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BitTorrent cumple 25 años: la piratería lo hizo gigante y su arquitectura lo blindó ante la ley

Bram Cohen lanzó BitTorrent hace 25 años. La piratería lo hizo masivo y su arquitectura P2P lo blindó ante la ley.

por Alejandro Castillo Leone
BitTorrent cumple 25 años: la piratería lo hizo gigante y su arquitectura lo blindó ante la ley
Photo by GuerrillaBuzz / Unsplash

TL;DR:

  • Bram Cohen anunció BitTorrent en julio de 2001 en una lista de correo de entusiastas del peer-to-peer; hoy la empresa dice conservar unos 54 millones de usuarios mensuales.
  • En su punto máximo se calculaba que movía cerca de un tercio de todo el tráfico de internet (2004); hoy pesa menos que iCloud o FaceTime en el tráfico de subida residencial, según una estimación citada por The Verge.
  • Su arquitectura descentralizada evitó la responsabilidad legal que hundió a Napster y Kazaa, pero la imagen de "app pirata" impidió que Cohen construyera un negocio rentable.

Hace 25 años, en julio de 2001, un programador poco conocido llamado Bram Cohen mandó un mensaje breve a una lista de correo de entusiastas del peer-to-peer: su nueva app ya funcionaba, decía, y dejaba un enlace a su web personal. Casi nadie le hizo caso. Pocos años después, BitTorrent se convirtió en la aplicación de intercambio de archivos más usada del planeta y destapó una ola de piratería que sacudió a Hollywood. Esta semana The Verge repasa el aniversario con una tesis incómoda: la piratería fue el motor que volvió gigante a BitTorrent, pero lo que lo protegió de la responsabilidad legal que hundió a Napster y a Kazaa fue su propia arquitectura. Cohen nunca fue demandado por piratería. Y aun así, su creación jamás llegó a ser un negocio rentable.

El propio Cohen lo resume sin nostalgia:

"Cuando empecé, mi plan no era montar un negocio. Mi plan era iniciar una revolución."

Esa revolución nació de una idea técnica. BitTorrent es un protocolo de intercambio de archivos peer-to-peer que parte cada archivo en muchos pedazos pequeños y hace que todos los que lo descargan lo compartan al mismo tiempo. Cohen dio con esa técnica, llamada distribución por enjambre (swarming), mientras ayudaba a Mojo Nation, una startup que quería combinar intercambio de archivos, cómputo distribuido y micropagos, y que terminó cerrando en 2002 sin despegar. Poco después de salir de ahí, lanzó BitTorrent por su cuenta.

Por qué las discográficas y los estudios no pudieron apagarlo

Aquí está el punto donde BitTorrent se separó de sus antecesores. Napster y Kazaa dependían de un índice o un servidor central: para frenarlos, a la industria le bastaba con demandar a la empresa y apagar la máquina. BitTorrent no tenía ese corazón central que atacar. El protocolo solo movía pedazos de archivos entre usuarios, y los archivos torrent y los rastreadores (trackers) vivían en sitios de terceros.

La consecuencia fue enorme. Los estudios y las discográficas podían perseguir sitios concretos, como The Pirate Bay o EliteTorrents, y también a usuarios individuales. Lo que no podían era demandar al protocolo, ni a Cohen. En 2005, la MPAA hasta firmó un acuerdo con él para retirar del sitio oficial de BitTorrent los enlaces a contenido ilegal. El gesto dice mucho: no había forma de matarlo por la vía legal, así que tocaba negociar.

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Photo by Shubham Dhage / Unsplash

La piratería fue el combustible que Hollywood no pudo cortar

Sin ese talón de Aquiles, BitTorrent creció como pólvora. En su mejor momento, cifras muy citadas calculaban que representaba cerca de la mitad del tráfico peer-to-peer y hasta un tercio de todo el tráfico de internet en 2004. La industria logró cerrar Napster y Kazaa. Contra la marea de piratería en BitTorrent, en cambio, se estrelló una y otra vez.

Ese fue el gran giro de la historia, y también su trampa. Lo mismo que lo volvió imparable lo volvió tóxico para cualquier negocio serio.

