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El Código Civil belga ya no habla de tesoros: la regla que decide el oro de Dendermonde es otra

Los obreros que hallaron 9 millones de euros en oro en un sótano de Dendermonde no encontraron un tesoro en términos legales. Bélgica sacó esa figura de su Código Civil en 2020 y hoy manda un régimen único con un plazo de siete días y dos condiciones para el reparto a mitades.

por Alejandro Castillo Leone
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Foto de Mathias Reding en Pexels

TL;DR:

  • Unos obreros encontraron el martes 11 de agosto un cofre con oro tapiado en el muro del sótano de un edificio de Dendermonde, en Flandes Oriental. El valor estimado es de unos 9 millones de euros.
  • El Código Civil belga, reescrito en 2020, ya no tiene un artículo del tesoro: trata el hallazgo como cosa encontrada y da siete días para declararlo ante un municipio.
  • El reparto a mitades entre hallador y propietario existe, pero el texto exige que la cosa oculta no tenga dueño y que el hallador tuviera un derecho personal o real de uso sobre el inmueble.

Unos obreros que instalaban una tubería de alcantarillado en Sint-Gillis, dentro del municipio belga de Dendermonde, retiraron un tramo de los cimientos y se toparon con un cofre tapiado en el muro del sótano. Dentro había piezas de oro numeradas y viejas libras de oro, con un valor estimado en 9 millones de euros, unos 10.4 millones de dólares. Fue el martes 11 de agosto, y desde que se conoció, la pregunta es la misma: quién se queda con el dinero. La respuesta más repetida dice que hay cinco años para reclamarlo y que después se divide entre quien lo encontró y el dueño del inmueble. El texto vigente del Código Civil belga es más estrecho. Fija un plazo mucho más corto, condiciones que la cobertura no menciona y una figura aparte para quien encuentra algo valioso sin llegar a ser su propietario.

El artículo del tesoro dejó de existir en 2020

La ley del 4 de febrero de 2020, publicada en el diario oficial belga el 17 de marzo de ese año, reescribió el Libro 3 del Código Civil, el que regula los bienes. En ese texto no hay un artículo dedicado al tesoro. Hay dos artículos consecutivos, el 3.58 y el 3.59, que regulan las cosas encontradas y, dentro de ellas, el caso particular de la cosa oculta.

Sharon Beavis, del FOD Justitie, el servicio público federal de Justicia de Bélgica, lo formuló así ante VRT: cuando alguien encuentra un tesoro durante unas obras, se aplican las reglas del Código Civil sobre cosas corporales encontradas. La palabra sigue viva en el lenguaje común; el articulado la resolvió por otra vía.

El cambio pesa más de lo que sugiere el vocabulario. El régimen actual reparte el mismo hallazgo entre tres supuestos que terminan en propietarios distintos, y cada uno arrastra sus propios requisitos.

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Imagen ilustrativa: el oro hallado en Dendermonde permanece bajo custodia y no ha sido difundido pieza por pieza. · Foto de DΛVΞ GΛRCIΛ en Pexels

El plazo que corre no es el de cinco años

La primera obligación del hallador es buscar. "Lo primero es que el hallador intente localizar al dueño original", explicó Beavis. El artículo 3.58 añade el calendario: si no lo encuentra, tiene siete días desde el hallazgo para declararlo ante un municipio de su elección, que lo inscribe en un registro y, si conoce al dueño, lo cita por correo certificado dentro del mes siguiente. Cuando la cosa aparece en una propiedad ajena, el hallador debe avisar además al propietario del inmueble por correo certificado en ese mismo plazo.

La custodia se decide aparte. El hallador puede conservar el objeto o dejarlo en manos del municipio. En Dendermonde optaron por un depósito seguro del Estado, entre otras cosas porque hay una investigación abierta.

Los cinco años vienen del artículo 3.59 y describen algo distinto de lo que se ha contado. La cosa encontrada sigue perteneciendo a su dueño original, que puede reclamarla y debe pagar los gastos razonables de conservación y búsqueda. El hallador o el municipio solo se vuelven propietarios cinco años después de la inscripción en el registro municipal, y únicamente si el dueño original no se dio a conocer. El plazo empieza en la fecha de ese asiento, posterior al día del hallazgo. Beavis precisó además que ese camino corresponde a los hallazgos que no estaban propiamente ocultos, y este oro apareció dentro de un cofre tapiado en un muro.

