ChatGPT está sustituyendo el estilo fotorrealista por ilustraciones en las solicitudes de imágenes que representan interferencia electoral o que podrían desalentar el voto. OpenAI explica que busca reducir el riesgo de que una escena inventada se confunda con una fotografía que documenta hechos reales.
La compañía detalló la medida en una actualización del 20 de octubre de 2026, antes de las elecciones intermedias de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre de 2026, según la Comisión Federal Electoral.
La regla deja espacio para ilustraciones y comentario social. Aun así, OpenAI mantiene la prohibición de utilizar sus servicios para interferir en elecciones o desalentar la participación, también cuando se usan caricaturas.
Las pruebas independientes muestran el cambio de estilo
El Brennan Center for Justice publicó el 22 de octubre una repetición de sus pruebas con seis generadores de imágenes. En esa ronda, ChatGPT convirtió casi todas las solicitudes ensayadas en ilustraciones, según el análisis del centro.
En una de las pruebas, el sistema devolvió un dibujo aunque se le había pedido una foto de aspecto amateur. Los investigadores también observaron diferencias entre los modos: ante una petición de un documento gubernamental falso, Instant creó una versión caricaturizada y Thinking rechazó generarla. El hallazgo describe la respuesta a esas solicitudes concretas.
El Brennan Center aclara que él mismo añadió las leyendas visibles que identifican las muestras como contenido generado con IA. Las imágenes publicadas, por tanto, combinan el resultado del generador con una advertencia agregada por los investigadores.
La apariencia y la procedencia se comprueban de forma distinta
OpenAI describe otros mecanismos para rastrear las imágenes en su documentación sobre procedencia de contenido: metadatos C2PA, que registran información sobre su creación o edición, y marcas de agua invisibles SynthID. La empresa los presenta como complementarios, porque los metadatos pueden perderse al transformar o compartir un archivo.
La compañía advierte que ninguna detección es infalible. Cuando su verificador no encuentra esas señales, evita una conclusión definitiva sobre si la imagen fue creada con herramientas de OpenAI.
El contraste permite distinguir dos controles: el cambio de estilo se aprecia en la propia imagen; comprobar las marcas digitales exige revisar información que no se ve a simple vista.