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Planeta

El cráter Ames, en Oklahoma, podría ser 100 millones de años más joven

Una nueva datación de minerales del cráter Ames cuestiona la edad que se le atribuía. El posible vínculo temporal con una extinción del Devónico aún no demuestra una relación causal.

por Gerardo Pavez
Un científico enfocado examina las muestras bajo un microscopio en un entorno de laboratorio.
Foto de Mikhail Nilov en Pexels

El cráter Ames, enterrado bajo Oklahoma, podría haberse formado hace unos 370 millones de años, casi 100 millones después de lo que se pensaba. Investigadores de la Universidad de Texas en Austin calcularon esa nueva edad al estudiar minerales extraídos de la estructura. La fecha aproxima el impacto a una gran extinción del Devónico, pero la coincidencia temporal no demuestra que la haya causado.

El estudio publicado en julio de 2026 en Meteoritics & Planetary Science revisa la cronología de una estructura de entre 14 y 16 kilómetros de diámetro. La Universidad de Texas difundió los resultados el 28 de septiembre. Hasta ahora, Ames se asociaba con un episodio de impactos del Ordovícico ocurrido hace unos 467 millones de años.

Los fósiles podrían ser más antiguos que el impacto

La edad anterior procedía de fósiles de conodontos hallados en los sedimentos que rellenan el cráter. Elizabeth Catlos y sus colegas proponen otra explicación: el choque pudo remover materiales más antiguos e incorporarlos al relleno. En ese caso, los fósiles fecharían las rocas desplazadas, no la colisión.

Para contrastarlo, el equipo analizó circones de rocas vinculadas al impacto mediante datación por uranio y plomo. Realizó 37 mediciones. La mayoría registró la edad del granito original, cercano a 1,400 millones de años, pero diez de las once mediciones más jóvenes arrojaron una media de 369.7 millones de años, con un margen de ±5.9 millones. Los autores interpretan esa señal como la mejor pista disponible de una formación en el Devónico tardío.

La coincidencia con la extinción todavía no establece una causa

El límite entre las etapas Frasniense y Fameniense, asociado con una crisis de extinción de vida marina, se sitúa alrededor de los 372 millones de años. La nueva estimación de Ames se superpone con ese periodo dentro de su margen de incertidumbre. El trabajo no aporta pruebas de que este impacto provocara la extinción o contribuyera a ella.

Hay otra cautela en los propios resultados. Los circones con edades devónicas no muestran las deformaciones de choque características; otros cristales sí presentan esas huellas, pero conservan edades antiguas o mezcladas. Los investigadores consideran posible que el calor del impacto modificara los minerales jóvenes sin dejar las mismas marcas. Aún necesitan más muestras para vincular la señal de 369.7 millones de años con el momento exacto de la colisión.

El equipo propone obtener nuevas fechas de circón y buscar material expulsado por el impacto, que pudo enfriarse rápidamente y conservar una señal más clara. Ese trabajo también podría ayudar a revisar la cronología de otros cráteres enterrados.

Fuentes: 1, 2

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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