El motor de su fama fue también su condena comercial

Cohen fundó BitTorrent Inc. hacia 2004 para ganar dinero con su tecnología. Abrió una tienda de descargas, pero la cerró menos de dos años después de estrenarla y despidió a la mitad de su personal en medio de una recapitalización. Vinieron más intentos y más muros: redes de distribución P2P, clientes de chat descentralizados. Nada cuajó. Hacia 2006 la empresa había levantado más de 30 millones de dólares en dos rondas, según los reportes de la época, y aun así el modelo rentable nunca apareció.

El problema de fondo siempre fue el mismo. La imagen de "app pirata" cerraba puertas que otros sí podían cruzar. Cohen lo atribuye a esa sombra de ilegalidad: con semejante reputación a cuestas, el mundo no le tendió una transición cómoda hacia lo legal. Y señala directo a la propia industria:

"Los grandes dueños de los derechos estaban muy cómodos con la situación y, básicamente, no querían crear los sistemas de streaming que tenemos hoy."

El desenlace corporativo llegó en 2018, cuando BitTorrent Inc. terminó en manos de TRON, la plataforma cripto de Justin Sun. Cohen se fue poco después. Ahí acabó BitTorrent como empresa independiente.

A los 25, BitTorrent sigue vivo y ya no solo para piratear

La sorpresa es que el protocolo le sobrevivió a casi todo. Esto es lo que queda de BitTorrent hoy, según los datos que reunió el reportero Janko Roettgers para The Verge:

  • BitTorrent Inc. asegura que sus clientes conservan unos 54 millones de usuarios mensuales, y programas independientes como qBittorrent, Transmission o BiglyBT suman millones más.
  • El sitio "I know what you download", que rastrea el uso en varios portales de torrents, calcula que alrededor del 0.25% de los usuarios de internet descarga torrents cualquier día; una cifra estable desde hace unos ocho años, según su administrador, Andrey Rogov.
  • Rusia es hoy su mayor mercado: Netflix y otros servicios no operan legalmente ahí por las sanciones ligadas a la guerra en Ucrania, de acuerdo con datos que Rogov compartió con The Verge.
  • El protocolo mueve mucho más que contenido pirata: distribuciones de Linux y proyectos de código abierto ofrecen descargas oficiales por torrent para aligerar sus servidores.

De aquel gigante que movía un tercio de internet no queda tanto. Una estimación citada por The Verge calcula que hoy pesa menos en el tráfico de subida residencial que iCloud o FaceTime. El fenómeno se encogió; la herramienta no desapareció.

Preguntas rápidas sobre BitTorrent

¿Sigue existiendo BitTorrent en 2026?

Sí. BitTorrent Inc. asegura que sus clientes conservan unos 54 millones de usuarios mensuales, y clientes independientes como qBittorrent, Transmission o BiglyBT suman millones más. Su mayor mercado actual es Rusia, donde Netflix y otros servicios no operan por sanciones.

¿Es legal usar BitTorrent?

El protocolo en sí es legal y sirve para distribuir software libre, distribuciones de Linux y contenido con licencia. Descargar material con derechos de autor sin permiso no lo es. Su creador, Bram Cohen, nunca fue demandado por piratería.

¿Quién creó BitTorrent y de quién es ahora?

Bram Cohen lo anunció en julio de 2001 y cofundó BitTorrent Inc. hacia 2004. En 2018 la empresa pasó a manos de TRON, la plataforma cripto de Justin Sun, y Cohen dejó el proyecto poco después.

BitTorrent llegó casi una década antes que Netflix y Spotify, y probó algo que a la industria le costó años aceptar: la gente paga con gusto por acceso cómodo a mucho contenido, y piratea cuando nadie se lo ofrece. La empresa que Cohen imaginó como revolución nunca halló cómo cobrar por ella. El protocolo, en cambio, se volvió plomería de internet: mueve software libre, respalda proyectos de preservación y vuelve a asomar cada vez que el streaming se parte en demasiadas suscripciones.

Fuentes: 1, 2

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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