La expedición que buscaba el avión de Amelia Earhart en Nikumaroro, Kiribati, terminó sin encontrar la aeronave. El objeto Taraia probablemente correspondía a restos de grandes árboles, según el equipo respaldado por Purdue University. El resultado cierra esa pista dentro de la investigación sobre el destino de Earhart y su navegante, Fred Noonan.
La misión reunió al Archaeological Legacy Institute, Purdue Research Foundation y Purdue University. Purdue publicó el resultado el 18 de octubre de 2026; en Nikumaroro, el anuncio está fechado el 19 de octubre por la diferencia horaria.
La expedición había prolongado la búsqueda por el oleaje. La actualización difundida el 16 de octubre todavía dejaba pendiente la identificación del objeto sumergido.
Una capa de carbonatos explicaba el brillo
La anomalía se detectó en imágenes satelitales en 2020. Según Purdue, cuando el equipo llegó al lugar, buena parte del material ya se había fragmentado y dispersado. Quedaba un segmento en forma de Y.
El reflejo que había alentado la interpretación metálica procedía de una capa de carbonatos, según el comunicado. Otros objetos encontrados mostraban un recubrimiento brillante de arena coralina cementada.
Del reconocimiento de la laguna a la inspección
El parte de campo del 14 de octubre describe el reconocimiento con sonar de barrido lateral y un magnetómetro. Este último buscaba metales ferrosos que pudieran pertenecer a cables de acero u otros componentes del Lockheed Electra 10-E, construido principalmente con aluminio.
Los registros debían orientar una inspección posterior con sonda y draga de agua para apartar sedimentos. El procedimiento separaba dos tareas: localizar una forma bajo el agua y examinar de qué estaba hecha. La semejanza con un fuselaje, por sí sola, era la hipótesis que había que comprobar.

Gillespie defendía Nikumaroro y cuestionaba esta pista
El desenlace afecta a una ubicación propuesta para el Electra. En su sitio oficial, los organizadores mantienen la hipótesis de los náufragos, según la cual Earhart y Noonan aterrizaron en el arrecife de Nikumaroro y quedaron varados.
Ric Gillespie, cofundador de The International Group for Historic Aircraft Recovery (TIGHAR), también defiende esa teoría. Antes del viaje dijo a Reuters que el objeto parecía un árbol caído y que, a su juicio, el avión había sido arrastrado al mar. Su desacuerdo con la expedición estaba en esa pista concreta.
La aviadora y Noonan desaparecieron en julio de 1937 durante el intento de dar la vuelta al mundo.
Purdue se comprometió a continuar la búsqueda del Electra.