Meta registró US$3,912 millones en créditos fiscales de investigación y desarrollo en 2025. Una investigación de The New York Times, reseñada por Quartz, sostiene que la empresa trató sus centros de datos de inteligencia artificial como modelos experimentales para incluir chips Nvidia entre los gastos que pueden generar ese beneficio. El informe anual confirma el monto total del crédito, pero no indica cuánto corresponde a esos centros ni establece si el IRS avala esa interpretación.
Qué dice el reporte sobre los chips de Nvidia
Según Quartz, que atribuye la información a The New York Times, Meta comenzó a diferenciar a finales de 2024 los chips destinados a centros de IA de los empleados en instalaciones convencionales. La compañía habría presentado los primeros como suministros para instalaciones consideradas modelos piloto. La descripción de esa práctica procede de la investigación periodística; los estados financieros públicos no detallan esa clasificación por centro ni por chip.
Quartz también recoge la respuesta del portavoz Andy Stone: Meta sostiene que realiza grandes inversiones en investigación y que utiliza los incentivos fiscales creados por el Congreso estadounidense para fomentar ese trabajo. Esa defensa expresa la posición de la empresa, no una determinación del IRS sobre las solicitudes concretas.
Los US$3,912 millones son todos los créditos de I+D de 2025
El informe anual de Meta ante la SEC registra US$3,912 millones en créditos fiscales de investigación y desarrollo para 2025. Es el renglón completo de ese concepto, no una cifra asignada en el documento a centros de datos o a compras de Nvidia. Por eso, atribuir los US$3,912 millones íntegros a la estrategia descrita en el reportaje excedería lo que revela la contabilidad pública.
El mismo informe reconoce posiciones fiscales inciertas relacionadas principalmente con créditos de investigación y operaciones con filiales extranjeras. Tampoco desglosa qué parte de esas contingencias correspondería a los centros de IA. La existencia de una reserva contable no demuestra por sí misma que una solicitud concreta sea improcedente.
Hay otra diferencia que importa al leer el caso: el crédito federal por investigación que está en discusión es distinto de las exenciones estatales para centros de datos que examinamos antes. Aquellas reducen, entre otros conceptos, impuestos estatales sobre compras o propiedades; este mecanismo depende de qué actividades y gastos reúnen los requisitos federales de investigación.
Qué tendría que examinar la autoridad fiscal
Las instrucciones del IRS para solicitar el crédito exigen que la investigación cumpla criterios técnicos y excluyen, entre otras actividades, la realizada después del inicio de la producción comercial del componente evaluado. Su guía de auditoría sobre gastos elegibles indica que los suministros deben usarse directamente en investigación calificada y que los bienes sujetos a depreciación no entran en esa categoría.
Aplicar esas reglas al caso requeriría conocer las actividades, los equipos y los registros presentados por Meta, así como una evaluación de la autoridad fiscal. Las fuentes públicas consultadas no permiten determinar cuánto del crédito de 2025 depende de los centros de IA ni cuál sería el resultado de una revisión específica.