Mario Rodríguez Mestre, biólogo computacional de la Universidad de Copenhague, cuestionó el anuncio de Anthropic sobre un sistema enzimático que, según la empresa, Claude encontró de forma autónoma. El investigador afirma que su equipo estudia las mismas enzimas desde 2022 y que compartió resultados inéditos con Claude. Anthropic niega que el modelo se haya entrenado con conversaciones de usuarios y dice que su equipo de biología no tiene acceso a ellas. La evidencia pública consultada no permite establecer si el trabajo de Mestre influyó en el resultado.
El anuncio de Anthropic, publicado el 23 de septiembre de 2026, llamó ART a un conjunto de transcriptasas inversas asociadas a repeticiones de ADN. Estas enzimas copian ARN en ADN y aparecen en fagos, virus que infectan bacterias. La compañía reconoció que la enzima ya figuraba en estudios anteriores; atribuyó a Claude la identificación de las repeticiones y de una proteína vecina que, juntas, definirían un sistema aún sin función conocida.
La cobertura anterior de FomoEra examinó el hallazgo y sus límites experimentales. La objeción de Mestre añade una pregunta distinta: quién había identificado antes las piezas que Anthropic presenta como novedad.
Qué reclama el equipo de Mestre
En un reportaje de Carl Zimmer para The New York Times, reproducido por The Irish Times, Mestre explicó que encontró esas enzimas en fagos gigantes en 2022. Según el periodista, una solicitud de patente presentada en 2023 lo incluye como coinventor y menciona algunas de esas transcriptasas. Su grupo aún no había publicado los resultados sobre el sistema que llama "jumbotrons".
Mestre sostiene que su equipo también había detectado los ARN asociados y analizado datos experimentales de 2022 antes del anuncio de Anthropic. Durante sus investigaciones, dijo, compartió con Claude borradores de su tesis, manuscritos y parte de esos resultados. Zimmer revisó mensajes, figuras y otros materiales que documentan el uso del modelo en el trabajo del grupo. Seth Shipman, bioingeniero de Gladstone Institutes, dijo al periodista que conocía la investigación de Mestre desde hacía años.
La patente y los testimonios sitúan trabajo previo sobre las enzimas. Por sí solos, no establecen qué había documentado el grupo acerca de las repeticiones, la proteína vecina y los ARN antes de que Anthropic publicara su preprint. Mestre afirma que la coincidencia con su trabajo inédito alcanza también esas piezas del sistema.
La respuesta de Anthropic y lo que sigue abierto
En una declaración recogida por Zimmer, Anthropic dijo que no conoce trabajos previamente publicados que describan el sistema ART. También negó haber entrenado a Claude con transcripciones de usuarios y afirmó que su equipo de biología no tiene acceso a ellas. Mestre reconoció que no puede determinar si su información guio el trabajo de los agentes de Claude; su preocupación es que los datos compartidos con el modelo hayan influido en versiones posteriores.
Comparar el material fechado del equipo de Mestre con los registros de investigación de Anthropic ayudaría a delimitar la prioridad científica. La hipótesis sobre el entrenamiento exige, además, evidencia específica sobre la procedencia de los datos del modelo. La coincidencia entre trabajos y el uso previo de Claude no demuestran por sí mismos una transferencia de información.
La discusión tampoco convierte a ART en una herramienta genética lista para usarse. Anthropic reportó señales preliminares de ARN producidos por las repeticiones, pero admite que todavía desconoce la función del sistema. Mientras la prioridad y la procedencia sigan abiertas, el anuncio describe un hallazgo temprano y una reclamación de autonomía en disputa.