La mitad exige un derecho de uso sobre el inmueble

Para las cosas ocultas, el artículo 3.59 abre su tercer apartado. Si el propietario de un bien encuentra dentro una cosa oculta que no tiene dueño, se queda con ella. Si esa cosa oculta sin dueño aparece en un bien ajeno, la mitad corresponde al hallador y la otra mitad al propietario del bien donde apareció.

Ahí están las dos condiciones. La primera es que la cosa oculta no tenga dueño: si la investigación identifica a un titular, el caso regresa al primer apartado y al reclamo del propietario. La segunda es más específica. El texto reserva esa mitad al hallador "que tiene un derecho personal o real de uso" sobre el bien y que la encuentra por casualidad. Ese derecho es el que ostentan un inquilino, un usufructuario o el titular de un derecho de superficie. Ni la explicación del ministerio ni las notas publicadas precisan si una cuadrilla contratada para ejecutar una obra encaja en esa descripción.

Queda una salida para ese caso, y es el cuarto apartado del mismo artículo: el hallador que no llega a ser propietario y cumplió con sus obligaciones tiene derecho a una recompensa razonable a cargo del propietario, fijada según las circunstancias. La Fiscalía de Flandes Oriental ya apuntó a esa vía cuando dijo que, si se identifica a un dueño legítimo, el asunto puede derivar en litigios entre posibles herederos e incluso en reclamaciones de la organización propietaria y de la constructora por una bonificación como recompensa.

Esta es la ruta que fija el Código Civil belga según quién sea el dueño de la cosa y quién la encuentre:

Supuesto del Código Civil Lo que exige el texto Quién termina con el oro
Cosa encontrada con dueño original (art. 3.59, apartado 1) Cumplir el art. 3.58 y esperar El dueño; si no aparece, el hallador o el municipio cinco años después del registro
Cosa oculta sin dueño, hallada en bien propio (apartado 3) Cumplir el art. 3.58 El propietario del inmueble
Cosa oculta sin dueño, hallada en bien ajeno (apartado 3) Derecho personal o real de uso y hallazgo casual Mitad para el hallador, mitad para el propietario
Hallador que no se vuelve propietario (apartado 4) Haber cumplido sus obligaciones Una recompensa razonable a cargo del propietario

Antes del reparto está la investigación penal

Nada de lo anterior se activa todavía. Beavis puso el orden: el parket de Flandes Oriental examina primero si el caso tiene aspectos penales y, solo si no los tiene, pasa a ser un asunto civil regido por los artículos anteriores.

Hanne Ollevier, de esa Fiscalía, dijo en declaraciones recogidas por El Español que el oro está en un lugar seguro por la cantidad de la que se trata y para que nadie intente ir a buscarlo. Su oficina investiga hasta qué punto puede estar vinculado a hechos delictivos del pasado y si es posible encontrar a los propietarios legítimos.

El inmueble pertenece a CAW Oost-Vlaanderen, el centro de bienestar social que atiende, entre otros, a personas sin hogar, y que estaba convirtiendo el edificio en albergue. Su portavoz, Geert Hillaert, dijo que si el oro termina en manos de la organización se destinará a financiar centros de acogida y servicios sociales, que habrá que atender también la parte fiscal y que tanto la Fiscalía como la policía le anticiparon una investigación de varios años. Su pronóstico es que "todo terminará en una disputa civil".

El origen del oro sigue sin establecerse. El historiador y exalcalde de Dendermonde Piet Buyse dijo a VRT que el edificio perteneció a la familia cervecera Van Assche, cuyo último descendiente murió en 1982, y que entonces se donó a la abadía de la ciudad con la condición de dedicarlo a una obra social. Ese destino acabó siendo el CAW.

Mientras la Fiscalía no cierre su parte, el reparto es una hipótesis. Cuando llegue el turno del Código Civil, el orden lo fija el artículo 3.59: primero se comprueba si se cumplieron las obligaciones del 3.58, después se determina qué derecho tenía cada quien sobre ese sótano y solo entonces se decide si hay mitades o una recompensa. Para el CAW, esa secuencia es la diferencia entre quedarse con todo el oro, con la mitad o con nada.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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