hombre intentó huir en su vehículo en dirección al oficial.
- El ICE, en un comunicado por la tarde, dijo que actuaba en la última dirección registrada de "un extranjero ilegal con orden de deportación", que la persona "intentó darse a la fuga" y que un oficial disparó "temiendo por la seguridad pública".
- El DHS, según relató el senador King, sostuvo que el hombre había recibido una orden de salir del país y que usó el vehículo como arma.
- La Maine Immigrants' Rights Coalition y el grupo Presente! Maine afirman lo contrario: que el joven tenía permiso de trabajo y un número de Seguridad Social, lo que choca de frente con la versión de que era un "extranjero ilegal".
King, que pertenece a las comisiones de Inteligencia y de Servicios Armados del Senado, resumió así la conversación con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin:
"Le habían dado una orden de salir del país. Estaba en un vehículo, salió con el vehículo y el término que usó el secretario fue que 'convirtió el vehículo en un arma'. Después, un agente de ICE le disparó."
Horas más tarde, la propia oficina de King matizó el relato: en una segunda conversación, Mullin le dijo que la víctima no era el objetivo de la orden. El senador insistió en que hace falta una investigación completa y transparente.
Un joven que "salía a trabajar": quién era la víctima
Los grupos migrantes describen a la víctima como un hombre de 26 años de origen colombiano que formaba parte de "una familia joven y salía para ir a trabajar", según dijo a The Associated Press Mufalo Chitam, director ejecutivo de la Maine Immigrants' Rights Coalition.
Las autoridades no han divulgado su identidad. La fiscalía dijo que no lo hará hasta confirmar la identificación y notificar a los familiares, y la coalición tampoco reveló el nombre porque la esposa no quiere hablar en público en pleno duelo. Un vecino sí dio un nombre al Portland Press Herald, Joan Sebastián Guerrero, y dijo que el joven tenía una hija pequeña, aunque ninguna autoridad lo ha confirmado. Otro grupo local, Project Relief Maine, pidió respetar la privacidad de la familia.
El impacto se sintió en la calle. Una vecina, Mary Hayes, relató a The Associated Press una escena difícil de olvidar:
"Vi a una esposa caer de rodillas mientras miraba el cuerpo sin vida de su marido. Y vi llorar a una niña con una mochila rosa, dolida porque no volverá a ver vivo a su papá."
Colombia y México llevan el caso a la vía diplomática
El caso saltó rápido a la esfera internacional. La embajada de Colombia en Estados Unidos informó que su sección consular ya está en contacto con las autoridades estadounidenses y con organizaciones comunitarias para confirmar formalmente la identidad y la nacionalidad de la víctima y decidir cómo actuar.
No es un episodio aislado para la región. El 7 de julio, un agente de ICE mató a tiros en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano que llevaba décadas en el país, durante un control de tránsito cuando iba a su trabajo tras recoger a sus compañeros de una obra. Una fuente dijo después que tampoco era el objetivo del operativo. En una sola semana, dos hombres murieron baleados por agentes migratorios y, en ninguno de los dos casos, la persona parecía ser a quien buscaban.
Por el caso de Houston, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que enviará solicitudes formales de investigación e intentará abrir acciones legales. Colombia, por ahora, se limitó a decir que está verificando la identidad de la víctima de Maine.
La investigación estatal choca con cifras que no cuadran
La fiscalía general de Maine lleva la investigación en el terreno, con el apoyo de la policía estatal, de los departamentos locales de Biddeford y Saco y de autoridades federales. El agente que disparó quedó en licencia, un procedimiento habitual en tiroteos con participación policial. El senador King afirmó que la pesquisa la encabeza el FBI, y los grupos migrantes, junto con varios cargos públicos, exigen una investigación independiente del Gobierno federal.
Falta la pieza que suele resolver estos casos: el video. Los agentes no llevaban cámaras corporales. La cámara Ring de una vecina captó el sonido de los disparos, pero no hay ninguna grabación que muestre cómo actuaron los oficiales.
Las cifras que circulan sobre estas muertes no siempre miden lo mismo, y conviene leerlas con cuidado. El diario The Guardian reportó que, desde que Donald Trump asumió su segundo mandato, ha habido al menos diez tiroteos mortales protagonizados por agentes federales de inmigración. El Caucus Hispano del Congreso eleva la cuenta a 68 personas muertas "en conexión con operativos y acciones de ICE o en custodia de ICE", una cifra más amplia que suma tanto los tiroteos como los fallecimientos bajo detención. Hasta ahora, ningún oficial ni agente enfrenta cargos penales por estos casos.
Las reacciones políticas llegaron el mismo día. La gobernadora Janet Mills dijo estar informada y reconoció que "situaciones como esta son alarmantes y aterradoras". La senadora republicana Susan Collins pidió "una investigación completa e imparcial". La representante demócrata Chellie Pingree lanzó una lista de preguntas a ICE (si perseguían a alguien con antecedentes, si fue una parada al azar, por qué dispararon, si llevaban cámaras) y remató con la que más se repitió en Biddeford: por qué están en Maine.
En el centro de la ciudad, unas 200 personas se concentraron al mediodía para exigir que ICE deje de matar y salga del estado, y esa tarde se convocaron vigilias en Biddeford y Portland.
Queda un hombre de 26 años muerto camino al trabajo, una familia que pide silencio y una versión oficial que ya cambió en cuestión de horas. Sin cámaras que lo aclaren, el peso de responder qué pasó en esa esquina de Biddeford recae ahora sobre la fiscalía de Maine, el FBI y unos consulados que empiezan a pedir cuentas desde fuera del país.